La fuente de valentía
Debemos ser agentes de convicciones firmes, que contagiemos a nuestra comunidad y juntos avancemos en la misión que tenemos.
¿Qué es la valentía? Según el diccionario es: “La actitud y determinación con la cual un individuo hace frente y responde ante una situación de peligro, miedo o riesgo”. Valentía también es una virtud del ser humano que impulsa a ejecutar una acción a pesar del miedo y temor por las dificultades y riesgos a sobrepasar.
Los primeros cristianos se enfrentaban a un rechazo generalizado, no de todos, pero sí de la mayoría de las personas. El rechazo del imperio romano era de esperarse, pero también lo recibían de parte del mismo pueblo judío. Había amenazas constantes hacia los que hablaban y aceptaban el evangelio de un Jesús resucitado y pronto a venir.
Como dice la definición, la valentía es una virtud y las virtudes se adquieren. Esto quiere decir que aún si sentimos que no tenemos valentía para enfrentar adversidades, podemos adquirirla, pero ¿cómo?
Aquí se muestra la combinación de dos elementos para adquirir tal virtud:
1. Completa confianza en Dios: Cuando Pedro y Juan regresaron de haber comparecido ante el sanedrín, contaron cómo había estado. Toda la comunidad de creyentes alabó a Dios y me imagino que cantaron y repitieron la escritura. Es curioso que, de todos los atributos de Dios, se referían a su poder creador y pienso que era así porque la creación es la mayor manifestación de poder revelada. Si Dios pudo crear el universo entero, este planeta y las leyes que la gobiernan, también puede encargarse de sus hijos. Pero la petición no es que los libre de persecución, sino que les otorgue valentía para enfrentarla.
2. Tener una comunidad de apoyo: Todos los creyentes que anunciaban el evangelio de Cristo y los que lo aceptaban, tenían dos costumbres: se convertían en predicadores y se ayudaban en sus necesidades. Es muy diferente afrontar dificultades solos o tener una comunidad que te apoye. Todos aportaban recursos con el fin de que nadie tuviera necesidades básicas y así pudieran concentrarse en la misión.
La valentía no se adquiere por casualidad. No podemos comprar un boleto de rifa y esperar que esta cualidad nos llegue por suerte. La valentía se adquiere a través de la experiencia que adquirimos con nuestra relación con Dios, donde podemos ver que nunca estamos solos. Que el Dios creador del universo es también nuestro Dios personal, a través de nuestro Señor Jesucristo, y ayuda muchísimo tener una comunidad que nos apoye y vaya en la misma dirección que nosotros. El llamado es ser agentes de convicciones firmes, que contagien a nuestra comunidad y juntos avancemos en la misión que se nos ha encargado. Nunca ha sido la voluntad de Dios que enfrentemos este mundo solos. Tenemos a nuestro Dios creador y debemos tener también el apoyo de una comunidad de creyentes.
Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






