Las cicatrices ocultas de la infancia
¿Moldean silenciosamente la salud mental?
¿Qué determina nuestra salud mental en la adultez? La Dra. Fanny Isabel Wong Jaén, experta en psicología infantil y neuropsicología clínica, abordó esta interrogante en el último Congreso de Salud Mental de la Universidad de Montemorelos.
La doctora sugiere una mirada profunda a la diferencia entre “traumas” y “heridas emocionales”, dos factores clave pero diferentes en el desarrollo emocional. Mientras el trauma puede ser fácilmente identificable, las heridas emocionales suelen ser más sutiles, pero igualmente impactantes.
Basada en sus investigaciones, la Dra. Wong revela que incluso las experiencias que no son traumáticas en el sentido convencional pueden dejar marcas profundas en nuestra psique. Problemas como la inseguridad, la ira reprimida y la búsqueda constante de aprobación son síntomas potenciales de heridas emocionales no resueltas.
Y no se detiene allí, la Dra. Wong introdujo al fascinante campo de la epigenética, explicando cómo las experiencias de la infancia pueden dejar marcas en el ADN que afectan la salud y el bienestar a lo largo de la vida. Lo que puede influir en la predisposición a trastornos mentales, como el trastorno antisocial de la personalidad.
También mostró cómo el estrés temprano en la vida -causado por el maltrato físico, psicológico, la negligencia o incluso la sobreprotección- puede modificar literalmente la estructura del cerebro y afectar el ADN, lo que se refleja en alteraciones en áreas cerebrales clave, como el hipocampo y la amígdala, y puede llevar a dificultades cognitivas y conductuales.
A pesar de este panorama, hay una buena noticia. La doctora destacó el rol crucial de la familia en la mitigación de estas heridas. Estilos parentales equilibrados y relaciones familiares sólidas pueden actuar como amortiguadores, promoviendo la resiliencia en los niños.
Al concluir, la Dra. Wong reitera que las heridas emocionales y el trauma necesitan ser tratados profesionalmente. Además, nos deja con un mensaje positivo: la fe y la espiritualidad hacen una gran diferencia, al tener el poder de cambiar la narrativa, permitiendo a los niños enfrentar adversidades y crecer para ser adultos emocionalmente saludables.
Una ponencia que ofreció una visión integral que va más allá del enfoque clínico, sumando una dimensión de esperanza y posibilidad a este tema crítico en la salud mental juvenil.
Fuente: Fanny Isabel Wong, Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






