El comedor universitario, un espacio de salud y diversidad gastronómica
El Servicio de Alimentos de la Universidad de Montemorelos promueve valores, ayuda estudiantil, salud y principios bíblicos a través del servicio y régimen alimenticio que ofrece.
La alimentación siempre ha sido indispensable para el ser humano, y no sólo nos mantiene vivos, sino que también nos permite deleitarnos con una variedad de sabores que la diversidad gastronómica tiene para nosotros. Sin embargo, si no hacemos una correcta selección de alimentos y otros cuidados puede ser perjudicial para nuestra salud. ¿Te imaginas cuánta responsabilidad conlleva encargarse de la alimentación de cientos de personas cada día?… Esto es lo que hacen en el Servicio de Alimentos de la Universidad de Montemorelos (SAUM).
Sobre su menú y régimen alimenticio
El SAUM ofrece un servicio de alimentos a base de una dieta ovolactovegetariana, con platos que cumplan las normas de calidad e higiene. Esto lo logran mediante la investigación y aplicación de los principios bíblicos y de nutrición.
“Si el ser humano ha sido creado por una inteligencia superior, de acuerdo a un plan y con un propósito, deben existir también alimentos especialmente creados para su buen funcionamiento fisiológico”, comentó Gabriela Bado, encargada del SAUM.

Como base bíblica para su dieta, toman Génesis 1:29, donde el autor hace referencia a toda planta que produce semilla y todo árbol que produce fruto con semilla; es decir, en un sentido más amplio, los cereales, las legumbres, los frutos de los árboles, las verduras y las hortalizas.
“Reforzamos nuestra base bíblica con citas del espíritu de profecía para poder ofrecer alimentos o platillos más saludables. Ahora, con los avances de la ciencia, podemos certificar la veracidad de los mensajes inspirados y la dirección de Dios al dar a su pueblo las indicaciones para prevenir, detener o revertir enfermedades”, agregó Bado.
Actualmente se sirven alrededor de 1260 platillos diarios entre los tres tiempos de comida. Para esto es necesario la elaboración de un menú que cuide las características de una dieta correcta, buscando una nutrición equilibrada y balanceada, esto sin descuidar la variedad de los platillos.
“El menú consiste en la realización de 16 a 18 semanas de menú. Contamos con un sistema de más de 750 recetas, las cuales van aumentando cada semestre al incluir platillos nuevos con el fin de ofrecer variedad. A partir de esto, se crea una estructura cíclica de ingredientes base para evitar dentro de lo posible que los alimentos se repitan continuamente”, explicó Bado.

Sobre el cuidado en la limpieza de la loza
Entre los aspectos más importantes que se debe tener en un comedor universitario no sólo se encuentra la alimentación saludable, también es necesaria una buena rutina de limpieza para los platos y cubiertos utilizados por los comensales. El proceso de lavado y desinfección de la loza en el SAUM es el siguiente:
- Se escamocha antes de iniciar el lavado.
- Se enjuaga pieza por pieza y se introducen a la máquina lava loza, la cual debe mantener la temperatura correcta, la cantidad de agua requerida y detergentes en los dosificadores. Es muy importante verificar que la máquina contenga agua y que la palanca para desechar el agua esté cerrada antes de encenderla, ya que se puede dañar este equipo al encenderla en seco. Dentro de la máquina lavaloza se realizan los procesos de lavado, enjuague y desinfección de la loza.
- Una vez que la loza haya salido de la máquina se debe secar la loza a temperatura ambiente o utilizar trapos específicos o papel desechable para este uso, con un tamaño apto para evitar el contacto de la loza con las manos.
El personal de trabajo y los valores de aprendizaje
Actualmente se encuentran laborando 25 empleados adultos en el comedor universitario, pero este no es todo el personal, ya que el comedor brinda becas a estudiantes que prestan servicio en el departamento. De esta forma no sólo es el centro que se encarga de la alimentación de los estudiantes internos, sino que también es una fuente de oportunidades para que los estudiantes puedan continuar con su proyecto educativo.

