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De practicante a misionera, de misionera a empleada
Tras una búsqueda para hacer prácticas profesionales internacionales, Dios le ofreció a Sandra una mejor oportunidad: ser misionera.
“No era mi plan ser misionera, yo sólo buscaba hacer mis prácticas internacionales”, comenzó diciéndonos Sandra Soto, egresada de la Licenciatura en Negocios Internacionales de la Universidad, quien actualmente se encuentra realizando servicio misionero en Blue Mountain Academy (BMA), en Pennsylvania, Estados Unidos.
Estaba próxima a terminar su último semestre de la carrera y Sandra tenía que buscar un lugar donde pudiera realizar seis meses de prácticas profesionales. Su deseo era hacerlas en otro país, por lo que comenzó a aplicar en muchos lugares. Tras casi darse por vencida y con el tiempo al límite, recibió una llamada donde la invitaban a realizar sus prácticas en BMA, y para eso, tendría que aplicar a través de Adventist Volunteers.
Se hicieron los trámites necesarios y Sandra llegó a la Academia en febrero de 2020. Comenzó realizando sus prácticas en el departamento de finanzas como asistente contable, lo que representó un desafío para ella, ya que su carrera no era Contaduría Pública.
Y así se presentaron otros desafíos durante su estancia, como el inglés en la práctica de la contabilidad, las tensiones en el área de migración en cada ocasión que tuvo que viajar a su país, y otros más, pero confiada de que esa era la voluntad de Dios, Sandra siguió firme en su propósito.
Pasado el tiempo de sus prácticas y voluntariado, ella fue invitada a permanecer como misionera otro periodo, a lo que accedió, y tras casi dos años de servicio, actualmente se están haciendo los trámites migratorios y laborales para que permanezca en la Academia como empleada.
“A veces creemos que alguien que estudia carreras afines a administración no puede irse de voluntario misionero, porque no hay áreas donde él pueda ayudar; pero en realidad no es así. Existe mucha necesidad en hospitales, escuelas, iglesias y otras instituciones, realmente nos necesitan afuera”, afirmó Soto.
“Dios abrió una puerta, claramente percibí que sí era la voluntad de Dios que yo estuviera aquí. Él es quien abre y cierra puertas y hasta ahora las ha mantenido abiertas para que yo siga”, comentó Soto.
Durante este tiempo, además de servir en el área administrativa, Sandra apoya en proyectos misioneros en la comunidad con niños, jóvenes y adultos.
A pesar de que ya trabajará oficialmente para la academia, Sandra afirma que mantendrá una actitud misionera, ayudando en cualquier área que se necesite y apoyando en los proyectos de ayuda a la comunidad.






