UM
Conectando

Promesas de Dios que requieren acción

Cómo involucrarte en lo que Dios ya prometió según Josué 18.

Fotografía de Envato.
Fotografía de Envato.

A veces caminamos por la vida sin darnos cuenta de que estamos rodeados de compromisos divinos que ya fueron pronunciados a nuestro favor. La Biblia registra alrededor de mil ochocientas promesas, y aun así, muchas veces avanzamos como si no conociéramos ninguna. Saber qué ha prometido Dios y qué ha decidido entregar a sus hijos es invaluable para nuestra experiencia espiritual. Y aun con eso, en la dinámica de nuestra relación con Él, de ninguna manera estamos llamados a la pasividad. ¡Hay que involucrarse!

En primer lugar, hay que conocer las promesas; después, hay que reclamarlas y dirigir nuestras intenciones y acciones hacia recibirlas.

En el relato de Josué 18, los hijos de Israel están recibiendo la promesa que se le dió a Abraham, Isaac, Jacob y a todo el pueblo cuando salió de Egipto. Habían pasado poco más de cuarenta y cinco años desde esa salida milagrosa de la esclavitud, y finalmente estaban recibiendo la heredad prometida. ¿Y qué pasó? Josué llama a las tribus que faltaban por recibir la heredad y les manda a delinear el territorio. ¿Por qué será que Dios quiso que el mismo pueblo que habría de recibir la heredad la delineara? ¿Por qué no solo asignarla?

Para que las promesas de Dios tengan el efecto por el cual fueron hechas, necesitamos involucrarnos en ellas. Nunca será buena idea estar recibiendo sin hacer absolutamente nada. Por ejemplo, Dios nos da la vida, cada mañana es un milagro que nuestro corazón siga latiendo, que nuestro cerebro siga funcionando, que nuestros pulmones sigan trabajando… ¿Y qué hacemos? Lo damos por sentado y tenemos muy poco cuidado de mantenernos sanos y fuertes.

La invitación de hoy es que nos demos el tiempo de conocer las promesas de Dios, de escudriñar las Escrituras y entender lo que Él ya prometió. Que las hagamos nuestras y que nos involucremos en su cumplimiento. Es la manera de mantenerlas vivas y de fortalecer, cada vez más, nuestra relación con Él.

“Entonces Josué dijo a los hijos de Israel: «¿Hasta cuándo vais a esperar para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová, el Dios de vuestros padres?»” (Josué 18:3).

Editora: Laura Marrero Brenda Cerón.    

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
Ver más