En el marco de un mes de énfasis especial en las misiones, el sábado 29 de febrero dio inicio el curso de misión transcultural, que se estará impartiendo hasta el 5 de marzo en el auditorio de la Facultad de Ciencias de la Salud.

Cada año, el Instituto de Misiones de la institución imparte cursos misioneros con el propósito de "proveer capacitación transcultural a los estudiantes de la universidad, para que al insertarse en su ambiente laboral puedan entender cosmovisiones de otras latitudes; pero también como miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día puedan crear puentes y comprender los que ya existen, para alcanzar con nuestro mensaje a personas de otros entornos culturales o de otros contextos religiosos del mundo diferentes al cristianismo", explicó en entrevista el Pr. Abimael Lozano, director del Instituto de Misiones, que junto al Ministerio de Jóvenes Adventistas Misioneros (JAM) organizaron esta capacitación.

El curso de misión de este año se enfoca en las religiones del Este de Asia, budismo, sintoísmo y taoísmo, practicadas en países como China, Japón, Corea, Mongolia y Tailandia; y para abordar este tema, fue invitado Gregory Whitsett, director del Centro para Religiones del Este de Asia en la Asociación General, quien afirma ser un pastor misionologo "dedicado a encontrar mejores maneras en las que como iglesia podemos ser testigos eficaces en la realización de misiones interculturales especiales"

Whitsett, quien ha sido pastor desde hace muchos años, inició su trabajo como misionero transcultural en Tailandia en el 2002, donde estuvo por un periodo de 16 años. Aunque ahora trabaja desde la Asociación General, continúa viajando al Asia varias veces al año para impartir entrenamientos y ayudar en los programas de plantación de nuevas iglesias.

Para Whitsett, el principal desafío para ser un misionero somos nosotros mismo al tratar de compartir a Cristo inmediatamente "sin tomarnos el tiempo de entender a las personas y aprender a llegar a ellos en un contexto diferente", ya que, según explica, esto en vez de ayudar, confunde a las personas.

Para los fines de este curso, el propósito del pastor Whitsett es que la gente reconozca que la misión no se trata sólo de predicar y dar estudios bíblicos, sino que "realmente se trata de entablar una amistad estrecha con la gente para conocerla y poder trabajar con ella". Para el final de la semana el pastor espera "que las personas entiendan que no es necesario ser una superestrella para ser un misionero, sino estar dispuesto a dar los pasos adecuados".

A la fecha, están inscritas 220 personas, pero aún hay cupos para quienes deseen participar.