Cómo enfrentar la aflicción con la ayuda de Dios
Salmo 34 muestra por qué la fe en Dios no elimina el dolor, pero sí ofrece paz, consuelo y esperanza en medio de la angustia.
¿La aflicción es parte de la vida? Generalmente asociamos las circunstancias desfavorables con decisiones equivocadas, y muchas veces eso es cierto. Pero también debemos reconocer que habrá ocasiones en las que la angustia nos alcanzará por el simple hecho de existir en este mundo.
Definitivamente, nunca fue el plan de Dios que pasáramos por aflicciones. Sin embargo, desde que el pecado entró en el mundo, estas forman parte de nuestra realidad diaria. Y entonces nos preguntamos, ¿de qué sirve temer a Jehová si no se nos evitarán las angustias y aflicciones?
Es muy interesante considerar las certezas que el Salmo 34 nos da para cuando pasamos por aflicción:
- “Busqué a Jehová, y él me oyó y me libró de todos mis temores.” (v. 4)
- “Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados.” (v. 5)
- “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que lo temen y los defiende.” (v. 7)
- “Temed a Jehová vosotros sus santos, pues nada falta a los que lo temen.” (v. 9)
- “… los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.” (v. 10)
- “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón y salva a los contritos de espíritu.” (v. 18)
- “Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová.” (v. 19)
En este mundo de pecado tendremos aflicción, así es. Jesús mismo lo dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)
No deberíamos vivir enfocados en evitar las aflicciones o las angustias. Más bien, debemos tener claro de dónde nos vamos a sostener cuando estas lleguen. Y no hay lugar más seguro que bajo la protección de Dios. Él ha prometido acompañarnos siempre.
“Claman los justos, y Jehová oye y los libra de todas sus angustias.” (Salmos 34:17)
Editora: Laura Marrero y Brenda Cerón.






