Esforcémonos para que nuestro liderazgo sea de acuerdo a nuestros principios y valores, siempre tomando en cuenta el bienestar de las personas que están a nuestro cargo.

Hoy en día, vivimos momentos únicos en donde necesitamos líderes que, de alguna manera, nos ayuden a sobresalir de la situación actual. Proverbios 10 hace un contraste entre el hombre justo y el malvado, mencionando que "el sabio alegra al padre", "mas la justicia libra de muerte", "Jehová no dejará padecer hambre al justo", "hay bendición sobre la cabeza del justo", "la memoria del justo será bendita", "el sabio de corazón recibirá los mandamientos", "manantial de vida es la boca del justo", "la obra del justo es para vida", "plata escogida es la lengua del justo", "los labios del justo apacientan a muchos", "pero a los justos les será dado lo que desean", "mas el justo permanece para siempre", "la esperanza de los justos es alegría", "el justo no será removido jamás", "la boca del justo producirá sabiduría" y "los labios del justo saben hablar lo que agrada".

Seguramente, después de leer todas estas promesas todos quisiéramos ser justos, pero... ¿Qué es ser justo? Dios llamó a Abraham a dejar su hogar y a que viajara a una tierra desconocida, y también le prometió que sería el padre de una gran nación. Sin embargo, pasaron muchos años y Abraham y su esposa Sara no tuvieron hijos. De nuevo, Dios habló a Abraham prometiendo que sus descendientes serían como las estrellas para contarlas (Génesis 15:5) y a pesar de que Abraham no tenía evidencia de cómo llegaría a tener por lo menos un hijo -y mucho menos una multitud de descendientes-, creyó a Jehová y Dios contó su fe por justicia (Génesis 15:6).

En la teoría de estilos de liderazgo, se le llama justo a un líder que vive de acuerdo con sus principios y valores. Además, un líder justo es equitativo al momento de tomar decisiones, es decir, piensa en las repercusiones que sus decisiones traerán a los demás miembros de la empresa y no solo en los beneficios que pueden brindarle a él.

Gonzales (2020) menciona las cualidades esenciales de un líder y entre ellas están: la justicia, que practica con el ejemplo, confianza, delega tareas, asume consecuencias, se preocupa por su equipo, premia el esfuerzo y el trabajo y es agradable. Estas características son muy similares a las que tiene el "hombre justo" en la Biblia. El líder justo de la actualidad solo necesita vivir de acuerdo a lo que lee cada día en la Biblia y no dejarse llevar por lo que Proverbios 10 menciona que hace el malvado "el hijo necio entristece a la madre", "los tesoros de la maldad no serán de provecho", "violencia cubrirá la boca de los impíos", "mas el nombre de los impíos se pudrirá", "mas el necio de labios caerá", "mas el que pervierte sus caminos será quebrantado", "el necio de labios será castigado", "mas la boca del necio es calamidad cercana", "mas el fruto del impío es para pecado", "más los necios mueren por falta de entendimiento", "el hacer maldad es como una diversión al insensato", "como pasa el torbellino así el malo no permanece", "mas la esperanza de los impíos perecerá", "mas la lengua perversa será cortada" y "la boca del impío habla perversidades".

En conclusión, no dejemos que por nuestra necedad otros sufran las consecuencias, ya que cuando hay maltrato por parte de los líderes en una empresa u organización, esto repercute incluso en la vida familiar de los empleados. Esforcémonos para que nuestro liderazgo sea como el de un "hombre justo" y que, al igual que Abraham, podamos influir muchas vidas aún después de muertos.