Cada año reciben alrededor de cien alumnos para colaborar en servicio becario dentro del SAUM, pero esto dependerá de la cantidad de estudiantes que se tengan que atender en el ciclo escolar en curso. En este año 63 estudiantes se encuentran en este programa.
Aparte del beneficio financiero, los estudiantes que trabajan en el comedor tienen la oportunidad de aprender diferentes habilidades; por ejemplo, está el grado de manejadores de alimentos, donde aprenden procesos de higiene, de cocción y conservación. Todo esto depende del área de trabajo que les sea asignada.
Además, los estudiantes adquieren valores que les serán útiles para toda su vida, como el compañerismo, el trabajo en equipo, la puntualidad y la responsabilidad.
De esta forma, el comedor no sólo es de beneficio para los que comen ahí, sino también para los que trabajan en su departamento. “Todos los comedores de las instituciones de la iglesia buscan educar a los jóvenes a tener una sana alimentación, y a los que se desempeñan en un servicio becario en los comedores, el desarrollo de competencias para la vida”, explicó en entrevista Bado.
El SAUM tiene horarios establecidos para los tres tiempos de comida, es así como no sólo se promueve un régimen alimenticio saludable, también se crea una cultura adecuada para los momentos de comida. “Como todo lo que conlleva una institución como Montemorelos, y otros colegios adventistas, la misión es dar a conocer el plan de Dios en la vida de cada persona. En un servicio de alimentos, debemos mostrar a los comensales una alimentación saludable, para que en el futuro puedan llevarla a sus hogares y darla a conocer a otros; además debemos enseñar los tiempos que deben tener entre cada comida, desarrollando así la temperancia” agregó.

Retos y desafíos
Como en cualquier otro departamento, el SAUM ha enfrentado retos a lo largo de su trayectoria, pero ante cada desafío buscan dirigirse primero a Dios. “Todos los días tenemos retos; algunos que podemos planear y otros se presentan inesperadamente, pero como equipo los enfrentamos con confianza en Dios y entusiasmo”, dijo Gabriela Bado.
Uno de los mayores desafíos que el SAUM enfrenta todos los años, debido a la diversidad de alumnos que tiene, es la variedad de gustos gastronómicos; ya que cada estudiante está acostumbrado al sabor de los platillos de su país de origen. Para esto, el comedor ha implementado una estrategia en la que se busca incluir en el menú recetas de diversos países.
“Los jóvenes no están acostumbrados a varios productos que se utilizan en la preparación de los alimentos. Tratamos de incluir ingredientes que son utilizados en diversos países, y adaptamos algunos platillos de otros países al menú que utilizamos durante el semestre”, explicó la encargada del SAUM.

A pesar de esto, se presenta una nueva dificultad, ya que no todos los ingredientes que se utilizan en otros países se pueden encontrar en México; por lo que deben adaptar algunos ingredientes a los más parecidos.
La Universidad de Montemorelos motiva a sus estudiantes a prestar servicio misionero en el extranjero, por lo que la variedad de recetas foráneas que ofrece el comedor es una buena enseñanza para aquellos que quieran participar de ese programa. “Nuestros comensales también son preparados para un servicio misionero dentro de nuestro país y en otros continentes, así que la disposición de aprender otras formas de alimentarse es importante para aquellos que anhelan ser misioneros”, comentó Bado.
En constante mejora
El comedor universitario se mantiene en constante mejora para brindar un mejor servicio. A principios de los años 90 se modificaron las oficinas, se ampliaron áreas como la bodega, ollas y loza, se cambió el piso, tuberías, azulejos, y se compró equipo nuevo. Tiempo después se agregó el área de lavado y desinfección de verduras.
Entre los años 2010 y 2012 se remodeló el área para los comensales, cambiando el piso y anexando los baños para el público; se agregaron detalles de decoración, cambio de mesas y sillas y se amplió el área de snack. En 2017 se remodeló la estructura y oficinas, se agregó el área de panadería, se cambiaron las barras de servicio a los comensales y se hizo compra de equipo mayor y menor.

“El SAUM, se mantiene en constante cambios, para buscar mantenerse acorde a las normas de salud, con estructuras y equipo que permita elaboraciones de platillos de calidad”, afirmó Bado.
El SAUM aplica varias evaluaciones de forma interna para conocer la efectividad de sus procesos y de esta forma se pueden implementar mejoras. También cuentan con diferentes bitácoras que se usan para vigilar el cumplimiento de las actividades.
El comedor universitario ha obtenido en dos ocasiones el distintivo H, otorgado a los restaurantes que dan servicio internacional y que cumplen con las Normas Mexicanas en los servicios de alimentos.
Entre los objetivos a futuro del comedor está continuar manteniendo las instalaciones en las mejores condiciones y seguir ampliando las áreas de trabajo para siempre brindar un servicio de calidad. “Ante todo, queremos ofrecer un servicio a Dios, acorde a los planes que Él desea que sean presentados a los comensales y a los jóvenes becarios”, concluyó Bado.






