La tutoría en la Universidad de Montemorelos también se construye fuera del aula
El acompañamiento estudiantil se fortalece mediante espacios de convivencia, confianza y vida espiritual entre alumnos, docentes y sus familias.
Un viernes cada semestre, la comida, las dinámicas y la conversación permiten que estudiantes y docentes de la Universidad de Montemorelos se encuentren fuera del salón de clases. Reunidos en casas de sus tutores o en distintos espacios del campus, los grupos participan en la recepción del sábado por tutores, una actividad que busca fortalecer el acompañamiento estudiantil en un ambiente familiar y espiritual.
Para quienes participan, la reunión representa una pausa en las actividades académicas y una oportunidad de relacionarse de otra manera con sus profesores y compañeros. Eliseo Zavala, estudiante de séptimo semestre de Comunicación y Medios, explicó que estos encuentros les permiten conversar, compartir experiencias y conocerse mejor.
“Todo eso genera un ambiente de confianza, cercanía y compañerismo. Es un ambiente diferente que tenemos entre el tutor, su familia y los compañeros de la escuela”. Para él, la comida preparada por el docente, la reflexión y las conversaciones con el grupo son detalles que hacen especial la recepción y ayudan a que los estudiantes se sientan bienvenidos.
La actividad forma parte del programa de tutoría y mentoría de la institución, mediante el cual docentes de cada carrera acompañan a grupos de estudiantes durante su formación universitaria. La recepción se realiza dos veces en el curso escolar, generalmente en septiembre y febrero, y amplía ese acompañamiento a un contexto distinto del académico.
Un espacio para acercarse y pedir ayuda
Ana Barajas, estudiante de noveno semestre de Cirujano Dentista, considera que la convivencia también facilita que los jóvenes conozcan a otros compañeros y desarrollen la confianza necesaria para buscar orientación cuando la requieran. En su experiencia, sus tutores la han apoyado ante dificultades relacionadas con materias y con la convivencia entre estudiantes.
“Puedes tener una relación más cercana con ellos y también tener menos miedo de acercarte cuando tengas algún problema en el futuro”. Además, añadió que el culto de recepción de sábado, los juegos y los alimentos compartidos contribuyen a que el encuentro se viva como una reunión de familia.
Para los alumnos de nuevo ingreso, esta experiencia puede ser además una oportunidad de integrarse a la comunidad universitaria. Leonardo Peñuelas, estudiante de primer semestre de Ingeniería Industrial y de Sistemas, participó por primera vez y destacó la posibilidad de convivir con docentes y compañeros fuera de clases, compartir reflexiones y dejar momentáneamente las ocupaciones habituales.
“Es un ambiente familiar y acogedor donde todos conviven y se conocen más”, afirmó. Desde su perspectiva, este tipo de espacios favorece la conexión entre los profesores y sus alumnos.
Por otro lado, Edson Ortiz, estudiante de séptimo semestre de Terapia Física y Rehabilitación, también resaltó la integración de quienes cursan el primer año y la participación del grupo mediante instrumentos musicales y actividades. “Creo que se hace un ambiente familiar, ya que todo es muy amigable y cristiano”.
Convivencia y adoración fuera de la rutina
Aunque cada tutor organiza la actividad de acuerdo con las características de su grupo, las reuniones suelen incluir alimentos, dinámicas, conversaciones y un momento espiritual. Monserrath Morales, estudiante de tercer semestre de Enseñanza de las Matemáticas, describió la recepción como “una tarde de convivencia y adoración diferente”.
Para ella, la preparación previa también comunica a los estudiantes que son importantes. “Ellos planean todo el programa, hacen provisiones y uno puede ver que cada detalle lo tienen estimado; eso hace que cada uno se sienta parte de la familia”.
Topacio Ventura, estudiante de séptimo semestre de Odontología, mencionó que en las reuniones de su grupo realizan dinámicas, leen versículos y comparten alimentos preparados por su tutora con el apoyo de su mamá. A su juicio, esas actividades generan un ambiente propicio para conocer a nuevas personas y convivir de manera amistosa con estudiantes de la misma carrera.
Desde la perspectiva docente, la recepción abre un espacio para escuchar inquietudes que no siempre surgen durante una clase. La Mtra. María Tolentino, tutora de la Facultad de Ingeniería, relacionó la actividad con el compañerismo, la amistad y una convivencia más cercana.
“Ellos dejan el salón de clases y pueden conversar más de lo que les preocupa, de sus inquietudes, y tienen una forma más tranquila porque están conviviendo en un ambiente familiar”, explicó. Antes del encuentro, suele preguntar a sus aconsejados qué les gustaría cenar con el propósito de que se sientan cómodos y en familia.
Tolentino señaló que ser tutora le permite corresponder, mediante el acompañamiento, a la confianza que los jóvenes y sus familias depositaron en la institución al elegirla como el lugar para continuar sus estudios, en muchos casos lejos de casa.
Acompañar desde el ejemplo
La Mtra. Cecilia Castillo, directora de Residencias y Servicios Estudiantiles, explicó que la iniciativa comenzó alrededor del 2004 para propiciar un acercamiento entre los estudiantes, sus tutores y las familias de estos.
“Es un momento, un escenario de acercamiento en otro contexto con su tutor, un contexto espiritual y familiar, donde también sumamos en el modelaje y en el acompañamiento de los estudiantes”.
De acuerdo con Castillo, la convivencia permite que los jóvenes observen a sus tutores en otro escenario de aprendizaje, particularmente a través de las relaciones familiares y del culto. Se ofrece un espacio cercano en el que el acompañamiento se expresa mediante la hospitalidad, la conversación y la vida espiritual.
Así, por una tarde, los estudiantes y docentes dejan las tareas y las clases para reunirse alrededor de una mesa, conversar y recibir juntos el sábado. Para los estudiantes entrevistados, esa experiencia contribuye a que sus tutores sean personas a quienes pueden acercarse, a que los nuevos compañeros encuentren un lugar en el grupo y a que la vida universitaria se construya mediante vínculos de confianza.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






