UM
Conectando

Estudiantes de Arquitectura UM llevan el interiorismo a un escenario profesional

Alumnos de noveno semestre presentaron propuestas comerciales ante especialistas para fortalecer su criterio de diseño, viabilidad constructiva y capacidad de defender un proyecto.

Estudiantes de noveno semestre de Arquitectura de la Universidad de Montemorelos presentaron propuestas de interiorismo desarrolladas como parte de su formación profesional. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.
Estudiantes de noveno semestre de Arquitectura de la Universidad de Montemorelos presentaron propuestas de interiorismo desarrolladas como parte de su formación profesional. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.

Presentar una idea atractiva fue solo una parte del desafío. Los estudiantes de noveno semestre de Arquitectura de la Universidad de Montemorelos también tuvieron que explicar cómo funcionaría su propuesta, defender sus decisiones de diseño y demostrar que podía construirse con costos razonables.

Como parte de la materia de Interiorismo, los alumnos trabajaron en parejas durante cinco semanas en la remodelación de un espacio destinado a una sucursal VIP de una pastelería en Allende, Nuevo León. Al finalizar esta primera etapa del curso, presentaron sus propuestas ante el docente Esaú Munguía y los especialistas invitados Lorena Álvarez y Alejandra Bozada, arquitectas dedicadas al diseño de interiores, y el Ing. Armando Gozada, contratista en el área de construcción.

La actividad los acercó a una dinámica habitual del campo laboral que consiste en  presentar una solución ante especialistas, responder preguntas y recibir observaciones sustentadas en la experiencia. Para desarrollar sus propuestas, debían considerar las necesidades del usuario y la identidad de la marca, además de integrar distribución, iluminación, mobiliario y materiales.

Munguía, egresado del Centro de Estudios Superiores de Diseño de Monterrey, explicó que uno de los propósitos del curso es que los futuros arquitectos comprendan el interiorismo como arquitectura a menor escala. Esta perspectiva exige atender las dimensiones y condiciones que una persona necesita para utilizar y habitar un espacio.

La actividad permitió a los alumnos acercarse a una dinámica profesional de presentación, evaluación y retroalimentación de proyectos. Render de las estudiantes Marissa Velasco y Naomi Hernández.
La actividad permitió a los alumnos acercarse a una dinámica profesional de presentación, evaluación y retroalimentación de proyectos. Render de las estudiantes Marissa Velasco y Naomi Hernández.

“La idea es que tengan la capacidad o aprendan a desarrollar el criterio para visualizar los espacios interiores”. El docente destacó el interés mostrado por los estudiantes y señaló que todavía necesitan fortalecer el autoaprendizaje y ampliar su conocimiento de materiales, marcas y proveedores, para beneficio de futuros proyectos.

Del concepto a una propuesta construible

Cada evaluador analizó los proyectos desde un ángulo relacionado con su experiencia profesional. Álvarez reconoció el manejo de los conceptos arquitectónicos y la manera en que los alumnos concretaron sus ideas, pero los animó a mirar más allá de la apariencia de los espacios.

“No solamente pensar en el diseño, sino también pensar en el más allá, en cómo va a operar el proyecto”. Entre los elementos que recomendó considerar se encuentran la limpieza, el mantenimiento y el presupuesto. También resaltó la necesidad de conocer los nuevos materiales disponibles, pues algunos pueden reducir costos, requerir menos cuidados o brindar ventajas como una mayor resistencia al fuego.

Desde el área de la construcción, Gozada se concentró en la posibilidad de ejecutar las propuestas. Explicó que este tipo de ejercicios ayuda a los estudiantes a comunicar sus proyectos ante posibles clientes y a transformar un concepto creativo en una solución realizable.

Las propuestas de interiorismo integraron elementos como distribución, iluminación, mobiliario y selección de materiales. Render de los alumnos Evelin Morales y  Eduardo Carrión.
Las propuestas de interiorismo integraron elementos como distribución, iluminación, mobiliario y selección de materiales. Render de los alumnos Evelin Morales y  Eduardo Carrión.

“Una parte importante es la creatividad en el uso de los materiales y en la visualización, pero que todo eso sea aterrizable y realmente construible”. Para el ingeniero, el diseño debe traducirse en una inversión conveniente para el cliente y responder adecuadamente a las condiciones de uso del espacio.

Aprender a presentar y defender una propuesta

La evaluación también puso a prueba la capacidad de los estudiantes para comunicar el valor de sus proyectos. Naomi Hernández, una de las alumnas, consideró que la presentación fue “un ensayo para la proyección a futuro” y destacó la seguridad como una cualidad necesaria para establecer acuerdos profesionales.

Pamela González, quien trabajó con Yuli Molina en una reinterpretación contemporánea de la identidad de la pastelería, señaló que los comentarios recibidos les permitieron observar su trabajo desde una perspectiva distinta a la académica.

De izquierda a derecha, Esaú Munguía, docente de la institución; las arquitectas Alejandra Bozada y Lorena Álvarez, dedicadas al diseño de interiores, y el Ing. Armando Gozada, contratista en el área de construcción. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.
De izquierda a derecha, Esaú Munguía, docente de la institución; las arquitectas Alejandra Bozada y Lorena Álvarez, dedicadas al diseño de interiores, y el Ing. Armando Gozada, contratista en el área de construcción. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.

“El consejo que más me marcó fue la importancia de saber vender nuestro proyecto. Un proyecto puede ser muy atractivo visualmente, pero también debemos saber comunicar su valor, justificar nuestras decisiones y considerar aspectos como la inversión y los costos”.

Para Eduardo Carrión, exponer ante especialistas representó salir de la dinámica habitual de presentar únicamente frente a docentes y compañeros. La experiencia le permitió adquirir mayor confianza y reconocer el valor de escuchar observaciones sobre su trabajo.

“Me quedo con la importancia de justificar cada decisión de diseño y entender que un proyecto no debe basarse únicamente en la estética, sino también en su funcionalidad y en las necesidades del usuario”. Añadió que recibir críticas con apertura también forma parte de la preparación para ejercer la profesión.

Alumnos de la carrera de Arquitectura junto al docente y los profesionales invitados durante la presentación de sus propuestas. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.
Alumnos de la carrera de Arquitectura junto al docente y los profesionales invitados durante la presentación de sus propuestas. Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Lisandra Vicente.

El proyecto comercial fue el primero de tres ejercicios previstos en la materia. En las siguientes etapas, los estudiantes desarrollarán el interior de un departamento de aproximadamente 80 metros cuadrados en una torre vertical y, como proyecto final, las amenidades de un complejo habitacional.

Munguía explicó que, a través de estos ejercicios, busca que los estudiantes desarrollen el criterio necesario para comprender los espacios interiores y formular propuestas cada vez más cercanas a las exigencias del ejercicio profesional.

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.       

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
Ver más
Categorías: