Internet es una tecnología que nos conecta, nos permite intercambiar datos y usar servicios, a través de una infraestructura de dispositivos conectados entre sí, a lo largo de todo el mundo.

A partir de la segunda mitad de la década de los años 50 y principios de los 60, en los Estados Unidos se respiraba un ambiente de contraste entre dos generaciones. Los feroces combates de la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea, dejaron una profunda cicatriz en una generación que había invertido los mejores años de su juventud defendiendo a su país, en los más duros frentes de batalla. Por otro lado, los niños -a los que no les había tocado tal suerte- ahora eran jóvenes que se abrían paso en un momento de gran prosperidad y desarrollo en Norteamérica. En su libro Creatividad S.A., Ed Catmull comenta que -en este período- las tecnologías emergentes, la construcción y la industria, encontraron un momento de gran desarrollo, el cual se percibía en el optimismo de la juventud (1). Los bancos ofrecían créditos, los autos Cadillac comenzaban a circular por las calles de las grandes ciudades y -en casa- las televisiones, lavavajillas y demás electrodomésticos, se hacían más populares cada día. Incluso en temas de salud se lograron importantes avances, ya que se realizó el primer trasplante de órganos en el hospital Peter Bent Brigham (en Boston, Massachusetts, EUA), el 23 de diciembre de 1954, y un año más tarde, se aprobó la primera vacuna contra la polio, enfermedad que hasta esa fecha había afectado a muchísimas personas.

Mientras toda esta efervescencia sucedía, la antigua Unión Soviética estaba a punto de dar un golpe de autoridad en cuestión de tecnología. El 4 de octubre de 1957, los soviéticos lanzaron el primer satélite en orbitar la tierra: el Sputnik 1. Este hecho cimbró la política nacional de los Estados Unidos, debido a la tensión diplomática que existía entre ambos países. La respuesta no se hizo esperar y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos consolidó, en 1958, un proyecto llamado ARPA (Advanced Research Projects Agency), que contó con un gran presupuesto para financiar el desarrollo tecnológico y científico, y en el que participaron alrededor de 200 de los mejores científicos de las universidades del país. Un desafío importante por resolver era la necesidad de un medio efectivo de comunicación... ¿cómo sería posible conectar las diferentes bases de datos contenidas en los computadores de los centros de investigación involucrados? Así, en 1968, nació la división ARPAnet e Internet comenzó a asomar la cabeza en el mundo de la tecnología.

Un año después, ARPAnet había conectado los cuatro primeros nodos universitarios: la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), la Universidad de California sede Santa Bárbara, la Universidad de Utah y el Instituto de Investigación de Stanford. A partir de ese momento, los desarrollos en fase primaria de los protocolos y estándares que regirían a dicha tecnología, estaban a punto de ver la luz. Un sinfín de propuestas y proyectos han pasado desde entonces. Al final de los años 80, pudimos ver las primeras computadoras personales; en los 90, iniciamos el uso del correo electrónico y la consolidación del www; y, llegando hasta nuestros días, contamos con los dispositivos móviles e inteligentes que nos dan acceso a las redes de datos, casi desde cualquier lugar donde nos encontremos.

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Foto de freestocks.org en Pexels

Internet es una tecnología que nos conecta, nos permite intercambiar datos y usar servicios, a través de una infraestructura de dispositivos conectados entre sí, a lo largo de todo el mundo. Con el paso del tiempo, se ha vuelto tan indispensable que no solo respalda la forma en que socializamos y nos comunicamos, sino que -por ejemplo- con la llegada del COVID-19, se pusieron a prueba hasta los sistemas de educación; ya que sin ningún tipo de negociación, la pandemia obligó a migrar de una educación presencial a la modalidad virtual en un tiempo muy corto. En términos generales, el sistema educativo se ha visto desafiado, pero uno de los aspectos más preocupantes es la accesibilidad a la red. Aunque las estadísticas mundiales apuntan hacia un incremento de los usuarios de Internet, en términos de educación no es suficiente. Según el informe que We Are Social y Hootsuite presentaron a inicios del 2020, existen 4,540 millones de usuarios de Internet, lo que equivale al 59% de la población (2).

Por otro lado, el concepto de la "brecha digital" se relaciona con la distancia que existe entre los países, sociedades, sectores, razas e individuos, que tienen acceso a la plataforma de Internet y los que no. Incluso, se puede medir cuánto del quehacer de un gobierno depende de las plataformas digitales de tecnología de información. Esta situación presenta un reto muy importante, tan solo en México, la brecha de desigualdad tecnológica pone en seria desventaja a los alumnos que no cuentan con una conexión a Internet en sus hogares. Según la ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones), en los países en desarrollo solo el 47% de la población tiene acceso a Internet y esta cifra corresponde a los usuarios que viven en zonas urbanas (3). Así, las personas que viven alejadas de las ciudades, generalmente tienen menos probabilidades de acceder a la red, lo que impacta negativamente en su acceso a la educación.

Actualmente, las instituciones que rigen los estándares de Internet y regulan las telecomunicaciones, los gobiernos y la iniciativa privada, buscan garantizar que todas las personas -sin importar su ubicación- tengan acceso a las diversas tecnologías y puedan desarrollarse eficazmente de forma individual y colectiva. El acceso a Internet ha logrado empoderar a los usuarios, quienes además de establecer contacto con seres queridos y mantenerse en comunicación constante, puede tener acceso a información de toda índole, servicios de salud en línea, alertas de catástrofes en tiempo real, educación formal e informal, aplicaciones para realizar pagos sin salir de casa e, incluso, un trabajo mejor remunerado donde las competencias digitales son esenciales.

Como puedes darte cuenta, el acceso a internet de forma permanente no es algo que todos pueden disfrutar, ¿de qué manera aprovechas tú este privilegio?


Referencias:

1| Catmull, E. (2015). Creatividad, S.A. España: Conecta.

2| Kemp, S. (2020). Digital 2020 reports. Recuperado de: https://wearesocial.com/blog/2020/01/digital-2020-3-8-billion-people-use-social-media

3| Unión Internacional de Telecomunicaciones. (2020). Inclusión digital para todos. Recuperado de: https://www.itu.int/es/mediacentre/backgrounders/Pages/digital-inclusion-of-all.aspx