Rehabilitando vidas
Luego de experimentar el doloroso proceso de rehabilitación, Alejandro Martínez ayuda a otros que pasan por lo mismo.
Su camino hacia la recuperación fue doloroso y marcado por la pérdida, ya que también enfrentó el fin de su matrimonio durante este período, pero en medio de esos desafíos y las batallas personales, encontró la esperanza que transformó su vida. Esta es la historia de Alejandro Martínez, un estudiante de la Licenciatura en Enseñanza de Ciencias Sociales aquí en la Universidad de Montemorelos, quien junto a otros voluntarios fundó “Gracia en Acción”, un ministerio que ofrece apoyo a personas en rehabilitación por consumo de drogas y también a sus familias.

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“Gracia en Acción”, un ministerio creado por un alumno, está sembrando esperanza.
Lo que hace que esta historia sea aún más notable es el viaje personal de Alejandro. Él mismo pasó una temporada en un centro de rehabilitación en la ciudad de Monterrey debido a su lucha contra las adicciones.
Su historia comienza con una infancia en la iglesia adventista, donde su pasión por la música, especialmente el piano, lo mantuvo cerca de su fe. Sin embargo, la curiosidad y la experimentación lo llevaron por el camino de las drogas, comenzando con la marihuana y luego explorando otras sustancias. Finalmente, se encontró atrapado en el ciclo destructivo del cristal, una experiencia que lo llevó a tocar fondo con una sobredosis y su ingreso en rehabilitación en 2020.
Pero incluso en los momentos más oscuros, la esperanza no lo abandonó por completo. Durante su tiempo en rehabilitación, encontró consuelo en la fe y descubrió el poder de la humildad al aceptar su situación y buscar ayuda. A través del servicio y la dedicación a la recuperación de otros, dentro del mismo centro de rehabilitación donde era paciente, Alejandro encontró un propósito renovado.
Después de su salida de rehabilitación en septiembre de 2020, sintió un impulso profundo de compartir su experiencia y ayudar a otros a superar las adicciones y el sin fin de otros problemas que surgen como consecuencia. A pesar de los desafíos adicionales impuestos por la pandemia, se comprometió a hacer una diferencia en la vida de aquellos que enfrentaban luchas similares a las suyas.
Su viaje lo llevó de vuelta a nuestra comunidad universitaria, donde, mientras retomaba su formación profesional, encontró apoyo, una plataforma para compartir su testimonio y el camino para iniciar el ministerio “Gracia en Acción”. Desde entonces, ha sido un faro de esperanza e inspiración para muchos, demostrando que incluso en los momentos más oscuros, la redención y el propósito pueden encontrarse.
La historia de Alejandro Martínez nos recuerda que incluso en medio de la adversidad, podemos encontrar oportunidades para crecer, sanar y ayudar a otros a hacer lo mismo. Su valentía, perseverancia y fe son un testimonio de la fuerza del espíritu humano y el poder transformador del amor y la compasión.
Fuente: Alejandro Martínez, Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






