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Alumnas de Educación de la UM amplían su formación docente en Colombia

El primer intercambio académico de la Escuela Normal con la UNAC permite a tres estudiantes conocer nuevas estrategias de enseñanza, inclusión educativa y prácticas docentes en Medellín.

Las tres alumnas de la UM participaron en un congreso internacional sobre neurodesarrollo y aprendizaje, donde conocieron propuestas relacionadas con la gestión emocional y las barreras para el aprendizaje. Fotografía cortesía de Hiromi Pelayo.
Las tres alumnas de la UM participaron en un congreso internacional sobre neurodesarrollo y aprendizaje, donde conocieron propuestas relacionadas con la gestión emocional y las barreras para el aprendizaje. Fotografía cortesía de Hiromi Pelayo.

Frente a un grupo de quinto grado y en un centro de educación inclusiva de Medellín, Ximena Rodríguez ha tenido que adaptar sus estrategias a nuevas formas de aprender y relacionarse dentro del aula. Mientras tanto, Hiromi Pelayo y Nori S. García observan otras dinámicas de educación infantil y descubren maneras distintas de acompañar el desarrollo de los niños. Las tres experiencias forman parte del primer intercambio académico realizado por alumnas de la Escuela Normal de la Universidad de Montemorelos (UM) en Colombia.

Las estudiantes de séptimo semestre llegaron a Colombia el 17 de julio para continuar su formación en la Corporación Universitaria Adventista de Colombia (UNAC). Hiromi y Nori pertenecen a la Licenciatura en Educación Preescolar, mientras que Ximena cursa la Licenciatura en Educación Primaria. Permanecerán en Medellín hasta noviembre y regresarán a la UM en enero para concluir el último semestre de sus carreras.

El intercambio fue posible después de comparar los planes académicos de ambas instituciones e identificar asignaturas compatibles. De acuerdo con el Mtro. Jaime Bejarano, coordinador de la Escuela Normal, la flexibilidad curricular del Plan de Estudios actual, permitió explorar opciones para que los normalistas cursaran parte de su formación fuera de México.

La UM ya contaba con un convenio marco con la UNAC, por lo que la Escuela Normal aprovechó esa relación institucional para gestionar el intercambio. “Encontramos materias muy similares a las que las alumnas llevan en séptimo semestre. Las materias coincidieron y me autorizaron el intercambio”, explicó Bejarano.

En Colombia, las jóvenes cursan materias de pedagogía, estrategias curriculares, didácticas del inglés, entre otras. De manera simultánea, continúan en línea su proceso de titulación con acompañamiento docente desde la UM.

Aprender al contrastar dos sistemas educativos

Más allá de cursar asignaturas equivalentes, la experiencia les ha permitido analizar otras formas de preparar a los futuros docentes. Entre las diferencias que han identificado se encuentran la organización de las prácticas, el ritmo de las clases y las estrategias utilizadas para acompañar el aprendizaje de los niños.

Hiromi Pelayo explicó que en la UNAC las estudiantes de Educación Infantil tienen acercamientos prácticos con niños antes de comenzar formalmente sus periodos de práctica. En la UM, en cambio, los normalistas se incorporan desde el primer semestre a actividades de observación y asistencia en las escuelas.

También ha observado clases con dinámicas más flexibles, pero sustentadas en una planeación y en propósitos educativos definidos.

“He aprendido a llevar las clases de una manera muy dinámica, sin una rutina específica. Son actividades que hacen cada día diferente, pero tienen una preparación y un propósito bien establecido”, señaló Hiromi. Para ella, estudiar en otro país le ha permitido “ver la educación desde otros ojos” e incorporar estrategias que pueden enriquecer su futuro desempeño profesional.

Nori García también ha encontrado diferencias en el trabajo dentro del aula. Durante sus prácticas ha observado una metodología menos saturada de actividades y contenidos, con mayor atención al ritmo de aprendizaje de los niños.

La experiencia, afirmó, le ha enseñado que la labor docente no depende únicamente de aumentar las exigencias o acumular actividades, sino de conocer a los estudiantes, tener paciencia y utilizar estrategias apropiadas para sus necesidades.

Además de la preparación académica, el intercambio ha requerido autonomía. Vivir fuera de México las ha llevado a administrar sus recursos, tomar decisiones cotidianas y asumir nuevas responsabilidades durante el último año de su carrera.

“Es una oportunidad para adquirir nuevos conocimientos educativos, comparar los avances de México y Colombia y tener una experiencia de adaptación y crecimiento independiente”, expresó Sofía.

Inclusión, práctica docente y vocación de servicio

Para Ximena Rodríguez, alumna de Educación Primaria, uno de los aprendizajes más relevantes ha sido ampliar su comprensión de la inclusión educativa. Además de realizar prácticas con un grupo de quinto grado, ha participado en un centro donde se atiende a personas con discapacidades cognitivas.

Como parte de su formación, también trabaja en un documento de investigación sobre el Diseño Universal para el Aprendizaje, una propuesta que busca considerar las distintas necesidades de los estudiantes al diseñar las experiencias educativas.

Las alumnas de la Escuela Normal combinan su formación académica en Colombia con el proceso de titulación que continúan de manera virtual con acompañamiento de docentes de la UM. Fotografía cortesía de Hiromi Pelayo.
Las alumnas de la Escuela Normal combinan su formación académica en Colombia con el proceso de titulación que continúan de manera virtual con acompañamiento de docentes de la UM. Fotografía cortesía de Hiromi Pelayo.

“He adquirido una perspectiva mucho más amplia sobre la inclusión. Conocer su historia y la manera en que ha cambiado nos ayuda a desarrollar nuestro propio criterio y pensar cómo podemos contribuir a transformar esas perspectivas”.

Las tres alumnas asistieron, además, a un congreso internacional sobre neurodesarrollo y aprendizaje. Allí conocieron planteamientos relacionados con las barreras que pueden enfrentar los niños, la gestión emocional y la importancia de la comunicación entre docentes y familias.

Ximena reconoció que algunas situaciones vividas en sus prácticas la llevaron a preguntarse si estaba preparada para afrontar los desafíos cotidianos de la profesión. Sin embargo, observar el compromiso de las maestras con sus alumnos reafirmó su decisión de dedicarse a la enseñanza.

“Ha sido muy bonito ver la pasión que tienen por sus estudiantes y el cuidado que ponen en su trabajo. Eso ha sido una inspiración para mí y me ha recordado por qué elegí esta carrera”.

La movilidad también se relaciona con su propósito de ejercer la educación en contextos misioneros. Conocer otra cultura, afirmó, le ha mostrado que trabajar en un país diferente es una posibilidad más cercana de lo que imaginaba.

“Esta experiencia me prepara no solamente para ser una mejor docente, sino también para servir de una manera más integral dondequiera que Dios me lleve”.

Una experiencia académica y cultural

La estancia en Medellín también ha implicado adaptarse a expresiones lingüísticas, horarios, alimentos y formas diferentes de organizar la vida cotidiana. Aunque las jóvenes coinciden en que el ambiente cercano de la comunidad colombiana facilitó su integración, el manejo de la moneda, algunas gestiones financieras y la alimentación representaron desafíos durante las primeras semanas.

Fuera del aula participaron en la celebración de la Antioqueñidad, una actividad cultural y familiar en la que colaboraron con la organización, las ventas y un desfile escolar. Ximena también se integró a una actividad misionera en la que compartieron literatura y conversaron con habitantes de la ciudad.

Para Bejarano, la internacionalización busca precisamente que los estudiantes conozcan un ambiente académico y cultural distinto, al mismo tiempo que permanecen dentro de una institución con una cosmovisión compartida.

“Queremos que vivan la experiencia, que estén inmersas en un ambiente cultural y académico diferente y que crezcan profesionalmente”.

Durante su estancia, las alumnas mantienen comunicación con directivos y docentes de la Escuela Normal, quienes dan seguimiento a su situación académica y personal. Al finalizar el intercambio, los aprendizajes obtenidos podrán servir como referencia para otros estudiantes interesados en realizar una movilidad semejante.

“Estamos abriendo camino en esta área de intercambio”, concluyó Bejarano. “Esperamos que más estudiantes puedan aprovechar estas oportunidades”.

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.       

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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