Estudiantes de la UM encuentran en la Semana de Oración un espacio para renovar su fe
Experiencias de conversión, servicio y reflexión muestran el impacto que los mensajes pueden tener más allá de las reuniones.
Sharon Uc llegó a hablar con el capellán pensando en explicarle por qué había decidido dejar la Universidad de Montemorelos. Terminó diciéndole: “Pastor, lo he estado pensando bastante tiempo y he decidido bautizarme”.
La decisión no ocurrió durante una reunión. Meses antes, en la Semana de Oración de marzo de 2025, Sharon había sentido que Dios la llamaba. Se bautizó el 3 de mayo de ese año. Al recordar ahora aquel proceso y experimentar la reciente Semana de Oración, la estudiante de Administración de Negocios Internacionales refuerza su convencimiento de que Dios puede restaurar a quienes se equivocan y seguir cumpliendo un propósito en sus vidas.
Su historia da una pista de lo que una Semana de Oración puede dejar en los estudiantes. Mensajes que vuelven a cobrar sentido en decisiones y momentos personales. En la edición realizada del 9 al 17 de octubre, esa continuidad apareció también en los testimonios, el servicio y las conversaciones que siguen en las aulas.
El pastor Pablo Partida, secretario de la Asociación del Noreste de la Iglesia Adventista en México, y orador de la Semana de Oración, presentó el tema Atracción prohibida, con temas en con los que buscaba animar a los jóvenes a tomar buenas decisiones, reconsagrar su vida a Cristo y comprender la gracia. “Aunque hayamos arruinado nuestra vida, mientras haya vida, siempre hay esperanza”.
Para Marisa Becerra, estudiante de Educación Primaria, una frase de Partida se conectó con una historia que lleva consigo desde la infancia: “No te quedes en el pasado; busca el presente”. En su testimonio recordó el tratamiento que enfrentó desde los ocho años, con quimioterapias y un trasplante de células donadas por su padre. Después de recuperarse, eligió estudiar Educación porque disfruta acompañar el aprendizaje de los niños. Desde su experiencia, y en el marco del programa espiritual, a quienes atraviesan dificultades les aconsejó confiar en Dios y seguir adelante.
Por su parte, Alicia Jiménez, estudiante de la carrera de Psicología Educativa, encontró otra forma de experimentar esta semana de acercamiento espiritual. Como integrante del Ministerio de Salvación en Símbolos de la UM, recibía a quienes llegaban a las reuniones para ofrecer una sonrisa antes de entrar al templo. En sus palabras, esta experiencia le permitió servir y crecer espiritualmente. “Esta semana de oración me dio la oportunidad […] de crecer en mi vida espiritual”.
Y al llegar al aula después de las reuniones matutinas, el tema seguía presente. El pastor Pablo Flores, capellán de las facultades de Psicología y Educación, preguntaba a sus estudiantes qué ideas les habían impactado. Después, conversaban sobre ellas. Una frase que dio pie al diálogo fue: “Dios da las oportunidades; el éxito depende del uso que se haga de ellas”.
La semana de oración se realiza cada semestre, a mitad del periodo académico, para que estudiantes y equipo universitario hagan una pausa y renueven sus fuerzas. En las experiencias compartidas, ese propósito tomó formas concretas, en decisiones de fe, una nueva manera de mirar el pasado, el servicio y la reflexión constante.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






