Enfermera a domicilio
Lidia Rayos salía de su trabajo en el hospital para visitar a pacientes en su casa cada día por 40 años.
“Yo quiero ser una enfermera visitadora, quiero poder atender directamente a los pacientes”… Esta fue la oración y el deseo de Lidia Rayos de Díaz, originaria de Nicaragua, egresada de la primera generación de Enfermería de la Universidad de Montemorelos (1951), quien ejerció apasionadamente su profesión durante 40 años.
Desde muy joven, mientras colportaba para pagar sus estudio de preparatoria, Lidia notaba que las muchas de las familias que visitaba tenían grandes necesidades de atención en salud pero que por falta de recursos económicos o impedimentos físicos no podían adquirirlos. Esto dejó una inquietud en su corazón y así despertó el interés por estudiar una carrera que le permitiera estar más cerca de las personas pero con las herramientas para suplir las necesidades del área de salud, por eso estudió enfermería.
Al igual que en su tierra natal, en la región circundante a la universidad, había una gran necesidad de atención en salud, así que mientras aún era estudiante realizaba prácticas y servía en el Hospital La Carlota (HLC). Además, los fines de semana junto a estudiantes de Teología viajaba en una pequeña avioneta a las localidades montañosas cercanas, y mientras ellos compartían el mensaje ella atendía a los enfermos.
“Traíamos a los pacientes al Hospital (HLC) y ellos se admiraban del servicio que se les ofrecía, porque en aquel tiempo se acostumbraba que las estudiantes (practicantes de Enfermería que para aquel entonces no eran más de siete) no se iban a sus cuartos hasta no dejar cómodos a los pacientes y orar con ellos”, recuerda con satisfacción Lidia, y para ellos, agrega, la oración era muy importante. “Recuerdo que una vez como a la 1:00 am yo estaba haciendo una ronda y encontré a un paciente que no dormía, le pregunté si necesitaba algo o si tenía dolor, entonces el paciente me respondió: ‘estoy esperando a la enfermera que venga a orar conmigo para dormir’”.
Al finalizar su carrera Lidia decidió quedarse en el HLC a trabajar. Tiempo después la administración la envió a un hospital en Washington, Estados Unidos, para aprender otros procedimientos de enfermería. A su regreso, en 1953, los administradores la nombraron directora del Departamento de Servicio de Enfermería.
Cumpliendo esa función administrativa, Lidia nunca dejó de lado lo que más le apasionaba que era atender directamente a los pacientes. Por eso, cada vez que podía realizaba algunas rondas para revisar si las enfermeras necesitaban algo, si los pacientes estaban bien, o si había alguna indicación médica que por falta de personal no se había podido llevar a cabo. “Si había algún paciente que ocupara que lo bañara, lo bañaba y lo arreglaba, porque siempre me gustaba que mis pacientes se vieran guapos. Cuando se les daba de alta a los pacientes, en sus expedientes quedaba la dirección, entonces yo les preguntaba si quería que los visitara y ellos aceptaban. Así que siempre que ellos eran dados de alta yo los visitaba en sus hogares, si era una señora recién operada iba y le hacía sus curaciones, si el bebé ocupaba un baño yo lo bañaba”.
Durante 40 años, que fueron los años que sirvió Lidia como enfermera del HLC, salía del trabajo y su obra continuaba en las casas de los ciudadanos de Montemorelos.
En el 2012 recibió un reconocimiento municipal por ser la primera enfermera visitadora de la comunidad y por su extraordinaria labor por los ciudadanos, de manos del entonces alcalde de Montemorelos, el Lic. Gerardo Alanís.
Hoy Lidia tiene 97 años de edad, vive con su hija Sandra, su yerno y nieta. Su esposo, al que conoció mientras estudiaba y quien fue uno de los pioneros de la Institución, el Ptr. Valentín Díaz, falleció el pasado 10 de febrero del presente año.






