“Solo quería ser químico”
Ismael Chablé nunca imaginó que se dedicaría a la docencia y la administración, áreas que le han enseñado mucho y aprendió a querer.
“Estudié para ser Químico Biólogo para trabajar solo en un laboratorio” o por lo menos esa era la idea de Ismael en un principio, pero Dios tenía otros planes para él.
Ismael Chablé estudió la licenciatura en Químico Clínico Biólogo (QCB) en la Universidad y egresó en 1992. La docencia y la administración no figuraban en su interés, sin embargo hoy, es el actual director de la Escuela de Químico Clínico Biólogo, y suma 28 años de experiencia como docente y tres años como responsable de la dirección de Salud en el municipio de Montemorelos (2018–2021).
En la secundaria descubrió su inclinación por la química y afirma que sus maestros influenciaron tan positivamente su vida, que reforzaron su deseo de estudiar esa carrera. “Tenía un gran deseo de estudiar algo del área de la química porque siempre quise saber el porqué de las cosas…y justamente eso estudia la química”. Desde que supo que en la Universidad ofrecían esa carrera, no hubo marcha atrás.
Cerca de terminar su servicio social en una unidad médica de la Secretaría de Salud y con una oportunidad para quedarse y seguir trabajando ahí, recibió una llamada en la que lo invitaban a trabajar en el laboratorio de la universidad. ¡El laboratorio, su lugar favorito! Por supuesto que aceptó sin darse cuenta que estaba entrando al área educativa.
“Después me di cuenta que en realidad entré en el área educativa sin querer, pero Dios me fue conduciendo de alguna manera porque yo no tenía experiencia en el área educativa o de enseñanza”, recuerda Ismael.
Ismael comenzó a trabajar en los laboratorios de la Escuela de Medicina en el año 1994 y estuvo ahí por diez años.
En el 2003, al jubilarse la Dra. Margarita Ramos, fundadora de la escuela Químico Clínico Biólogo, se abrió la vacante para el puesto de coordinador de la misma. El Dr. Charles Marcel, quien era el director de la Facultad de Ciencias de la Salud, le extendió la invitación, y aunque era en el área administrativa que tampoco le encantaba, aceptó.
“Yo nunca me imaginé terminar: número uno en el área educativa, porque a mí la verdad no me gustaba la enseñanza, y tampoco la administrativa… por eso estudié la Licenciatura en Químico, para trabajar en laboratorios, hospitales, etc., pero uno propone y Dios dispone y dispuso que fuera aquí, fue un milagro”, comenta Chablé.
De su inesperada experiencia como docente, Ismael disfruta estar con los jóvenes, “su frescura de ideas, el empuje y la fuerza así como la oportunidad de ayudar en el modelaje de su carácter”, dice. “Nosotros tratamos, a través de la educación adventista de prepararlos para el servicio, pero lo más importante es que se dejen guiar por Dios, es una parte importante de las decisiones que uno toma en la vida…que Dios esté con uno y uno estar con Dios, muchas veces nos equivocamos porque no tomamos en cuenta a Dios y todos los caminos se nos van haciendo difíciles”.
“Siempre puse a Dios en primer lugar porque he creído que Dios me dirigió en todo esto. No fue casualidad que me llamaran para participar en la Escuela de Medicina o para la Escuela de QCB, o para apoyar en el municipio. Siento que tenía un propósito y espero haberlo cumplido. Si uno pone a Dios en primer lugar nos damos cuenta de cómo nos va dirigiendo, si uno no lo pone en primer lugar nunca se va a dar cuenta, definitivamente”, concluyó.
Ismael Chablé es originario de Tizimín, Yucatán, y en sus palabras, adoptado por Montemorelos. Se casó con Olga Oleana y junto a ella tuvieron dos hijos, Jonathan y Alan.






