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Un lugar para el encuentro con el conocimiento

La Biblioteca ofrece más de 380 mil recursos de información físicos y digitales de información y espacios para el estudio individual y colectivo.

Las adecuaciones de la sala de estudio grupal apuntan a propiciar el estudio colaborativo con mobiliario y tecnología que promuevan la búsqueda del trabajo en grupo.
Las adecuaciones de la sala de estudio grupal apuntan a propiciar el estudio colaborativo con mobiliario y tecnología que promuevan la búsqueda del trabajo en grupo.

Las bibliotecas, esos espacios silenciosos que automáticamente connotan investigación, conocimiento, cultura, por supuesto libros y mucho más, antes de perder importancia se mantienen relevantes en el tiempo y mantienen su protagonismo en la educación y el desarrollo de las sociedades.

En una comunidad académica como la de la Universidad de Montemorelos, la Biblioteca recibe un promedio de seiscientas visitas diarias. “No creo que la biblioteca presencial sea reemplazada, porque como espacio de encuentro social e interacción presencial, la universidad va a requerir siempre de un lugar en donde facilitar estos encuentros para estudios”, explica Néstor Ramírez, director de la Biblioteca, destacando además cómo el fenómeno de la virtualidad que se dio con la llegada de la pandemia por Covid-19 en el 2020, acentuó la “naturaleza de los seres humanos de necesitar la presencialidad y el encuentro con el otro” hacían invaluable los espacios que ofrece este edificio.

Establecida formalmente en 1944 con una colección de 300 ejemplares, hoy la Biblioteca ofrece 380 mil recursos de información y conocimiento entre libros impresos, digitales y bases de datos que benefician a todas las carreras de la Institución y sobre todo refuerzan el principio de la investigación y el aporte al conocimiento.

Las instalaciones ayudan a los estudiantes a poder trabajar mejor en sus tareas.
Las instalaciones ayudan a los estudiantes a poder trabajar mejor en sus tareas.

En un esfuerzo por crecer a la par de las necesidades del alumnado y demás usuarios, explica Ramírez, se aplicaron encuestas en semestres anteriores para conocer de primera mano sus inquietudes y necesidades. De este trabajo se detectó la necesidad de más espacios para estudio grupal y con mayor capacidad. “Eso nos demuestra que los espacios para estudio colectivo, para estudio grupal y para construir conocimiento juntos siempre serán importantes en un escenario como la universidad”, agrega, y en atención a eso durante el verano se realizó un trabajo de reacondicionamiento de la sala de estudios grupal llevado a un concepto de trabajo colaborativo con mobiliario y tecnología que promuevan la búsqueda del trabajo en grupo.

Además de estos esfuerzos que procuran el mayor aprovechamiento de los recursos disponibles, la Universidad cuenta con convenios de colaboración con las universidades Autónoma de Nuevo León, Regiomontana y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, para acceder a material del que no se disponga en la Biblioteca a través de gestiones de préstamo y así asegurar el acceso a la información que se requiera.

Laura Marrero

Autor
Coordinadora de Periodismo Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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