El bien y el mal
Una filosofía presente hasta en los negocios
En las organizaciones se escuchan a diario comentarios y juicios acerca de su personal, lo que comprueba que todos realizamos valoraciones éticas sobre comportamientos humanos. En este sentido, la dimensión ética es un dato de experiencia común y ocurre en la universidad, en el hospital o en cualquier empresa. Desafortunadamente, existe un comportamiento deshonesto que permea hoy las organizaciones en todos los niveles y en quienes toman las decisiones en los negocios. Para contrarrestar esta conducta, considero que es importante estar equipados con las herramientas, conocimiento y habilidades para confrontar conductas no éticas y responder ante ellas en forma sumaria.
¿Quién no aprecia el reconocimiento que hace un jefe cuando se ha equivocado y se disculpa para rectificar? Nuestras vidas como empleados, consumidores y ciudadanos, se ven afectadas por las decisiones tomadas dentro de las instituciones de negocios; por lo tanto, todo el mundo tiene buenas razones para preocuparse por la ética de quienes toman esas determinaciones.
La palabra ética procede del griego “ethos”, que significa uso o costumbre. A la ética la podemos leer y entender como un sinónimo de moral, cuyo origen es el término latino “mos-moris”, algo perteneciente al carácter de la persona o modo acostumbrado de obrar, acción o costumbre (Guillén, 2008).
La ética es un factor muy importante en la vida cotidiana de las organizaciones; en este sentido, es necesario abordar este tema para contrarrestar situaciones negativas y adversas por falta de ética en el mundo de los negocios. Estudiar ética debería ser tan sustancial como la necesidad de ocuparse de otras áreas en negocios. Esto con la finalidad de poder incluirla en la estrategia financiera de la empresa y saber cuáles son los valores y principios que deben guiar las decisiones de las organizaciones y cómo la ética debe integrarse dentro de la administración.
Creo firmemente que un líder o gerente no estará completamente preparado, aún dentro de áreas como contabilidad y finanzas, manejo de recursos humanos, mercadotecnia y gerencia, a menos que cuente con algún conocimiento de los problemas éticos que surgen específicamente dentro y entre dichos campos organizacionales. En nuestra vida, la ética tiene todo que ver con la toma de decisiones: ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo debemos actuar? ¿Qué tipo de vida debemos vivir? ¿Qué tipo de organización y sociedad deberíamos crear? ¿Quiénes deberíamos ser?
Cuando le damos importancia a este tema, buscamos que nuestros colaboradores piensen por sí mismos, sean críticos y puedan defender los valores en cualquier circunstancia, haciéndose responsables de sus puntos de vista. Con esto, se obtendrán grandes lecciones de vida y una cultura que fomente el actuar bien, de modo que la acción realizada edifique al individuo como persona.
La ética en las organizaciones plantea diversos retos tanto a los estudiantes de negocios, como a los maestros o jefes. Siempre será un reto reconocer la importancia crítica que tiene para un Gerente integrar la ética dentro de sus competencias y que existan evidencias de su puesta en práctica dentro de los planes organizativos.
El bien, desde el sentido ético, es aquello que contribuye a la perfección de la persona como tal, al desarrollo de su dimensión propiamente humana. De la misma forma el mal, desde el sentido ético, es aquello que deshumaniza; cuando mentimos perdemos ante los demás legitimidad en nuestras afirmaciones. Esto me hace pensar que la ética no es sólo teoría, sino que es práctica. No se reduce a conocer lo que está bien o está mal, sino que trata de conocer la dirección de las propias acciones, que ayudarán a la persona a decidir cómo actuar para desarrollarse en plenitud, algo que todo el mundo busca y que, desde la antigüedad clásica, se conoce como “felicidad”.
Más adelante, en otros artículos, compartiré algunas reflexiones escritas por mis alumnos sobre los aspectos éticos en los negocios, para que juntos disfrutemos el crecimiento de nuestros jóvenes universitarios. Allí podrás ver su comprensión sobre la realidad en la toma de decisiones responsable, apoyada en los valores y principios personales de los individuos involucrados. Una vez graduados, nuestros estudiantes serán los gerentes que decidan por sí mismos qué tipo de personas quieren ser.
¿Con qué nos quedamos? Anhelo que puedas recordar esta cita de la escritora adventista Elena White:
“El mundo no necesita tanto a hombres de gran intelecto como de carácter noble. Necesita hombres cuya capacidad sea dirigida por principios firmes”.
Reflexionar sobre la ética nos ofrece una mejor comprensión de la vida dentro de los negocios y es un aprendizaje para tomar decisiones responsables que beneficien el bienestar común y ennoblezcan nuestro carácter.






