Alumnas de Educación UM logran certificación internacional de Cambridge en enseñanza del inglés
Ocho estudiantes acreditan módulos del Teaching Knowledge Test y elevan su perfil docente con estándares globales.
Ocho alumnas de la Facultad de Educación de la Universidad de Montemorelos obtuvieron la certificación internacional Cambridge Teaching Knowledge Test (TKT) en los módulos dos y tres, credencial que avala sus competencias metodológicas para la enseñanza del inglés como segunda lengua y que es reconocida por instituciones educativas y organismos a nivel mundial.
Durante la ceremonia de entrega de certificados, la Mtra. Laura Blanco, docente de la Escuela Normal y responsable del proceso de preparación de este grupo, destacó que este logro académico va más allá de la aprobación de un examen. “Hoy celebramos un logro que se convierte en una experiencia tangible de compromiso, excelencia y vocación”, expresó, al subrayar que sólo dos de las ocho alumnas cursan actualmente la Licenciatura en Enseñanza del Inglés, mientras que el resto pertenece a otras áreas formativas.
Blanco señaló que la certificación representa no solo una validación académica, sino un proceso integral de formación personal y profesional. “Certificarse ante una institución de prestigio internacional no es solamente un logro intelectual; implica disciplina, perseverancia y el fortalecimiento del carácter”, afirmó, al relacionar este proceso con la filosofía educativa adventista y la preparación de educadores íntegros y competentes.
Exámenes con estándares internacionales
El Teaching Knowledge Test (TKT) es una certificación diseñada por Cambridge English para evaluar el conocimiento metodológico de docentes que enseñan —o aspiran a enseñar— inglés como segunda lengua. Al igual que otras certificaciones de Cambridge, se distingue por su nivel de exigencia y por estándares alineados con el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas.
En esta cohorte, las alumnas acreditaron los módulos dos y tres. Según los lineamientos de esta certificación, el módulo dos evalúa la capacidad del docente para planificar lecciones y seleccionar objetivos, actividades, materiales y estrategias didácticas adecuadas. El módulo tres, por su parte, se enfoca en la gestión del proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del aula, incluyendo el rol del maestro, el uso del lenguaje, la interacción con los estudiantes y la conducción de situaciones educativas reales.
Ambos módulos se aplican mediante exámenes en formato papel, con 80 reactivos cada uno y un tiempo límite de 80 minutos, lo que exige rapidez de análisis, comprensión precisa del contenido y dominio conceptual. Los resultados no se expresan en términos de aprobado o reprobado, sino en bandas de desempeño, que van del nivel uno —conocimiento limitado— al nivel cuatro, que representa un conocimiento exhaustivo de las áreas evaluadas. Para presentar el examen, se requiere al menos un nivel B1 de inglés, considerado usuario independiente del idioma.
Preparación académica y esfuerzo individual
La Dra. Rosalba Ortiz, catedrática investigadora de la Facultad de Educación, explicó que las alumnas trabajaron de manera intensiva durante el semestre anterior. “Fueron alumnas de ciencias y de enseñanza del inglés, y esperamos continuar este año con más procesos de certificación. La intención es que salgan de la universidad lo mejor equipadas posible para servir”.
Ortiz resaltó el caso de Evelyn Ramírez, estudiante de la Licenciatura en Enseñanza de las Matemáticas, quien obtuvo la banda más alta en los módulos presentados. “Aprendió inglés de manera autodidacta y logró certificarse en dos módulos. Es un ejemplo para estudiantes de todas las carreras”, además invitó a que futuras cohortes incluyan representación de más programas académicos
Durante el programa de certificación, las propias alumnas compartieron su experiencia. Maleny Castillejos, estudiante de Educación Primaria, reconoció que el proceso representó un desafío académico importante. “Era un examen que no conocía y con un tiempo muy corto por pregunta. Practicamos con exámenes cronometrados, como un entrenamiento para el examen real”.
Evelyn Ramírez coincidió en que, pese a la preparación, el momento del examen implicó tensión y concentración. “Estábamos nerviosas, pero confiadas en que todo lo que habíamos estudiado iba a salir en ese momento”.
Certificación con impacto profesional y vocacional
En entrevistas posteriores, las alumnas destacaron que la certificación fortalece su perfil profesional y amplía sus posibilidades de servicio. Evelyn explicó que, aunque su formación principal es en matemáticas, la certificación le permite ser una docente más versátil. “No sabemos dónde vamos a terminar trabajando. Si llegas a un lugar donde no hay maestro de inglés, sabes que tienes las herramientas para responder a esa necesidad”.
Por su parte, Hiromi Pelayo, estudiante de Educación Preescolar, señaló que la obtención de dos módulos del TKT es un paso importante en su meta de certificarse completamente antes de egresar. “Ver reflejado el esfuerzo en un buen resultado fue muy satisfactorio. Ahora mi objetivo es completar el tercer módulo y contar con la certificación completa”.
Al cierre del acto, la Dra. Ortiz subrayó que la certificación representa un punto de partida y no un objetivo final. “Cuando el esfuerzo humano se une con la dirección divina, los resultados trascienden las expectativas. Que este logro sea un peldaño más en su llamado como educadoras”.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






