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Cómo brillar en un mundo lleno de oscuridad

Daniel 12 muestra que reflejar a Cristo con nuestra vida puede llevar esperanza a otros aun en tiempos de incertidumbre.

Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Salma Ruiz.
Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Salma Ruiz.

Cuando pensamos en alguien que brilla, solemos imaginar a una persona reconocida o con muchos seguidores. Sin embargo, Daniel 12 presenta una manera distinta de entender lo que significa brillar.

El capítulo describe un tiempo de angustia, pero también anuncia liberación, resurrección y vida eterna. En ese escenario aparece la promesa: los entendidos resplandecerán y quienes conduzcan a otros hacia la justicia brillarán como las estrellas. La oscuridad no tiene por qué apagar nuestro testimonio; cuanto más difícil parece el panorama, más visible puede hacerse la esperanza de Dios.

Comprender para vivir

Ser “entendidos” no consiste únicamente en conocer las profecías o explicar sus símbolos. Comprender la Palabra de Dios implica permitir que transforme nuestras decisiones y relaciones.

Podemos hablar del amor de Dios y responder sin paciencia, o defender la verdad sin la compasión de Jesús. Cuando sucede, nuestras palabras pierden fuerza porque la vida comunica un mensaje diferente.

La verdad bíblica no fue dada solamente para ser comprendida, sino para ser vivida. Quien conoce a Cristo comienza a reflejarlo al hablar, trabajar, estudiar, servir y relacionarse.

Una influencia que conduce a Cristo

Daniel 12:3 también habla de quienes enseñan la justicia. No todos lo harán desde un púlpito o ante una audiencia numerosa. Algunos reflejarán a Cristo en un salón de clases; otros, en un consultorio, una oficina o su hogar.

También podemos hacerlo en los espacios digitales. Una publicación o conversación puede añadir ruido y división, o comunicar verdad, bondad y esperanza.

Nuestra influencia no depende del tamaño de la plataforma, sino de la fidelidad con que usamos lo recibido. Una conversación, una oración o un acto de servicio pueden ayudar a alguien a reconocer que en Cristo existe esperanza.

Brillar no significa atraer la atención hacia nosotros. Así como las estrellas orientan en medio de la noche, el propósito de nuestra influencia no es recibir admiración, sino ayudar a otros a encontrar el camino hacia Jesús.

El mundo ya conoce la oscuridad en las noticias, las pérdidas, la incertidumbre y sus propias heridas. Lo que necesita encontrar en nosotros es la evidencia de que Cristo todavía transforma vidas.

No podemos resolver todos los problemas y es difícil llegar a multitudes. Pero sí podemos permitir que Dios haga brillar su luz a través de nosotros. Cuando cada creyente refleja a Jesús desde su entorno, muchas voces distintas pueden comunicar un mismo mensaje… que todavía hay esperanza porque Cristo vive, transforma y pronto volverá.

Editora: Brenda Cerón.     

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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