UM amplía su alcance comunitario en Global Youth Day
Más de 400 estudiantes amplían el alcance del servicio con atención integral y trabajo continuo en comunidades de Nuevo León.
En el marco del Global Youth Day (GYD) —iniciativa mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que se celebra cada marzo— el sábado 21, la Universidad de Montemorelos (UM) fortaleció su compromiso con el servicio comunitario mediante una jornada de impacto que, más que un esfuerzo aislado, refleja un trabajo constante que la institución realiza durante todo el año en distintas comunidades.
A diferencia de otros años, en los que las actividades se concentraban principalmente en la ciudad de Monterrey, en esta ocasión la universidad optó por salir directamente al encuentro de comunidades cercanas, llevando atención integral, programas sociales y acompañamiento espiritual a diversos sectores de la región.
Una jornada que amplía un trabajo constante
Las actividades iniciaron por la mañana con la participación de cerca de noventa jóvenes en la comunidad de Yerbaniz, en Santiago, Nuevo León, donde se organizaron módulos de atención en áreas como medicina general, nutrición y odontología, además de programas enfocados en la niñez. Por la tarde, otro grupo de estudiantes se sumaron y poco más de 330 estudiantes se movilizaron hacia zonas como Gil de Leyva, Infonavit, Atongo y Loma Alta, en Montemorelos, ampliando el alcance del impacto de manera simultánea.
Esta labor fue posible gracias a la participación coordinada de diversos ministerios universitarios, entre ellos la Asociación de Alumnos Latinoamericanos Médicos y Misioneros Adventistas (AALMMA), Smiles, Mentes en Misión, Handmine y clubes estudiantiles enfocados en el servicio comunitario.
“Queríamos que esta vez fuera diferente. Salir a la comunidad, acercarnos a la gente que comúnmente no alcanzamos en estos eventos y ofrecerles algo significativo”, explicó Daniel Rodríguez, estudiante de Medicina y director de Ministerios de la UM.
El trabajo no partió desde cero. Varias de las comunidades visitadas ya cuentan con presencia constante de los ministerios de la Universidad que, semana tras semana, desarrollan actividades sociales, espirituales y de apoyo comunitario.
“Las personas te abren las puertas de su casa porque identifican que somos los jóvenes que cada sábado han estado yendo”, añadió Rodríguez, al referirse a la relación de confianza que se ha construido con el tiempo.
Servicio integral que responde a necesidades reales
Durante la jornada, las brigadas médicas y comunitarias atendieron a decenas de personas que, en muchos casos, no cuentan con acceso regular a servicios de salud.
“Muchas de las personas que atendemos vienen porque no siempre tienen acceso o el tiempo para acudir a un sistema de salud, así que poder apoyarles es muy significativo”, compartió Paola Solís, estudiante de Medicina.
Casos como el de una paciente que recuperó la audición tras una atención oportuna reflejan el impacto directo de estas intervenciones. A la par, estudiantes de fisioterapia, psicología y otras áreas complementaron la atención con orientación y seguimiento.
“Es muy gratificante ver cómo las personas se van con menos dolor y con herramientas para prevenir futuras lesiones”, expresó Addy Espinosa, estudiante de Terapia Física.
Además de la atención médica, los estudiantes realizaron labores de servicio comunitario como limpieza de espacios públicos, restauración de áreas comunes y actividades recreativas con niños.
“Nos tocó limpiar un parque y recoger basura. Los niños nos dijeron que estaban felices porque el lugar se veía mucho mejor”, relató Anna Monzón, estudiante de Terapia Física.
Un impacto que trasciende el día
El Global Youth Day también permitió fortalecer proyectos misioneros en desarrollo, como el trabajo en comunidades donde se busca consolidar nuevas congregaciones o reactivar espacios de encuentro comunitario.
Asimismo, ministerios como el Ministerio Adventista de las Posibilidades extendieron el alcance hacia poblaciones vulnerables, incluyendo visitas a adultos mayores, con actividades recreativas y apoyo integral.
Para los estudiantes, este tipo de iniciativas representa una oportunidad de integrar su formación profesional con el servicio.
“Es una forma de impactar a las personas de una manera diferente… hay necesidades específicas en las que nosotros podemos contribuir con nuestros conocimientos”, señaló Daniel Hernández, estudiante de Medicina.
En palabras de los líderes de la movilización del GYD por parte de la UM, la participación de la Universidad no solo evidenció una jornada de servicio, sino la continuidad de un modelo de trabajo que busca generar impacto real y sostenido en las comunidades, a través de la participación activa de sus estudiantes, docentes y ministerios.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






