Según lo que dice Salmos 8:6-8, podemos entender que Dios, como propietario del mundo y todo lo creado, dejó al hombre la responsabilidad de respetar y proteger el medio ambiente.

"De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan" Salmos 24:1.

Con estas poéticas palabras, el salmista expresa su convicción de que Dios es el legítimo propietario del planeta que habitamos. Es digno de enfatizar que, según el versículo citado, no sólo la tierra le pertenece, sino también la "plenitud" de ésta, es decir, todo lo que hay en ella, como lo son la flora, la fauna, la atmósfera, el agua y el suelo. El versículo termina recordándonos que nosotros, los seres humanos que habitamos el planeta, también le pertenecemos.

Definiendo el medio ambiente como el conjunto de relaciones fundamentales que existen entre los elementos del mundo biofísico, como la atmósfera, la litosfera, la hidrosfera, la biosfera y el mundo sociopolítico (Tena & Hernández, 2014), podemos argumentar que Salmos 24:1, hace también referencia a Dios como dueño del medio ambiente.

El mismo Rey David, después de reflexionar sobre la deferencia que Dios manifiesta hacia el ser humano, establece: "Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar" Salmos 8:6-8. Podemos entonces entender que Dios, como propietario, dejó al hombre la responsabilidad de respetar y proteger el medio ambiente.

Sin embargo, pareciera que, a través de la historia, el ser humano ha olvidado el cometido que recibió desde su misma creación, y ahora, somos simultáneamente verdugos del medio ambiente y víctimas de los problemas que hemos generado, en el afán de convertirnos en una sociedad industrializada. Lezama ( 2010) argumenta que "A partir de mediados de los años cincuenta tiene lugar en el mundo una intensificación cuantitativa y cualitativa del proceso de industrialización, la cual se deja sentir tanto en el mundo desarrollado como en el no desarrollado". No obstante, este proceso de industrialización impactó negativamente nuestro entorno, de tal forma que la supervivencia de las especies, incluyendo el ser humano, están bajo amenaza.

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La Organización de las Naciones Unidas, al entender el inminente peligro que entraña todo tipo de contaminación ambiental para la vida en el planeta, organizó, en el año 1972 en Estocolmo Suecia, la Conferencia sobre Medio Ambiente Humano. Un logro importante de esta conferencia fue el establecimiento del día 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente. Con esto, se pretende concientizar a la comunidad internacional sobre el problema común que enfrentamos, así como promover acciones que motiven a los seres humanos a ser factores de cambio y promotores de un mundo sustentable, equitativo y menos contaminado (Cantú-Martínez, 2018).

Hoy, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, recordemos que, corporativamente, la Iglesia Adventista del Séptimo Día promueve la mayordomía responsable de todo lo creado por Dios y refuerza su creencia de que todos debemos comprometernos con el cuidado de nuestro entorno. Es tiempo ahora de que ese compromiso corporativo se refleje en la vida de cada uno de sus miembros. Esto puede ser realizado a través de pequeñas acciones como mantener limpia nuestra área de trabajo, adquirir artefactos eléctricos de bajo consumo energético, hacer uso más frecuente de la bicicleta o caminar, clasificar y reciclar los residuos, entre otras. Acciones como estas parecieran insignificantes, sin embargo, ejecutadas por cada uno de nosotros, pueden cambiar significativamente nuestro entorno.


Referencias:

Cantú-Martínez, P. C. (2018). El Día Mundial del Medio Ambiente: El Divorcio del Plástico. Ciencia UANL, 21(90), 19-24.

Lezama, J. L. (2010). Sociedad, medio ambiente y política ambiental, 1970-2000. In J. L. Lezama & B. Graizbord (Eds.), Los Grandes Problema de México. Medio Ambiente (pp. 23-60). El Colegio de México.

Tena, E. del M., & Hernández, A. J. (2014). Nuestro Medio Ambiente. Retrieved from http://209.177.156.169/libreria_cm/archivos/pdf_697.pdf