¿Te mueven tus convicciones?
¿Eres una persona que únicamente emite opiniones o vives convencido(a) de lo que dices? Conoce aquí la importante diferencia.
Todos emitimos opiniones o juicios respecto a algo o alguien (sin tener pruebas contundentes o una abundante jerga de conocimientos) que, al presentarse una situación difícil, podemos cambiarla por otra, dependiendo también de nuestro estado de ánimo, el ambiente o personas que nos rodean.
A diferencia de la convicción, que es una idea o creencia arraigada en nuestro ser, que ante la situación más difícil que enfrentemos, esta permanecerá más firme y con raíces profundas. Un ejemplo de opinión sería que detestas la clase de álgebra, argumentando: -¿Por qué debo estudiar algo que no usaré en la vida? Tal vez, más adelante, puedas cambiar de parecer.
Hoy, quiero contarte sobre una mujer que se podría decir que tenía muchas cosas en contra para desistir de su convicción e incluso fue apodada “Prudencia la loca”. Su nombre fue Prudencia Ayala, nació una noche de tormenta mientras su madre cabalgaba en medio del campo en El Salvador, el 28 de abril de 1885. De cuna aborigen, madre soltera de dos hijos, muy poca educación formal y encarcelada por defender sus ideales políticos… ¿Crees que esto contribuyó para auto compadecerse? ¡Nooo! Pues ella estaba convencida de sus ideales a favor de los derechos de la mujer y, siendo adulta, creó su diario “Redención femenina”, donde publicó sus poemas y libros.
En 1930 se convirtió en la primera mujer de América Latina en postularse como candidata presidencial de su país, impugnando la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Su osadía le costó la ridiculización y la crítica de los medios de comunicación haciendo “memes” sexistas. Sin embargo, ella no desistió a pesar de que sus convicciones llegaron hasta la Corte Suprema de Justicia de El Salvador, donde los magistrados emitieron su voto en contra y los jueces decretaron que la mujer carecía de derechos ciudadanos y, peor aún, que no se podía postular a candidatura alguna.
Ella aceptó la decisión, a sabiendas de que había removido las entrañas de la democracia de su país y, posteriormente, publicó una carta abierta a los ciudadanos como respuesta al dictamen en el diario La Época, el 25 de noviembre de 1930; enfatizando que obraba con el único fin de defender las garantías individuales de las salvadoreñas. Prudencia falleció el 11 de julio de 1936 y no pudo ver sus convicciones florecer. Fue hasta 1950, 20 años después, que las mujeres de su país pudieron emitir el voto y ser votadas, pero la convicción de “la loca” adelantada a su tiempo, dejó una huella por la que hasta hoy activistas feministas la usan como su estandarte.
Hay un ingrediente llamado “miedo” que nos paraliza, ya sea miedo a que nos desaprueben, al rechazo, a que nos dejen en “visto”, a que nos expulsen de un grupo de redes sociales, a la crítica, a la burla, a que opinen sobre nosotros… y es normal sentirnos así, por lo que quiero compartir esta frase que una persona muy apreciada me dijo en un momento crítico de mi vida: “No puedes evitar que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero sí que hagan nido en ella”.
Hoy, te invito a hacer tuyas las palabras de Josué 1:9: Esfuérzate (haz tu parte), sé valiente (no será fácil, tendrás dificultades), no temas (suelta el miedo y avanza), porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas (cuenta conmigo, siempre estaré a tu lado).
Y tú, ¿eres una hoja que lleva el viento a donde le place emitiendo opiniones? o estás convencido(a) de querer hacer cosas…? Te dejo reflexionar.






