La ciudad adolescente aspirando a ser una ciudad saludable

El progreso de una ciudad y el desarrollo del cuerpo humano (considerando sus aspectos físicos, sociales y mentales), tienen un paralelismo digno de analizar. En este artículo destacamos la etapa de la adolescencia, pues según la OMS, se trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano que se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y de cambios.

“La adolescencia es un periodo de preparación para la edad adulta durante el cual se producen varias experiencias de desarrollo de suma importancia. Más allá de la maduración física y sexual, esas experiencias -y decisiones- incluyen la transición hacia la independencia social y económica, el desarrollo final de la identidad, la adquisición de las aptitudes necesarias para establecer relaciones de adulto y asumir funciones adultas y la capacidad de razonamiento abstracto. Aunque la adolescencia es sinónimo de crecimiento excepcional y gran potencial, constituye también una etapa de riesgos considerables, durante la cual el contexto social puede tener una influencia determinante.” (Salud, 2017)

La ciudad es un sitio, una gran parcela en que se levanta una cantidad considerable de construcciones, encontramos desplegándose un conjunto complejo de infraestructuras y vive una población más bien numerosa, la mayoría de cuyos componentes no suelen conocerse entre sí. Lo urbano es otra cosa distinta. No es la ciudad, sino las prácticas que no dejan de recorrerla y de llenarla de recorridos” (Delgado, 2007, pág. 11)

Por otro lado, autores como John Chase y Margrett Crawford nos presentan la ciudad como el resultado de las experiencias y decisiones asumidas por sus habitantes, mismas que transforman y determinan el espacio urbano. En este entorno, el crecimiento, el desarrollo del potencial y la superación de los desafíos de la ciudad, dependerá del entendimiento del proceso de vida que en ella se sucede y las decisiones y acciones que se tomen al respecto.

Con la conjugación de los elementos anteriormente destacados de la ciudad y la adolescencia, podemos proponer a priori la alegoría de que:

La ciudad adolescente será aquella ciudad pequeña que afronta una etapa de transición urbana, condicionada por su contexto socioeconómico. Por lo tanto, con la necesidad de replantear y ampliar su perfil urbano, en la encrucijada de asumir decisiones y experiencias que le permitan desarrollar su potencial, en la búsqueda de su propia madurez urbana, social, ambiental, económica e identitaria.

Los elementos determinantes propuestos para dilucidar el perfil de la Ciudad Adolescente es que sea una ciudad pequeña, afrontado una etapa de transición urbana, con la necesidad de replantear y ampliar su perfil urbano, y la búsqueda de madurez urbana propia.

Es por ello, , que consideramos que la ciudad adolescente, es el punto exacto en el que ya existe un impulso como para haber adquirido una identidad propia, ahora tomará decisiones significativas que deben tomarse con compromiso e inteligencia para seguir desarrollándose manteniendo su bienestar. La adolescencia, tanto en las personas como en las ciudades, es la etapa de oportunidad en la que se podrá aplicar disposiciones para un progreso saludable.

La OMS define saludable como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

Considerando esto, una ciudad saludable se trata de aquella que aún con todos los fenómenos que existen por sus dinámicas naturales, se encuentra en bienestar, y al mismo tiempo lo transmite a sus habitantes, siendo ellos quienes conforman la ciudad. Una ciudad saludable no es aquella que solo resuelve exitosamente las adversidades que se le presentan, sino que las previene y logra desarrollarse en toda su capacidad.

Aaron Antonosky, Considerando esto, una ciudad saludable se trata de aquella que aún con todos los fenómenos que existen por sus dinámicas naturales, se encuentra en bienestar, y al mismo tiempo lo transmite a sus habitantes, siendo ellos quienes conforman la ciudad. Una ciudad saludable no es aquella que solo resuelve exitosamente las adversidades que se le presentan, sino que las previene y logra desarrollarse en toda su capacidad.

El doctor Bengt Linström, pediatra de la Nordic School of Public Health, en Gothenburg (Suecia) quien se ha posicionado en los últimos años como uno de los principales en la investigación salutogénica, demuestra el peso específico en la salud pública, el doctor Bengt considera que adentrarse al estudio del tema podría generar soluciones a problemas de salud pública, incluyendo hasta los problemas del área mental. ¿Será momento de que la arquitectura y el urbanismo se adentre a la investigación y aplicación de la salutogénesis en todos los espacios proyectados?

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (ONU Hábitat III) celebrada en Quito, Ecuador, el 20 de octubre de 2016. La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció los principios de la Nueva Agenda Urbana. Esta es una declaración estipulada con la intención de que sea adoptada por los gobiernos, líderes mundiales y autoridades involucradas en el desarrollo social y urbano. En su publicación lo enuncian como: “un ideal común para lograr un futuro mejor y más sostenible, en el que todas las personas gocen de igualdad de derechos y de acceso a los beneficios y oportunidades que las ciudades pueden ofrecer.” (Secretariado de Hábitat III, 2017, pág. 6)

Basados en los ideales propuestos por ONU HABITAT III para ciudades contemporáneas hemos definido algunos de los conceptos encontrados dentro del objetivo 11 “Ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros resilientes y sostenibles”, como factores para definir una ciudad saludable, tales son:

  • Sistemas de movilidad segura, asequible, accesible y sostenible
  • Respuesta a las necesidades básicas de todos los habitantes
  • Protección del patrimonio cultural
  • Prevención de desastres
  • Reducción del impacto ambiental
  • Zonas verdes y espacio público
  • Inclusión económica, social y ambiental en la ciudad
  • Uso eficiente de recursos y mitigación del cambio climático

La ciudad adolescente está en esa etapa en la que puede enfocar sus esfuerzos para que, aun manteniendo su propia identidad, pueda convertirse en una ciudad saludable, hay muchos criterios determinados por diferentes organismos o científicos para concretar lo que es una ciudad saludable, consideramos dentro de lo más importante, tener una capacidad de responsabilidad social y ambiental, siendo el entorno y cada ser humano, los protagonistas principales a considerar para lograr un bienestar completo en la ciudad.

Dada la situación, la primera pregunta que se debe plantear cada ciudad pequeña y adolescente para seguir la aspiración a una ciudad saludable es ¿Qué vas a ser cuando seas grande?