Futuras maestras inspiran con su labor docente en escuelas públicas de Montemorelos
Alumnas de la Escuela Normal de la Universidad de Montemorelos ponen en práctica su vocación y liderazgo educativo durante sus prácticas profesionales.
“Me sorprendió la forma en que lograron captar la atención de todos los alumnos. En cada clase mostraron dominio, creatividad y una serenidad que inspira confianza. Verlas trabajar fue una grata experiencia”, fueron las palabras del Mtro. Juan Ramiro de la Rosa, director de la Escuela Primaria Profr. Celso Flores Zamora, al referirse a las alumnas de la Escuela Normal de la Universidad de Montemorelos (UM), quienes realizaron sus prácticas docentes en esta institución pública de Montemorelos, Nuevo León.
Experiencias como esta reflejan el papel determinante que tiene la formación docente en los resultados educativos. Diversos estudios han demostrado que la preparación y las habilidades de los docentes influyen directamente en el aprendizaje de los estudiantes. Un análisis realizado por la UNESCO en 2024 señala que las competencias del maestro pueden explicar cerca del 9% del rendimiento académico de los alumnos, lo que evidencia la importancia de una formación integral que combine conocimiento, empatía y reflexión constante. De acuerdo con el investigador y educador John Hattie, los resultados más significativos en el aprendizaje ocurren cuando los maestros asumen un papel activo en su propio proceso de enseñanza y desarrollo profesional.
Durante dos semanas del mes de octubre, las estudiantes de la Licenciatura en Educación Primaria pusieron en práctica lo aprendido en sus clases de Intervención Didáctica y Trabajo Docente, impartida por la Mtra. Raquel Zepeda. En aulas con realidades diversas y grupos con alumnos que presentan distintas barreras de aprendizaje, las jóvenes demostraron vocación, empatía y una sólida preparación pedagógica.
El Mtro. de la Rosa destacó que las futuras docentes supieron adaptarse con estrategias dinámicas y participativas, logrando que cada niño se involucrara activamente en las clases. 'Nuestros grupos son muy variados, con estudiantes que requieren atención especial, y las alumnas lograron mantenerlos atentos y entusiasmados. Se nota la formación que reciben; proyectan paz, respeto y profesionalismo'.
Entre los proyectos realizados, sobresalieron temáticas centradas en valores y medio ambiente, como el cuidado del agua y de los bosques, la identidad cultural y la convivencia. A través de juegos didácticos, experimentos, lecturas y actividades manuales, las alumnas promovieron aprendizajes significativos, despertando la curiosidad y participación de los niños.
Michelle Saucedo, practicante de tercer semestre, relató que su experiencia le permitió entender mejor la realidad del aula. 'Estar al frente de un aula cambia totalmente la perspectiva. Aprendes a adaptarte, a observar, a escuchar y a conectar con los alumnos. Ver cómo los niños trabajan en equipo y se apoyan entre ellos fue muy gratificante'.
De manera similar, Allison Velasco compartió que su deseo de enseñar va más allá del conocimiento académico. 'Siempre he querido guiar e inspirar a los niños no solo en su aprendizaje, sino también en su desarrollo emocional y humano'.
Para la Mtra. Raquel Zepeda, estas experiencias fortalecen el crecimiento profesional y personal de las futuras docentes. “El contacto directo con contextos reales les permite desarrollar habilidades esenciales para la enseñanza inclusiva y reflexionar sobre su práctica educativa. Este semestre mostraron compromiso, ética y sensibilidad hacia las necesidades de cada alumno”.
El Mtro. Jaime Bejarano, director de la Escuela Normal, explicó que la institución promueve las prácticas desde el primer semestre como parte de su modelo de formación integral. “Buscamos que nuestros estudiantes aprendan en escenarios auténticos, donde puedan aplicar sus conocimientos y fortalecer su vocación. Cada práctica representa una oportunidad de servir y transformar su entorno”.
Más allá del aula, el vínculo entre la Universidad de Montemorelos y las escuelas públicas locales ha permitido un aprendizaje mutuo. Para las alumnas, significa una vivencia formativa; para los niños y docentes, un acompañamiento lleno de esperanza y dedicación. Una alianza donde la educación se convierte en puente para servir, aprender y marcar la diferencia.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






