Milagro de sanidad: Alexa Romero recupera la vista tras luchar contra un tumor cerebral
Una inspiradora historia de sanidad donde la fe en el plan divino fue clave para superar los desafíos de salud y encontrar un nuevo propósito en la música.
La vida de Alexa Romero, estudiante de Música en la Universidad de Montemorelos, está marcada por un milagro que transformó su salud y su fe. Originaria de Chetumal, Quintana Roo, Alexa creció con sueños de universidad, pero en 2021, en plena pandemia, esos sueños se vieron interrumpidos por síntomas que cambiarían su vida.
Todo comenzó mientras cursaba el tercer semestre de preparatoria, tomando clases en línea. Durante una de esas clases, el profesor la llamó repetidamente, pero ella no escuchaba ni respondía. Este desconcierto no era un hecho aislado; pronto, los dolores de cabeza, vértigos y pérdidas de memoria se volvieron parte de su día a día. “Estaba en la iglesia, dando el rincón infantil, cuando de repente no supe qué estaba haciendo allí o por qué los niños estaban sentados frente a mí. Fue aterrador”, recuerda Alexa. Al deterioro de su memoria se sumaron problemas de movilidad y visión. Lo que parecía una migraña era en realidad mucho más grave.
Tras una serie de consultas y pruebas médicas, la joven de 16 años recibió la devastadora noticia de que tenía un tumor cerebral. Los médicos advirtieron que si no era operada de inmediato, perdería la vista de forma irreversible. Con esa posibilidad frente a ella, Alexa encontró en la fe el refugio que necesitaba. “Sabía que solo tenía dos opciones: confiar en Dios o luchar sola. Y luchar sola no era opción”, relata.
El tumor estaba relacionado con un desbalance hormonal extremo, en el que su nivel de prolactina superaba en miles la cantidad normal. Aunque los médicos urgían a una cirugía, una endocrinóloga de Cancún que dio con su caso, sugirió una alternativa diferente que incluía un tratamiento con cabergolina. Con el riesgo de no recuperar la vista, Alexa eligió confiar en este tratamiento no invasivo.
Las semanas siguientes fueron una montaña rusa emocional. Los síntomas mejoraron, pero su visión no regresaba. Fue en enero de 2022, durante un culto familiar, cuando ocurrió el milagro. En una oración íntima, Alexa se rindió por completo a la voluntad de Dios. “Le dije a Dios que, si su plan era que fuera ciega, yo sería feliz sirviéndole en esa condición, pero que si no era así, que entonces me devolviera la vista”, confiesa. Al terminar su oración, algo extraordinario sucedió: abrió los ojos y su vista estaba completamente restaurada. “Vi a mi mamá, a mi hermano, hasta un ratón corriendo en la habitación. ¡Dios me había devuelto la vista!”.
La noticia sorprendió a todos, incluida su doctora, quien no podía explicar cómo el tumor había disminuido tanto. Alexa siguió adelante, no solo con su tratamiento, sino también con la nueva misión de servir a Dios a través de la música. Aunque inicialmente planeaba estudiar fisioterapia, un encuentro providencial con empleados de la Universidad de Montemorelos, le recordó que su verdadera pasión y don era la música. Así que, en tres meses, ya estaba realizando los exámenes y demás gestiones para ingresar a la universidad y llegó a la UM.
Sin embargo, los desafíos no terminaron allí. A principios de 2023, los síntomas regresaron. Alexa vivió otro episodio de desmayo en el dormitorio de la universidad y, aunque su tumor había reducido, causó una lesión en su cerebro. A pesar de todo, su fe y determinación no titubearon. Recibió tratamiento y logró estabilizarse una vez más. “Estoy muy agradecida con Dios, sé que tiene un plan para mí, y aprovecho cada oportunidad que tengo aquí en la universidad”, dice con una sonrisa.
A pesar de los obstáculos, Alexa sigue firme en su convicción de que su vida está en manos de Dios. Y mientras su salud sigue siendo monitoreada, su pasión por la música y su deseo de servir a otros solo se han fortalecido. Desde vender paletas en Chetumal para costear sus estudios hasta tocar el corazón de quienes la rodean, Alexa vive cada día como una nota en la sinfonía de fe que ha decidido seguir.
Hoy, su vida en la Universidad de Montemorelos es una prueba viva de que los milagros suceden, y aunque por motivos de salud no puede dedicarse al colportaje completamente, siente el llamado para hacerlo y se prepara para compartir del amor de Dios a través de su testimonio en la campaña de colportaje en verano.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






