¿Trabajo que dignifica o que desgasta?
Aunque existen programas como la NOM-035 y ELSSA, la cultura de largas jornadas y baja prevención sigue afectando la salud de los trabajadores.
En 1700, el médico Bernardino Ramazzini advirtió en su obra De Morbis Artificum Diatriba:
”¿Qué profesión ejerces? Dímelo, y te diré qué enfermedad padecerás.”
Tres siglos después, su frase sigue resonando con crudeza en México, el país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde más se trabaja (2,128 horas anuales), pero donde el trabajo, lejos de dar fruto — como señala Proverbios 14:23 — , suele dejar secuelas como estrés, burnout y otros riesgos psicosociales.
Este 1° de Mayo, mientras conmemoramos la histórica lucha obrera de Chicago en 1886, enfrentamos una paradoja: nunca habíamos tenido tantas herramientas para proteger la salud en el trabajo (como la NOM-035 o el programa ELSSA del Instituto Mexicano del Seguro Social-IMSS), pero seguimos viendo el trabajo como un espacio de producción, no como un espacio de vida.
Jornadas largas, salud corta
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define un entorno laboral saludable como aquel donde “se promueve el bienestar físico, mental y social”.
Sin embargo, en México, la realidad dista mucho de este ideal:
•Horas vs. productividad: Trabajamos un 25% más que el promedio de los países de la OCDE, pero nuestra productividad apenas alcanza el 36%, según el INEGI.
•Factores psicosociales: El 75% de los trabajadores reportan estrés laboral, relacionado con jornadas extensas, acoso o falta de autonomía (IMSS).
•Enfermedades crónicas: La hipertensión, diabetes y obesidad — en parte causadas por el sedentarismo laboral — le cuestan al país alrededor del 3% del PIB, según la Secretaría de Salud.
“Ganarás el pan con el sudor de tu frente” (Génesis 3:19) no debería significar sacrificar la salud.
Avances y pendientes
A. ¿Qué avances tenemos?
•NOM-035: Obliga a las empresas a evaluar los riesgos psicosociales en el trabajo. Sin embargo, muchas solo cumplen con el papeleo sin generar cambios reales.
•Programa ELSSA (IMSS): Promueve actividad física, alimentación saludable y salud mental en los centros de trabajo. Ejemplo: talleres de ergonomía para prevenir lesiones musculares.
•Compromiso #46 del gobierno: Impulsa acciones en escuelas y centros de trabajo para reducir obesidad, hipertensión y diabetes.
B. ¿Qué sigue faltando?
•Cultura preventiva: Solo el 12% de las empresas capacitan a su personal en salud laboral, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
•Justicia salarial: Como denuncia Santiago 5:4, “el salario de los obreros clama”: el 30% de los trabajadores no tiene acceso a servicios de salud.
Hacia un nuevo paradigma: Trabajar para vivir, no vivir para trabajar
La OMS afirma: “La salud se crea donde se vive, trabaja y juega.” Para lograr que los espacios laborales sean verdaderos espacios de vida, necesitamos:
1.Empresas que inviertan en prevención: Por ejemplo, instalar techos frescos en fábricas para evitar golpes de calor (como recomienda el programa ELSSA).
2.Trabajadores que exijan sus derechos: Utilizar la NOM-035 para reportar abusos laborales.
3.Políticas públicas con visión ética: Que el Compromiso #46 no se quede en un número, sino que transforme de verdad los comedores laborales y promueva horarios más flexibles.
“Trabajen con toda el alma, como para el Señor” (Colosenses 3:23) debe traducirse en jornadas que dignifiquen, no que agoten.
Ramazzini y la Biblia coinciden en un mismo principio: el trabajo debe ser fuente de vida, no de enfermedad.
En este mismo espíritu, reconocemos que en la Universidad de Montemorelos trabajamos continuamente para que nuestros espacios laborales sean entornos de vida y salud. Gracias a este compromiso, nuestra institución — junto al Hospital La Carlota — ha recibido la certificación como Entorno Laboral Saludable, promoviendo la actividad física, el acompañamiento emocional, el acceso a servicios médicos y la cultura del bienestar. Sabemos que aún hay caminos por recorrer, pero somos parte activa de ese cambio que dignifica el trabajo y cuida a las personas.
Este 1° de Mayo, inspirados en la histórica lucha de Chicago, recordemos que un trabajo digno no solo demanda productividad, sino también respeto, salud y bienestar.
Que nuestros lugares de trabajo sean, cada vez más, verdaderos espacios de vida, donde la salud, la justicia y el respeto no se negocien.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






