La gestión en las organizaciones cambiará como consecuencia de la pandemia. Es momento de pensar estratégicamente y preguntarnos: ¿qué haremos para cimentar un sistema de gestión dirigido hacia las personas y adecuado a nuestros tiempos?, ¿cómo beneficiar al trabajador y, al mismo tiempo, procurar la supervivencia de las organizaciones?, ¿cómo hacer del lugar de trabajo un espacio más amable?, ¿se puede humanizar lo que ya es humano?, ¿qué significa humanizar las organizaciones?

Humanizar es devolverle a las empresas aquellos rasgos característicos de humanidad que, en el contexto organizacional, se han perdido. Sokey Antu, citado por Castillo R. (2012), expresa: “Los empleados saben que muchas de las planificaciones de los directivos no son las mejores. Saben, también, lo que se debería hacer para mejorar los procedimientos de trabajo. Conocen muy bien las tareas que ejecutan, sus deficiencias y los sistemas para eliminarlos. Pero no dicen lo que saben porque nadie se los pregunta”.

Ante la máxima “si estoy bien, trabajaré bien”, humanizar significa construir una comunidad donde las personas se sitúan en el centro del negocio y se establezcan relaciones de calidad, basadas en la voluntad de compartir un espacio común a largo plazo.“La empresa de hoy no es la misma de ayer, los cambios que diariamente surgen en el mundo influyen notoriamente en el diario accionar de cada empresa”,Valencia (2005).

El Foro Económico Mundial, señaló en sus estadísticas que un 54% de los trabajadores piensa que su trabajo afecta negativamente su salud, el 72% no siente afecto por su trabajo, el 54% lo cambiaría si no existiese una crisis económica en la actualidad y, lamentablemente, 8 de 10 trabajadores sienten que no concilian con su trabajo. Tomando en cuenta estos datos, sería una locura seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes.

Es hora de reflexionar en lo que está sucediendo y buscar los cambios que podemos hacer, dentro de nosotros mismos, para mejorar la organización. Creer en el retorno que nos devuelve lo mejor que damos como personas, empleados y sociedad. Pasemos de lo tangible a lo intangible, de ofrecer un servicio a formar relaciones que abarquen la inclusión, participación, empoderamiento y desarrollo de la creatividad entre el individuo y el trabajo.“Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey” (1 Pedro 2:17).

Para ello, se requiere un liderazgo transformacional. Este influirá en el clima laboral, el clima en la motivación y, la motivación, en los resultados. Los directivos deben propiciar un trabajo digno y, los líderes, poner de manifiesto el uso de buenas prácticas: conciliación, flexibilidad, crecimiento, desarrollo, ambiente seguro y agradable, recompensas y reconocimientos del empleado. El trabajador al sentirse involucrado, deberá responsabilizarse de sus acciones y apoyar a los líderes al poner en marcha todos los procesos.

Recordemos que estamos tratando con personas, así que comencemos a tratarlos como personas que nos importan seriamente. Un “buenos días” cuando se entra a la oficina, va a la cuenta de resultados. Si logramos que nuestros trabajadores encuentren un trabajo que les guste, no tendrán que trabajar el resto de sus vidas.