Armando Vargas de 83 años perdió todo la noche del 12 de febrero cuando al encender una fogata para refugiarse de las bajas temperaturas del frente frío que azotaba a Montemorelos, esta acabó por consumir su humilde casa de madera, hasta la pérdida total, luego de que el aleteo vigoroso de unas gallinas que se acercaron a las llamas esparcieran las chispas que iniciaron el incendio. Para cuando todo acabó, el señor Armando contaba solo con la ropa que llevaba puesta y su bastón.

La noticia del incidente que tuvo lugar en el ejido La Carreta, Montemorelos, llegó a oídos de la directiva de la Escuela Preparatoria “Prof. Ignacio Carrillo Franco” de la Universidad de Montemorelos, quienes inmediatamente empezaron a gestionar la recolección de víveres y ropa abrigada para hacerla llegar ese mismo domingo 14 de febrero.

Lo poco que tenía el señor Armando quedó inservible.

Al llegar al lugar de los hechos para hacer la entrega de lo recolectado, comenta el Prof. Israel Escobedo, director de la escuela preparatoria, se dieron cuenta de que la necesidad era aún mayor y enseguida decidieron iniciar un proyecto de ayuda, uniendo esfuerzos con los voluntarios del grupo pequeño de la Iglesia Adventista de Mutualismo, quienes se reúnen con regularidad cerca del lugar de los hechos, fueron avisados del incidente y se encontraban en el lugar ese domingo.

“Empezamos por fe y empatía, y Dios está respondiendo con mucha gente que nos está ayudando. Estamos muy felices de poder ayudar en este proyecto”, agregó Escobedo.

Es así que se inició una campaña de recolección de fondos para reconstruir la casa del señor Armando, quien vivía con uno de sus hijos por su avanzada edad y salud inestable. Además, comenta la Prof. Miriam González, docente de la preparatoria y voluntaria del proyecto, la esposa del señor Armando se encuentra delicada de salud por lo que para los días del incidente afortunadamente no se encontraba en el lugar.

A esta iniciativa se unieron personal de la escuela y la universidad, representantes de alumnos, amigos de la comunidad y familiares del señor Armando, no solo donando recursos económicos sino también su tiempo para la mano de obra. Además, para los aspectos técnicos de la construcción, personal de la universidad que trabaja en las áreas de albañilería, plomería, electricidad y otras especialidades, apoyan voluntariamente el proyecto.

Voluntarios de la iglesia, la escuela preparatoria y la universidad se unieron para apoyar.

Solo una semana después, el 21 de febrero, se iniciaron las operaciones limpiando el terreno y haciendo la cimentación de la nueva casa. A la siguiente semana, se colocó el piso y se hicieron las instalaciones hidráulicas y eléctricas.

“Hasta el momento se ha avanzado un 40% de la construcción”, comentan los encargados, y en las semanas siguientes se espera levantar las paredes, columnas y poner el techo, puertas y ventanas.

Aproximadamente 25 colaboradores trabajan cada domingo con la intención de levantar la casa por completo en el menor tiempo posible. Se espera que con los recursos que faltan por llegar en las próximas dos o tres semanas, el señor Armando pueda mudarse de nuevo a su casa.

Actualmente, el señor Armando y algunos familiares se están hospedando en una casa vecina que les han prestado provisionalmente.

“Estamos muy agradecidos con ustedes y con Dios por haberlos puesto en nuestro camino”, comenta conmovida en entrevista una de las familiares del señor Armando.
Señor Armando (adelante sentado a la izquierda) junto al profesor Escobedo (sentado delante), familiares y voluntarios.

“En medio de la tristeza hay alegría, porque ellos están viendo que hay una mano ayudadora para ellos, y le damos gracias a Dios porque él nos ha puesto aquí”, comenta junto a la familia del señor Armando la señora Esther Chaparro, madre de Shara y una de las voluntarias del proyecto.

“Nosotros lo hemos visto como una puerta al evangelio, un testimonio. En la escuela estamos orando para que, si es la voluntad de Dios, esta tragedia se convierta en bendición y Él abra sus corazones al evangelio”, expresó la profesora González.

Cadena de ayuda

El incendio consumió la humilde casa de madera en pocas horas.

La noticia del desafortunado evento de la casa del señor Armando, fue avisada por Shara Barbosa, una estudiante de la preparatoria, que se enteró de lo ocurrido a través de su mamá, quien al ser parte de un grupo pequeño de la Iglesia Adventista de Mutualismo que se reúnen cerca del lugar de los hechos, se enteraron rápidamente.

Y así es como inició la cadena de ayuda a favor del señor Armando.

“Me siento agradecida con Dios porque él me usó como un instrumento para apoyar a esta gente”, expresa Shara Barbosa.

Con regularidad la escuela preparatoria realiza actividades misioneras de distintos tipos en las que los estudiantes se involucran siempre; desde la limpieza de espacios públicos, construcción, remodelación, evangelización, etc.

Por motivo de las restricciones sanitarias en el marco de la pandemia por el Covid-19, los alumnos de la preparatoria no se encuentran en el campus tomando las clases y llevando sus actividades regulares. Sin embargo, la distancia, antes de opacar su espíritu misionero lo ha avivado, comentan los docentes.

“Es un gran privilegio apoyar proyectos como estos. Normalmente, en un día como hoy estaríamos acompañados de muchos de nuestros alumnos. Por la situación de la pandemia los alumnos no pueden estar con nosotros, pero sabemos que si estuvieran aquí tendríamos más de 40 muchachos apoyando”, comentó en entrevista el Prof. Daniel Vital, docente de la preparatoria y del Servicio Comunitario de la universidad.

Algunos alumnos han apoyado este proyecto por medio de donaciones monetarias, y unos pocos que viven en la zona, han donado su tiempo ayudando con mano de obra.

Se necesita más

Avances del proyecto de construcción.

Hasta el momento se han unido varias personas apoyando con recursos, víveres, tiempo, y algunos implementos para amoblar la casa. Sin embargo, aún falta mucho por cubrir. Incluso, han comentado los organizadores, parte del material de construcción ha sido adquirido “por fe” a la espera de más donativos.

Si quieres ser parte de esta gran contribución, comunícate, desde México a:

Rita Alemán 826–1360 576

Israel Escobedo 826–106 9452


Puedes ver los avances del proyecto dando clic aquí.