Estudiantes de Psicología de la UM impulsan salud mental infantil en comunidades de Nuevo León
Alumnos de la Universidad de Montemorelos realizan intervenciones comunitarias con niños y familias para fortalecer el bienestar emocional y la prevención en salud mental.
En México, el acceso a servicios de salud mental continúa siendo un desafío, especialmente en comunidades rurales donde la atención especializada es limitada. Frente a esta realidad, estudiantes de la carrera de Psicología Clínica de la Universidad de Montemorelos están llevando acompañamiento emocional, orientación familiar y educación preventiva con el objetivo de fortalecer el bienestar emocional de poblaciones vulnerables.
A través de la asignatura Intervención Comunitaria, alumnos de sexto semestre trasladan lo aprendido en el aula a escenarios reales. Actualmente, el proyecto se desarrolla en la Escuela Primaria “Salvador Díaz Mirón”, en Cadereyta Jiménez, Nuevo León, donde cerca de 30 niños participan en las diferentes actividades que han sido diseñadas por los alumnos de la UM.
El maestro Martín Hernández, docente responsable del curso, explica que estas intervenciones parten de un diagnóstico previo que permite identificar problemáticas prioritarias en la comunidad. “Hemos encontrado áreas de oportunidad en la gestión de emociones, la convivencia familiar y los hábitos saludables, por lo que diseñamos un programa adecuado a esas necesidades”.
Las intervenciones combinan dinámicas lúdicas, talleres grupales y atención individual para casos específicos, además de involucrar a padres de familia, reconociendo que el entorno familiar es clave en el desarrollo emocional.
Para los estudiantes, esta experiencia representa un aprendizaje que trasciende lo académico.
“Trabajar con niños nos ayuda a desarrollar paciencia y a cuidar la forma en que comunicamos temas sensibles. Es algo que nos prepara para nuestra vida profesional”, compartió Gerson Flores, alumno participante.
En años anteriores, iniciativas similares se llevaron a cabo en la Carroza, una comunidad rural ubicada en Montemorelos, donde los estudiantes abordaron temas de salud emocional, higiene y aprendizaje, culminando con actividades familiares que reforzaron lo aprendido en conjunto.
Además de las habilidades técnicas que obtienes los alumnos al desarrollar estas intervenciones, el impacto también es personal. Arisaí García, estudiante que participó de estas intervenciones en el año 2025, destacó que este tipo de proyectos amplían la perspectiva de los futuros profesionales.
“Te ayuda a entender que las necesidades de las personas no siempre son las mismas que las tuyas. Aprendes a observar, diagnosticar y actuar con empatía”.
De acuerdo con el docente, este tipo de experiencias son fundamentales porque permiten a los alumnos enfrentarse a realidades que difícilmente se viven dentro de un salón de clases.
“Son intervenciones reales donde desarrollan empatía, liderazgo y compromiso, mientras contribuyen al bienestar de la comunidad”.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






