Innovación para sumar en la misión
Lo que un ingeniero como Benjamín Zavala, egresado de Sistemas Computacionales, puede hacer por la misión.
Una de las más grandes necesidades clave en el desarrollo de las organizaciones, son soluciones innovadoras que optimicen los procesos. Ese es precisamente una de las funciones principales de un ingeniero en Sistemas Computacionales, y así como es tan necesario en cualquier organización, lo es también en la misión de la predicación del evangelio.
“El énfasis que le da la Universidad de Montemorelos a las misiones y la cantidad de testimonios que escuché, me animaron a buscar una oportunidad de servicio en algún lugar del mundo”… Benjamín, quien se acababa de graduar de Ingeniero en Sistemas Computacionales (2015), fue invitado a apoyar como profesional en la Middle East University (MEU), en Beirut, Líbano, con quienes recientemente la Universidad había establecido un convenio.
“Sin pensarlo dos veces, en compañía de otro egresado de la facultad, decidimos aceptar la invitación y viajar ese mismo año a MEU”.
El objetivo de su servicio voluntario en Beirut fue ayudar a desarrollar y completamente funcional el Departamento de Sistemas de MEU, y así lo hicieron. Entre sus principales actividades estaba revisar y mantener al día los equipos de la universidad, las redes de internet, el mantenimiento a la página web, los laboratorios de cómputo y brindar soporte técnico al personal.
Pero no todo era trabajo de ingeniero. “Quería aprovechar cada momento y don de Dios para poder servirle, por lo que durante los fines de semana me involucraba en el apoyo a los clubes, principalmente a conquistadores; en ocasiones también apoyé a la Unión del Medio Oriente y Norte de África; e incluso en ocasiones me uní a la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) para donar despensas a refugiados sirios”.
Durante su periodo como voluntario en Beirut, Benjamín hizo muchas amistades nuevas, y conoció historias de fe increíbles como la de personas que al convertirse al adventismo tuvieron que dejar sus familias y huir porque eran rechazados o corrían peligro.
Luego de vivir todas estas experiencias, Benjamín no quería que su tiempo como voluntario acabara tan pronto, así que cerca de finalizar su periodo de servicio misionero en Beirut empezó a buscar otro lugar donde pudiera ser útil y servir.
Finalmente se abrieron las puertas para ir a Rumania, esta vez como docente de Tecnología de la Información para niños de preescolar y los de último grado de secundaria de la Mihai Ionescu Scoala en Bucarest (MISB). Luego de gestionar los documentos y visas correspondientes, Benjamín llegó a Rumania en septiembre de 2016.
Además de las clases en MISB, Benjamín apoyaba en la Adventus University, ubicada en Cernica, donde vivía, y ahí hacía trabajos de mantenimiento y limpieza de computadoras, instalación de softwares, monitoreo de las redes de internet y daba soporte técnico a los empleados.
A diferencia de Beirut, donde la mayoría de sus habitantes maneja muy bien el inglés, en Rumania no, y eso le dificultó el trabajo, sobre todo cuando se trataba de asuntos técnicos. “Además, esto también me impedía establecer amistades con las personas, sin embargo, lo tomé como una oportunidad para poder conectarme más con Dios y mejorar nuestra amistad.
“Ser misionero te enseña a tener confianza, fe y una dependencia completa de Dios. Aprendí que debemos ser flexibles al comprender y procesar cómo es la gente en otras culturas, para adaptarnos y saber cómo aproximarnos a ellas para hacer amistades y hablarles de Dios”.
Tan solo tres meses después de llegar a Rumania Benjamín tuvo que regresar a México por razones personales…”pero ¡claro que quiero volver a ser misionero! pero en esta vez, si Dios lo permite con una familia que me acompañe”.






