Universidad de Montemorelos reconoce legado de Ismael Castillo tras casi 40 años como rector
La UM otorgó la Medalla al Mérito “Israel Leito” al Dr. Ismael Castillo por su liderazgo en el crecimiento académico, espiritual e internacional de la institución.
La Universidad de Montemorelos (UM) reconoció públicamente al Dr. Ismael Castillo al concluir una etapa histórica de liderazgo institucional que marcó profundamente el desarrollo académico, espiritual y humano de la institución. A unos meses de finalizar su ciclo como rector, la UM le otorgó la Medalla al Mérito “Israel Leito”, como reconocimiento a sus 39 años en la rectoría y a una gestión que transformó el rumbo de la universidad.
La entrega del reconocimiento se realizó durante la ceremonia de graduación del personal académico y de apoyo que concluyó la Especialidad en Docencia y el Diplomado en Filosofía de la Educación Adventista – en el marco de la jornada del Instituto de Desarrollo Profesional – llevada a cabo el 19 de agosto, días después de la graduación universitaria.
La ceremonia representó un reconocimiento colectivo a casi cuatro décadas de liderazgo caracterizado por la expansión académica, la consolidación institucional y una visión centrada en las personas.
“El Consejo Universitario de la UM ha decidido otorgarle la Medalla al Mérito ‘Israel Leito’, como reconocimiento a su trayectoria administrativa, su liderazgo sensible y su compromiso con el desarrollo humano institucional”, expresó la Dra. Judith Ayala, Vicerrectora Académica, al leer el voto aprobado por el Consejo Técnico.
Posteriormente, el Mtro. Rolando Vega, Vicerrector Estudiantil, destacó que el rector distinguido sostuvo durante décadas una visión educativa cimentada “con fe, humildad y amor por las personas”.
“Liderar una universidad cristiana es cuidar personas. Es escuchar, acompañar, formar, corregir con amor y creer en el potencial que Dios ha puesto en cada vida”.
Un rectorado que acompañó la transformación de la UM
Cuando el Dr. Castillo asumió la rectoría en 1987, la Universidad celebraba ya 45 años de historia. Bajo su liderazgo, la institución atravesó una de las etapas de crecimiento y consolidación más significativas de su existencia.
Durante estas casi cuatro décadas, la UM amplió de manera sostenida su oferta académica, fortaleció sus procesos de acreditación nacional e internacional, consolidó infraestructura estratégica y expandió su influencia educativa y misionera dentro y fuera de México.
En el ámbito académico, la universidad abrió decenas de programas de licenciatura, maestría, especialidad y doctorado en las áreas de educación, salud, administración, ingeniería, teología, psicología, comunicación, arquitectura y derecho.
La gestión del Dr. Castillo impulsó además reformas curriculares profundas orientadas a integrar la formación profesional con la misión espiritual y el desarrollo humano. Entre ellas destacan la reforma curricular del año 2000, basada en componentes como “Relación con Dios”, “Preparación profesional” y “Preparación para la vida”; el modelo educativo por competencias implementado en 2010; y posteriormente el modelo “Diamante”, establecido en 2018.
Crecimiento institucional y reconocimiento internacional
Bajo su liderazgo, la UM fortaleció su posicionamiento académico mediante acreditaciones y reconocimientos nacionales e internacionales. La institución obtuvo y renovó acreditaciones de organismos como FIMPES, la Adventist Accrediting Association (AAA), COMACE y CONAEM, además de integrarse a asociaciones académicas como ANUIES y ALAFEC.
En 2013, la universidad recibió reconocimiento del COPAES por ubicarse entre las primeras instituciones del estado con programas acreditados por su calidad académica.
Al mismo tiempo, la UM fortaleció su presencia internacional mediante programas de extensión en países como Venezuela, Colombia, República Dominicana, Haití, Chile, Rumania, Angola y El Salvador.
Infraestructura para una visión de futuro
La administración del Dr. Castillo también estuvo acompañada de una transformación visible del campus universitario y de sus espacios de servicio.
Durante su rectorado se construyeron y consolidaron laboratorios especializados, centros de investigación, nuevas áreas clínicas, espacios culturales, edificios académicos y proyectos de innovación tecnológica. Entre ellos destacan el Centro de Investigación e Innovación en Ingeniería (III), el Instituto de Ciencia de Datos, el FABLAB UM, el Centro de Investigación e Innovación Multidisciplinaria para el Aprendizaje (CIIMA), el Centro Geriátrico y el Instituto de Investigaciones Químicas, Biomoleculares y Bio-Odontológicas.
En paralelo, el Hospital La Carlota amplió sus áreas de atención, quirófanos y centros comunitarios, fortaleciendo la formación clínica y el servicio a la comunidad.
La creación de espacios como el Paseo de los Fundadores, el Museo Universitario y el Centro de Creacionismo reflejó también una intención constante de preservar la identidad institucional y fortalecer la cosmovisión adventista.
Una visión centrada en la misión y el servicio
Durante la ceremonia de entrega de la medalla al mérito, colaboradores y directivos resaltaron que la gestión del Dr. Castillo estuvo marcada por un énfasis constante en las personas, la misión educativa y el servicio.
Durante estos años, la universidad impulsó programas de servicio comunitario, salud preventiva, misión transcultural y formación espiritual que se integraron al modelo educativo. A la fecha, la institución reporta que más de tres mil estudiantes han sido capacitados para la misión transcultural y que desde la UM han salido más de 350 misioneros a 63 países del mundo.
La UM también recibió certificaciones y reconocimientos relacionados con la promoción de la salud, la compasión y el bienestar comunitario. En 2017, la UM fue certificada como “universidad compasiva” por Charter for Compassion International.
Para muchos miembros de la comunidad universitaria, ese énfasis resume el legado del rector saliente. Una administración que buscó combinar excelencia académica con sensibilidad espiritual y servicio.
La Medalla al Mérito “Israel Leito” se convirtió así no solamente en un reconocimiento a una trayectoria administrativa, sino en un símbolo del impacto que un liderazgo puede tener en la vida de generaciones enteras de estudiantes, docentes y colaboradores.
Con la conclusión de este ciclo, la UM cierra una etapa significativa de su historia institucional. Casi cuatro décadas en las que el Dr. Ismael Castillo acompañó el crecimiento de la UM y la consolidación de su proyección internacional, fortaleciendo su identidad adventista y una misión educativa reconocida dentro y fuera del país.
Editora: Brenda Cerón.






