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El colportaje: un camino de fe para cumplir el sueño de estudiar Medicina

Cómo el sacrificio de una familia abrió las puertas de la Universidad de Montemorelos para Josselin González.

Familia González Archila. Fotografía por Josselin González.
Familia González Archila. Fotografía por Josselin González.

Para Josselin, el sueño de estudiar Medicina en la Universidad de Montemorelos (UM) siempre estuvo en su corazón, aunque su familia veía ese anhelo como algo lejano, casi imposible. Sin embargo, la fe, el esfuerzo y un inesperado giro en sus vidas les mostró que cuando se confía en Dios, las montañas se mueven.

“Desde niña quería ser doctora, pero nunca imaginé que la UM sería una opción para mí. La conocimos gracias al pastor de nuestro distrito, pero cuando vimos los costos, lo descartamos casi de inmediato”, recuerda Josselin. Sin embargo, algo en su corazón la mantenía firme en su deseo de estudiar en una universidad adventista.

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David encontró en el colportaje un tesoro.

Mientras buscaba otras opciones, una oportunidad inesperada llamó a su puerta. Su padre, después de haber estado alejado de la iglesia durante diez años, había regresado con una fe renovada. Esa fe fue clave para que la familia no perdiera la esperanza.

“Mi papá oraba mucho por esta situación. Fue entonces cuando un colportor de la iglesia le habló sobre cómo el colportaje podría ayudarnos a cubrir los gastos de la universidad”, cuenta Josselin con una mezcla de asombro y gratitud. Lo que parecía una conversación casual se convirtió en el primer paso para cambiar su vida.

Josselin González, estudia el primer semestre de Medicina. Fotografía por Universidad de Montemorelos / Yatziri De La Cruz.
Josselin González, estudia el primer semestre de Medicina. Fotografía por Universidad de Montemorelos / Yatziri De La Cruz.

Sin experiencia y con pocas expectativas, su padre decidió intentarlo. “Dios abrió puertas. Le dieron los materiales en una semana, y aunque nunca había hecho algo parecido, se lanzó al colportaje con toda su confianza puesta en Dios”, dice Josselin, recordando los primeros días en que su padre empezó a compartir libros de esperanza con su comunidad.

El esfuerzo de su papá no solo le permitió a Josselin estudiar en Montemorelos, sino que también unió más a su familia. “A veces lo acompañaba, y aunque al principio solo lo observaba en silencio, me conmovía verlo tan comprometido. Para mí, cada libro que vendía era una respuesta a nuestras oraciones”.

Pero la historia no termina ahí. Josselin misma decidió seguir los pasos de su padre y participar en el colportaje. Al principio se unió a un grupo de colportores Emprendum en Chiapas, y una vez que llegó a la UM continuó colportando.

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El colportaje como herramienta de crecimiento e impulso para estudiar Psicología Clínica.

A través del colportaje, Josselin descubrió habilidades que no sabía que tenía y ve el colportaje no solo como un medio para financiar su carrera, sino como una herramienta de crecimiento personal. “Al principio, no hablaba mucho, pero la gente me decía que les alegraba ver a jóvenes como yo haciendo esta labor, o que tenía una sonrisa agradable, y entonces me daba más confianza. Además, me di cuenta de que como futura doctora, saber tratar a las personas es fundamental”, cuenta con una sonrisa.

Hoy, Josselin estudia el primer semestre de Medicina, con el corazón lleno de gratitud por el apoyo incondicional de su familia y la oportunidad que el colportaje les ha brindado. “El colportaje es un programa que realmente funciona, y mi familia y yo somos testigos de eso”.

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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