Los zapatos nuevos que cambiaron la vida de Efraín
Luego de perder casi por completo la movilidad en las extremidades, Efraín tiene esperanza por medio de la rehabilitación física.
“Si la gente no cree que hay ángeles en la tierra necesitan aumentar su fe, porque Dios sí tiene ángeles aquí en la tierra y estos muchachos son ángeles que puso en este lugar”, es la conclusión de Efraín Gallardo luego de perder casi totalmente la movilidad de las extremidades por 3 años, y recuperar la de los brazos gracias al trabajo de rehabilitación que inició con un grupo de pasantes de la carrera de Terapia Física y Rehabilitación de la Universidad de Montemorelos.
En el 2019, Efraín, quien trabajaba en la ciudad de Monterrey como fotógrafo particular, compró un par de zapatos nuevos y los estrenó en un viaje de fin de semana visitando a su familia en Montemorelos. Con el paso de las horas empezó a sentir una rozadura muy molesta en el pie izquierdo que salió por el roce con el zapato, lo que consideró una molestia normal al estrenar zapatos. Sin embargo, la molestia continuó, el pie se puso rojo e hinchado hasta el punto que, de regreso a casa ya no pudo ponerse los zapatos de nuevo y tuvo que regresar en chanclas.
Al llegar ya no pudo caminar más y en un taxi se fue a la Cruz Roja para ser atendido, sin embargo, el medicamento que le recetaron no funcionó y luego de tres días, su pie ya se había ennegrecido, lo que indicaba que su condición había agravado considerablemente.
Efraín no tenía seguro médico ni los recursos para costear una consulta particular.
Gracias a las gestiones de una amiga pudo asistir a una sede del seguro popular pero al llegar, no pudo ser atendido, ya que su condición era de emergencia y ahí no contaban con lo necesario para su atención. Rápidamente un amigo lo ayudó a movilizarse al Hospital Metropolitano donde finalmente lo atendieron.
Luego de esa consulta, se esperaba que su pie sanara por completo, pero pasaban los meses y la herida de Efraín no terminaba de sanar, lo que llevó al diagnóstico de pie diabético. “Fue cuando me enteré que tengo diabetes e hipertensión”.
Siete meses se logró controlar la herida del pie, sin embargo, al poco tiempo le diagnosticaron neuropatía diabética perimetral en la pierna derecha que se extendió con rapidez a la pierna y brazo izquierdo.
Esta situación cambió la vida de Efraín por completo, a sus 54 años. Ya no pudo mantener más su trabajo ni su vivienda en Monterrey, así que vendió todo su equipo fotográfico para poder costear sus gastos durante los primeros meses de incapacidad y se mudó a su casa materna en Montemorelos, y desde entonces vive con su hermano, cuñada y sobrina.
La solución que le dieron a Efraín fue calmar el intenso dolor de la neuropatía con medicamento, y así se mantuvo por poco más de dos años hasta que en una ocasión, la doctora con quien llevaba las revisiones rutinarias le comentó de una oportunidad para rehabilitarse.
“En una ocasión la doctora me dijo que iban a tener una brigada con personal de la Universidad de Montemorelos y que buscaban pacientes que requirieran rehabilitación”. Así que él se presentó en la fecha programada, le hicieron una valoración, identificaron los problemas en las extremidades y se empezó el trabajo de rehabilitación, en principio con el brazo afectado.
“Mi brazo estaba en un 10 por ciento de movilidad y mis dedos ya empezaban a engarrotarse. Ahora puedo mover mi brazo un 90 por ciento”.
Los pasantes de la Universidad visitan a Efraín una vez a la semana desde hace cuatro meses. Además de las terapias que incluyen ejercicios de movilidad, electroestimuladores y de fuerza, le dejan una serie de ejercicios que él debe realizar por su cuenta. “Ellos no solo me ayudan con los ejercicios, sino que siempre están atentos a los resultados de mis exámenes, e incluso cuando pueden me traen una despensa”.
Luego de alcanzar al recuperación completa de su brazo, iniciarán los tratamientos para sus piernas.
“Yo soy cristiano y le pedía a Dios que mandara personas que pudieran ayudarme con esta situación y Él mandó a estos jóvenes. Si la gente no cree que hay ángeles en la tierra necesitan aumentar su fe, porque Dios sí tiene ángeles aquí en la tierra y estos muchachos son ángeles que puso en este lugar”.






