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Oraciones contestadas

Todos oramos con la certeza de que Dios responderá, pero ¿estamos dispuestos a aceptar su voluntad cuando va en contra de nuestros deseos?

Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Issac Corral.
Fotografía por: Universidad de Montemorelos / Issac Corral.

La voluntad de Dios y el ejercicio de la oración tienen su cuota de misterio. Pienso que todas las oraciones son contestadas, pero muy difícilmente podemos entender completamente la respuesta de Dios. En la historia que relata el libro de Hechos en el capítulo 12, vemos resultados muy diferentes para dos discípulos de Jesús, del círculo más cercano de nuestro Señor.

Por un lado, vemos a Jacobo (hermano de Juan) que fue ejecutado, que seguramente se oró por él y él estaba confiando en el poder libertador de Dios. En contraste, también Pedro fue encarcelado para ser ejecutado, con alta seguridad. También se oró por él y Pedro estaba tranquilo, confiado en el poder de Dios. En este caso, Pedro fue liberado y escapó de la cárcel. ¿Cuál es la diferencia? Si Dios contesta todas las oraciones, ¿por qué la diferencia de estos dos casos?

Si pensamos en cuál es el propósito de la oración, la respuesta teórica es que oramos para que Dios haga su voluntad pero, en la práctica, pedimos por una contestación favorable a nuestra petición. Por esto, creo que la contestación de Dios es más clara para las personas que están siendo afectadas. Por ejemplo, cuando oramos por la salud de alguien, los que oramos por esa persona queremos que sea sanada, pero a veces se sana y a veces no. La persona que necesita ser sanada tiene una mejor perspectiva de cómo Dios contesta la oración y creo que finalmente se reduce a la paz que siente esa persona al recibir la contestación de Dios, ya sea para sanidad o para descansar.

Fotografía por: Pulso UM.
Fotografía por: Pulso UM.

Cuando Pedro fue liberado de la cárcel, los mismos hermanos que oraban por él tuvieron dudas. ¿Por qué? Porque era prácticamente imposible escapar de la cárcel y ya sabían que habían ejecutado a Jacobo. Lo lógico era pensar que Pedro correría con la misma suerte.

Nuestras oraciones siempre deben estar libres de preconceptos humanos, pues las posibilidades de Dios no se rigen por las posibilidades humanas. Las oraciones deben ser conversaciones abiertas y debemos estar dispuestos a escuchar, esa es la única manera de verdaderamente entender la voluntad de Dios. En el momento que construimos una respuesta de lo que debería hacer Dios, nos estamos predisponiendo a una respuesta y, por eso, después decimos “Dios no contestó” o -más bien- no entendemos su respuesta.

La verdad es que, en el caso de Jacobo y Pedro, los dos recibieron respuesta favorable a partir del plan de Dios: Jacobo descansó y Pedro fue liberado; en los dos escenarios hubo una respuesta divina, aunque a nuestro parecer no haya sido así. No es necesario entenderlo humanamente, pero sí es necesario confiar en el plan de Dios. Yo estoy seguro que Jacobo descansó en paz y, desde su experiencia, recibió una respuesta favorable. Por otro lado, Pedro recibió respuesta acorde a lo que la hermandad quería y por eso es más fácil entender, pero en la experiencia personal de estos dos discípulos, los dos recibieron respuesta de parte de Dios y las dos respuestas fueron favorables en la experiencia individual y en el plan de Dios para cada una de sus vidas.

Fotografía por: Pulso UM.
Fotografía por: Pulso UM.

Cada día, debemos pedir a Dios que nos ayude a confiar en Él en toda situación, aún cuando las circunstancias nos lleguen a hacer sentir que se ha olvidado de nuestras peticiones. Debemos recordar que Él ve el cuadro completo y todo lo que permite es “para bien de los que le aman”, pero debemos tener fe en que Dios siempre contesta nuestras oraciones y lo que nos sucede es lo mejor, aún cuando en el momento no lo podamos entender.

  Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.  

Oscar Castillo

Autor
Director de coros, maestro en la Escuela de Música y desarrollador de negocios en ProMusic de la Universidad de Montemorelos.
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