Programación, codificación y evangelismo
Lidia Ordoñez contribuye a la evangelización en Australia a través de la Ingeniería.
Cuando pensamos en misión nos imaginamos a personas tocando puerta por puerta para compartir el evangelio, o tal vez en una aldea remota donde nadie conoce de Dios y sufren de hambre y enfermedades. Esto no está lejos de la realidad, pero ¿es la única forma en la que se puede servir en la misión? Una persona detrás de una computadora, codificando y programando, sin tener algún contacto directo con personas que no conocen de Dios, ¿también puede servir?
Lidia Ordoñez, panameña graduada de Ingeniería en Tecnologías de la Información y la Comunicación en mayo de 2018 por la Universidad de Montemorelos, desde el 2019 se encuentra laborando como misionera en Australia con Faith FM, la radio adventista del país.
A través de las actividades que ella realiza, ha podido implementar mejoras en el sistema de calendarización de los programas, así como crear uno para la incorporación de metadatos en las producciones. Estas acciones han permitido que el flujo de trabajo sea más efectivo y se pueda tener un mayor alcance. Tan sólo en este año, seis personas que empezaron a escuchar la radio decidieron hacer contacto con una iglesia y se prepararon para el bautismo.
“Tal vez no tengo un contacto directo con las personas, pero el trabajo que estoy haciendo ayuda a que la programación sea mejor, lo que permite que muchos conozcan el mensaje y más adelante quieran ir a una iglesia adventista, conocer más de Jesús y sobre su segunda venida”, comenta Ordoñez.
Uno de los principales desafíos que Lidia enfrentó fue la especialización en el desarrollo del software, ya que durante la carrera no se había involucrado por completo en esa área específica. El sistema de calendarización ya había sido creado por otra persona desde hacía unos cinco u ocho años, por lo que muchas cosas necesitaban mejorar, migrar y cambiar. “Fue entre dos y tres meses en lo que solo era sentarme a leer código y tratar de entender lo que se había hecho antes, para luego hacer planes de mejoras para un sistema más funcional”, comparte Ordoñez.
Entre 500 mil y 700 mil personas sintonizan Faith FM a través de internet, la aplicación móvil o en alguna de las tres frecuencias mediante las que se transmite. Este sistema presentó un reto para Lidia, ya que en Panamá, su país natal, el sistema de radio funciona a nivel nacional, mientras que en Australia se maneja de manera local, por lo que primero se enfocó en aprender sobre el funcionamiento de la radio, para luego implementar mejoras.
La radio representa un medio efectivo para la evangelización en Australia, ya que la cultura del país no permite hablar de religión cuando aún no se tiene la suficiente confianza entre las personas. “Tú no puedes ir a tocar puerta por puerta y hablar sobre religión, por lo que la radio es un medio que permite que la información llegue a las personas, eso abre las puertas para que ellos mismos pidan que alguien vaya a hablarles de Dios”, comenta Ordoñez.
Desde su primer año universitario Lidia había tenido la oportunidad de disfrutar del Festival de Misiones que realiza la UM cada año, por lo que ella deseaba en su corazón algún día ser misionera, pero consideraba que dentro de su área esto sería complicado, ya que no se presentaban muchas oportunidades. “Sabía que no siempre en ingeniería hay opciones para ser misionero, así que empecé a seguir a todas las páginas de Facebook e Instagram de servicios voluntarios alrededor del mundo, hasta que encontré que aquí en Australia tenían una posición de desarrolladores de software relacionado con mi carrera”, narra Ordoñez.
Fue una larga trayectoria para llegar a Australia como misionera, no sólo por las más de cuarenta horas que duró su viaje desde Panamá, sino por el poco tiempo que tenía para prepararse. Le quedaba un mes para aplicar y nunca había hecho el curso de misiones, así que se apresuró a realizarlo para ser aprobada por la División Interamericana para ir de misionera.
Una vez completado el primer paso, Lidia presentó su solicitud para la vacante en Australia, sin embargo ella no cumplía con los años de experiencia que solicitaban. “Fue un milagro, yo no me sentía preparada para el puesto ya que no cumplía con todos los requisitos, aún así apliqué y oré al Señor diciendo: si eso es lo que tú quieres para mí, abre las puertas. Y así fue como ocurrió”, cuenta Ordoñez.
El proceso de adaptación en otro país es difícil, más cuando el idioma no es el natal, pero Dios había estado preparando a Lidia desde antes, incluso cuando ella aún no tenía planes de servir en Australia. Al graduarse, Lidia consiguió una beca para estudiar y practicar inglés, por lo que estuvo ocho meses en Canadá, y esta preparación le sirvió de base para ir a Australia y poder comunicarse y trabajar.
El llamado inicial de Lidia comprendía un periodo de entre doce y trece meses, pero, con la llegada de la pandemia, ella ha permanecido en Australia por poco más de dos años. Con toda esa experiencia ella está segura de algo: ya sea de misionera o como empleada permanente, quiere trabajar para la Iglesia y servir a Dios.
“No pienses que necesitas estudiar una carrera específica para realmente ser útil en el servicio misionero, si estás dispuesto a servir a Dios, Él te va a utilizar y abrirá las puertas para que llegues a un lugar donde eres necesitado”.






