Cordero de Dios: una experiencia musical sobre el sacrificio de Cristo
Más de 200 artistas unieron música, drama y técnica para revivir el plan de redención en la Iglesia Universitaria de la UM.
¿Cómo fue concebido el plan de redención? ¿Qué fue lo que realmente hizo Cristo por nosotros?
Cuando la Trinidad, en algún momento de la eternidad, decidió crear, también decidió otorgar a su creación libertad de conciencia y capacidad de elegir. Este acto de amor traía consigo un riesgo: la posibilidad de que la creación se separara de su Creador.
En el jardín del Edén, Dios fue claro con Adán y Eva. Génesis 2:16–17 dice: "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás."
Esta advertencia no era una amenaza, era una declaración de causa y efecto. Separarse del Creador significaba desconectarse de la fuente misma de la vida.
Pablo lo explica así:
“Porque la paga del pecado es muerte…” (Romanos 6:23).
Pero agrega: “… mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro.”
La muerte no es un castigo arbitrario. Es la consecuencia natural de estar desconectados de Dios. Una creación alejada de su Creador está destinada a la autodestrucción. Por eso Dios dijo: “El día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17). En otras palabras: el día que te separes de mí, te destruirás.
Y aquí es donde entra el plan de redención. Antes de crear al ser humano, Cristo ya había propuesto una solución. Él mismo vendría, tomaría nuestra naturaleza, viviría entre nosotros y pagaría el precio de nuestra separación. Jesús vino a ser el puente entre una humanidad caída y su Dios. Gracias a Él, el camino a la restauración quedó abierto.
La escritora Elena G. White lo expresó así:
“Sería bueno que cada día dedicásemos una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo… especialmente de las finales. Y mientras nos espaciemos así en su gran sacrificio por nosotros, nuestra confianza en él será más constante, se reavivará nuestro amor, y quedaremos más imbuidos de su Espíritu.”
(El Deseado de todas las gentes, pág. 63)
En este sentido, la imaginación juega un papel vital en cómo conectamos con la historia bíblica. Cuando dramatizamos y musicalizamos las escenas finales de la vida de Jesús, nuestra mente y sentidos se activan. Nos sentimos parte de ese momento sagrado. Y entonces el mensaje deja de ser sólo información para convertirse en experiencia.
La Escuela de Música de la Universidad de Montemorelos (UM) tiene, como una de sus responsabilidades principales, apoyar a la iglesia. La música es una herramienta poderosa para captar el interés, grabar verdades en el corazón y permitir que el Espíritu Santo toque los corazones.
Y con ese propósito fue concebida la obra Cordero de Dios. Que, al revivir las últimas horas de Jesús en la tierra, nuestros corazones se llenen de gratitud eterna por su sacrificio.
Cada recurso que tengamos debe ser usado para compartir este mensaje. En esta obra, la música sensibiliza, el drama impacta, y el mensaje se siembra en lo profundo del alma.
Porque como dice Efesios 1:4:
“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él.”
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La obra musical Cordero de Dios, presentada en la Iglesia Universitaria de la UM el 11 de abril, no sólo conmovió a la audiencia por su mensaje, sino también por la fuerza colectiva que la hizo posible. Más de 200 personas participaron en esta producción, fusionando música, drama y técnica para crear una experiencia inolvidable.
Bajo la dirección general del Mtro. Oscar Castillo, director de coros y maestro en la Escuela de Música, la obra cobró vida con 70 instrumentistas en la orquesta, 66 músicos en el coro, 11 solistas, 34 actores, y 2 narradores. La dirección musical estuvo a cargo del Mtro. Pavel Semanivsky, profesor de música y director de la Orquesta Universitaria; la puesta en escena se logró gracias al Dr. Isaí Ramírez, egresado de Medicina de la UM y miembro del grupo misionero Drama Mudo, el escenario fue diseñado por el Lic. Gerson Cáceres, mientras que el sonido estuvo en manos de Erick y Raúl Randeles, y el vestuario fue cuidadosamente preparado por Sonia Randeles.
La obra, escrita originalmente por Rob Gardner, fue presentada con la intención de que cada espectador no solo entendiera, sino viviera el sacrificio de Cristo. Porque cuando todos los sentidos se unen para contemplar el plan de redención, el corazón difícilmente queda indiferente.
Si no tuviste la oportunidad de vivirlo en persona, te invitamos a ver la presentación completa de Cordero de Dios aquí:
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






