De estudiantes a líderes del cambio: La formación de voluntarios ADRA en la UM
Más de 350 jóvenes han sido capacitados para diseñar e implementar proyectos sociales con un enfoque estratégico y una visión cristiana del servicio.
“Antes pensaba que servir era solo dar una mano cuando alguien lo necesitaba. Hoy sé que es mucho más; es planear, entender las verdaderas necesidades y actuar con un propósito claro”, reflexiona Jenner Miranda, estudiante de Medicina en la Universidad de Montemorelos (UM). Su mirada sobre el servicio comunitario dio un giro completo tras participar en la capacitación de voluntarios realizada por ADRA México, en alianza con su universidad.

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Desde agosto de 2024, más de 350 estudiantes han pasado por este programa, que no solo les brinda herramientas para la acción humanitaria, sino que los forma como líderes comunitarios capaces de gestionar proyectos de impacto social. Yatziri Ponce, coordinadora nacional de Respuesta a Emergencias de ADRA México, explica que las capacitaciones abarcan desde la evaluación de necesidades y la logística en emergencias, hasta la creación de programas, comunicación social y uso de herramientas digitales para registrar y monitorear beneficiarios, incluso sin conexión a internet. “El objetivo es que no solo sepan actuar ante una crisis, sino que aprendan a pensar estratégicamente, asegurando transparencia y continuidad en cada acción”, detalla.
Un modelo de servicio con identidad
Para el Dr. Roel Cea, director de Servicio Comunitario de la UM y de ADRA para el norte del país, esta formación es más que una capacitación técnica. “Lo que hace única a esta alianza es que formamos voluntarios desde una cosmovisión bíblica. No solo les damos herramientas para trabajar, sino que les mostramos cómo el servicio es una expresión práctica del amor de Cristo”, explica.
Esta visión compartida entre ADRA México y la UM ha dado frutos en proyectos como “Me Llaman Migrante”, una iniciativa de sensibilización en escuelas que ha permitido que niños y jóvenes comprendan mejor la realidad de quienes dejan sus países en busca de seguridad y mejores condiciones de vida. “Ver cómo los niños pasan de la indiferencia a la empatía activa es el mejor indicador de que este trabajo tiene sentido”, añade.
Voluntarios transformados para transformar
El impacto no es solo externo. Antonio Pérez, estudiante de Medicina, comparte que lo más valioso de la formación fue entender que el servicio es un reflejo del compromiso cristiano con el prójimo. Svetlana Vázquez, estudiante de Administración y Negocios Internacionales, coincide: “Hoy sé que puedo servir desde cualquier lugar: en mi profesión, en mi comunidad o en una emergencia. Y más allá de las habilidades técnicas, me llevo la certeza de que vivir con un propósito centrado en el servicio cambia completamente la forma en que tomo decisiones”.

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Nuevo programa impulsa la capacitación práctica de estudiantes en servicio comunitario.
Y según los directivos de la UM y ADRA México, ese es, precisamente, el objetivo final de esta alianza: formar jóvenes profesionales que no solo sean capaces de brindar asistencia, sino que lo hagan con un corazón lleno de compasión y una mente preparada para responder con eficacia.
Con la mirada puesta en el futuro, ADRA México y la UM seguirán sumando esfuerzos para fortalecer esta cultura de servicio. Desde la profesionalización continua de los voluntarios hasta la expansión de proyectos como “Me Llaman Migrante” o “Ciclos Solidarios”, ambas instituciones buscan formar una generación de jóvenes que comprenda que el verdadero liderazgo nace del servicio. “En un mundo lleno de crisis e indiferencia, necesitamos jóvenes con habilidades para actuar, pero sobre todo con corazones dispuestos a servir con amor y empatía”, concluye el Dr. Cea.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






