Adoración: tema de la VII Conferencia Bíblica
Más de 1400 asistentes virtuales, en su mayoría teólogos del territorio de la División Interamericana.
¡Adoración! Que de acuerdo a la Real Academia Española, significa reverenciar o rendir culto a un ser que se considera de naturaleza divina; amar con extremo o gustar de algo extremadamente, fue el tema de la VII Conferencia Bíblica organizada por la Facultad de Teología, el Centro White y la Escuela de Música de la Universidad de Montemorelos.
Más de 1400 asistentes virtuales, en su mayoría teólogos del territorio de la División Interamericana, se dieron cita del 30 de junio al 3 de julio para aprender sobre la adoración desde diferentes perspectivas: bíblica -Antiguo y Nuevo Testamento-, teológica, histórica e implicaciones eclesiásticas contemporáneas.
Investigadores, profesores y líderes de la Iglesia Adventista de diversas partes del mundo, presentaron las once ponencias en las que tocaron temas relacionados a la música, la teología de la adoración, la liturgia, los adoradores, entre otros.
¿Por qué el tema de la adoración?
Dada la proliferación de una variedad de formas en la adoración, en el contenido y en cómo dirigirla al Creador, así como las constantes innovaciones de música empleada en los cultos, y ante las frecuentes preguntas que miembros de iglesia y pastores hacen al respecto, se ve necesario abordar el tema de la adoración, mencionó el Dr. Juan José Andrade, Director de la Facultad de Teología y del Centro White de la Institución.
Durante la inauguración, la Mtra. Norka Harper, directora de la Escuela de Música, comentó “el tema de la adoración es muy importante y nos compete a todos, fuimos creados por un Dios todopoderoso, maravilloso, pero también amante, Él merece nuestra adoración y la busca… ¿Cómo es la forma en que Él espera que le adoremos? ¡Hay que saberlo!”
Por su parte, el Dr. Ismael Castillo, rector de la institución, declaró “en realidad es un tema celestial que corre desde Génesis hasta Apocalipsis. También es el punto crucial en el Gran Conflicto: Lucifer quiso ser igual a Dios para ser adorado y así se lo pidió a Cristo en el desierto de la tentación. Y es el tema del Mensaje de los Tres Ángeles hacia el final del Gran Conflicto. Pero sobre todo, es nuestra respuesta de gratitud a Dios.”
Casi para concluir el evento, varios ponentes participaron de un foro para responder diversas inquietudes de los asistentes a la conferencia. Al terminar, se leyó la declaración de consenso elaborada por una comisión que integra representantes de diferentes sectores tanto geográficos como de servicio a la iglesia. Había representantes del mundo académico, teológico, musical, administrativo y de la iglesia local.
Desde 2009 la Facultad de Teología ha ofrecido conferencias bíblicas para ayudar en la capacitación a los pastores y laicos que están frente a las iglesias propiciar un momento de estudio profundo de la Biblia con respecto a un tema en específico, intentar unificar criterios filosóficos y teológicos con respecto a esos temas, responder a inquietudes y preguntas que puedan existir con respecto al tema de estudio, proporcionar material escrito o audiovisual que pueda ser útil a la iglesia con respecto al tema de estudio, reunir a pastores, administradores, líderes locales de iglesia y miembros en general con responsabilidad de influencia a fin de que ellos se conviertan en canales de comunicación y orientación a la iglesia local, proteger a la Iglesia con respecto a la proliferación de corrientes de pensamiento contrarias a las que enseña y practica la iglesia Adventista del Séptimo Día y convocar para su exposición a los mejores exponentes adventistas con respecto al tema de estudio.
Declaración de consenso
Nosotros, los participantes de la Conferencia Bíblica: “Adoración” realizada en la Universidad de Montemorelos, México, del 30 de junio al 3 de julio de 2021, con la firme convicción de que la adoración es de vital importancia para el pueblo de Dios en el tiempo del fin, adoptamos la siguiente Declaración de Consenso:
1. Reafirmamos que Dios es el único digno de recibir adoración. Como Creador de todas las cosas, visibles e invisibles, y como Redentor de la raza humana, es el único que posee la autoridad, superioridad, y dominio universal para recibir la honra, gloria y alabanza de todos los seres creados ahora y por toda la eternidad (Gen 1–2; Isa 66:23; Col. 1:15–17; Apoc 4–5).
2. Refirmamos nuestra convicción de que la adoración cristiana es trinitaria, teocéntrica y conducida por la dirección del Espíritu Santo. (Sal 85:6; 95:6; Isa 6:1–5; Juan 16:13–15; Fil 2:10–11)
3. Reafirmamos nuestra convicción de que aunque no existe un edificio humano que pueda contener la majestuosidad y grandeza de Dios (trascendencia divina), él ha escogido, en un despliegue de su amor infinito, habitar en comunión estrecha (inmanencia divina) con quienes le buscan con humildad y contrición, en espíritu y en verdad (2 Cron 6:18; Isa 57:15; Mat 18:20; Juan 4:23–24; Rom 5:8; 1 Juan 4:8).
4. Reafirmamos nuestra convicción de que la adoración cristiana es la respuesta humana a la iniciativa divina de la salvación en Cristo. Su sacrificio nos reconcilia con Dios y hace aceptable nuestra adoración en el contexto de la reverencia y el reconocimiento de la presencia divina (Ex 19–20; Juan 14:15; 1 Ped 1:16).
5. Reconocemos que, en el marco del gran conflicto entre el bien y el mal, la disputa abarca el objeto de la adoración. En el tiempo del fin, tal como lo describe el mensaje de los tres ángeles, el pueblo de Dios proclama un llamado para adorar al verdadero Dios como Creador y Redentor (Isa 14:12–17; Eze 28:12–19; Apoc 4:10; 5:9–14; 14:6–12).
6. Reafirmamos nuestra convicción de que la adoración no se limita a la hora del culto semanal, sino que es un estilo de vida que glorifica a Dios diariamente al someter, por fe, nuestra voluntad a la suya en respuesta a la gracia y el amor de Dios (1 Cor 10:31; Gál 2:20; Efe 4:22–32; 1 Ped 1:14–16).
7. Reafirmamos que el sábado es el único día bendecido y santificado por Dios como día de reposo y de adoración. Al observarlo semanalmente reconocemos que Dios creó los cielos y la tierra, y todo lo que en ellos hay, en seis días literales y que, por lo tanto, es el único Soberano legítimo del universo digno de recibir nuestra adoración y alabanza (Gén 2:1–3; Ex 20:8–11; Deut 5:12–15)
8. Reafirmamos nuestra convicción de que las Sagradas Escrituras y el Espíritu de Profecía proveen los principios de reverencia, humildad, belleza, santidad, orden y decencia para la música, el arte, el culto y la adoración (Ex 31:2–6; 1 Cor 14:40; Fil 4:8; 1 Ped 1:16; 2:9).
9. Reafirmamos que la música religiosa es una excelente forma de adorar a Dios y, como tal, es diferente de la música profana. Esta música es de la mejor calidad posible, interpretada con inteligencia y de todo corazón, expresando con reverencia el gozo del creyente, evitando estilos musicales que evoquen asociaciones contrarias a los principios bíblicos (Sal. 47:7; 100:1; Isa. 65:14; Eze. 22:26; 44:23; Efe. 5:19; Heb. 12:28).
Declaración de compromiso
Como Adventistas del Séptimo Día aceptamos que la adoración es la respuesta humana al amor del Dios creador revelado en Cristo Jesús para nuestra salvación, que nos acerca a él y nos impulsa al servicio al prójimo, y nos comprometemos a proclamar este mensaje en nuestras iglesias y al mundo (Apoc 14:6–12).






