UM
Conectando

Arte infantil en verano fomenta creatividad y valores en la Universidad de Montemorelos

Niños aprenden cerámica dibujo y pintura en un curso que integra fe reciclaje y disciplina artística.

Este verano se inscribieron 17 niños al curso. En la fotografía, un grupo de los inscritos realizando obras de arte con material reciclado. Fotografía cortesía de Luis Medina.
Este verano se inscribieron 17 niños al curso. En la fotografía, un grupo de los inscritos realizando obras de arte con material reciclado. Fotografía cortesía de Luis Medina.

Durante tres semanas de verano, las risas, los colores, las texturas y las ideas creativas llenaron los salones de la Universidad de Montemorelos, gracias al Curso de Arte Infantil de Verano “En el espacio”. Un curso anual que ya se ha convertido en una experiencia formativa y divertida esperada por muchos niños y padres de la comunidad.

Este año, el universo fue el punto de partida. A través del arte, los pequeños exploraron planetas, estrellas, astronautas y naves espaciales, no desde un enfoque científico, sino con total libertad creativa: formas, colores, líneas y materiales reciclados fueron sus principales herramientas. Pero más allá de la técnica, el programa tiene un sello especial, todo se realiza desde la mirada de la fe. Cada grupo comienza con un devocional, recordando que el universo fue creado por Dios, despertando en los niños no solo admiración por el arte, sino por el Creador del cosmos.

Tres semanas, tres mundos artísticos

Divididos por edades en tres grupos, los 17 niños participantes exploraron diferentes disciplinas:

  • Cerámica. En la primera semana, moldearon lámparas con forma de luna y otras figuras astrales, aprendiendo desde el amasado hasta el horneado y pintado de las piezas.
  • Dibujo. Con lápices, gises y plumones, plasmaron sus ideas en hojas y muros cubiertos de papel. Esta etapa permitió el desarrollo de habilidades motrices finas y expresión libre.
  • Pintura y collage. En la última semana experimentaron con técnicas mixtas, usando papel maché, telas, recortes y materiales reciclados. Esta práctica refuerza la creatividad sostenible, enseñando a ver arte donde otros solo ven basura.
  Parte del programa del curso de verano incluyó trabajo de manualidades con cerámica. Fotografía cortesía de Luis Medina.  
  Parte del programa del curso de verano incluyó trabajo de manualidades con cerámica. Fotografía cortesía de Luis Medina.  

Arte que forma hábitos y virtudes

Para el Dr. Marcos Flores, catedrático del posgrado en Educación y padre de dos alumnas del curso, esta experiencia ha marcado positivamente a sus hijas:

“Este es el tercer año que participan, y cada vez vuelven con más entusiasmo. El arte aquí no es solo una actividad creativa, es una experiencia formativa que fortalece la disciplina, el uso responsable de materiales, el amor por la historia del arte y la conciencia ambiental. Altamente recomendado, es un lugar seguro, con profesionales de gran calidad, donde el aprendizaje es verdaderamente significativo”.

Y es que en estos talleres no solo se desarrollan habilidades artísticas, sino que también se cultivan virtudes a través de hábitos como la constancia, la paciencia y la atención al detalle. Todo esto en un ambiente seguro y lleno de inspiración.

Alusivo al tema del curso de artes, los niños se disfrazaron de astronautas durante uno de los días del curso. Fotografía cortesía de Luis Medina.
Alusivo al tema del curso de artes, los niños se disfrazaron de astronautas durante uno de los días del curso. Fotografía cortesía de Luis Medina.

El arte, una herramienta valiosa para el verano

Los cursos de verano como este no solo ofrecen una alternativa divertida para los niños, sino que también son espacios de crecimiento emocional, social y espiritual. De acuerdo con datos de Gitnux y Wifitalents, la participación en programas artísticos puede aumentar la asistencia escolar entre un 10 % y 15 %, mejorar en promedio un 10 % los puntajes académicos y hacer que los estudiantes sean hasta cuatro veces más propensos a ser reconocidos por sus logros.

Además, estos estudios señalan que cerca del 75 % de los educadores observa mejoras significativas en el pensamiento crítico y la resolución de problemas, mientras que un 80 % de los estudiantes reporta sentirse más capaz de manejar sus emociones gracias a la práctica artística. Por eso, el arte en vacaciones no solo estimula la creatividad, sino que siembra habilidades y valores que los niños aplican en su vida diaria.

La exposición final de los trabajos se llevó a cabo el 31 de julio, en un ambiente de celebración y convivencia familiar, donde los niños presentaron sus obras con orgullo. El curso concluyó el 1 de agosto con la entrega oficial de todos los trabajos realizados.

Con información del Lic. Luis Medina, coordinador de la carrera de Artes Visuales y del Curso de Arte Infantil de Verano.

Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
Ver más
Categorías: