Foto de Markus Spiske en Pexels

¿Cuántas veces has escuchado el concepto de calentamiento global? Justo antes de que el tema más importante del mundo fuera la pandemia y las nuevas formas de vida que trajo el Covid-19, el calentamiento global era un tema frecuentemente mencionado… Incluso, escuchamos la declaración de la Organización de las Naciones Unidas sobre el tiempo que le restaba a nuestro planeta si no hacíamos nada al respecto; 2050 sería el año en el que este mundo se destruiría si no modificamos drásticamente nuestro estilo de vida para detener todo el impacto negativo que ha causado el calentamiento global a nuestro planeta Tierra.

Y sí, probablemente piensas que el “granito de arena” que puedas aportar para un cambio positivo es irrelevante, comparado con las grandes emisiones de las industrias. Puedes pensar que si ellos no cambian, entonces tampoco tendrías por qué cambiar tú, o que si ellos no hacen nada, el esfuerzo que tú hagas en realidad no significa nada y no aporta en nada hacia la mejoría de nuestro planeta. Pero dime… ¿estamos en una competencia para ver quién hace más o quién hace menos por cuidar al planeta? o ¿será que cada quien deberá responder de acuerdo a su grado de responsabilidad?

Estoy segura de que si existiera algo así como la “policía del medio ambiente”, todos tendríamos diferentes medidas para cumplir, según nuestra profesión u oficio… De esa manera, las industrias serían responsables de lo que emiten, y también, las personas podríamos responsabilizarnos de todo lo que contaminamos.

Por ejemplo, en algunos lugares del mundo, te multan por no separar la basura adecuadamente, claro que esos mismos lugares están adecuados para depositar los residuos según su clasificación. Otros lugares del mundo, han adaptado en sus vialidades carriles específicos para bicicletas u otros medios de transporte que generan poco o nada de contaminación. Incluso, en lugares como los Países Bajos, se ven estacionadas más bicicletas que automóviles. Pero, regresando a nuestra realidad en la que -por lo menos en Montemorelos, Nuevo León, México- no tenemos la infraestructura para separar la basura y para transportarnos con seguridad en bicicleta, ¿qué podemos hacer?

Foto de Markus Spiske en Pexels

Lamentablemente, sin importar el lugar en el que vivamos, los efectos del cambio climático terminan por afectarnos a todos de diferentes maneras. Por ejemplo, ¿recuerdas cómo hace una semana todo Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas (en México) estaban con un frío -probablemente histórico- que ocasionó apagones de electricidad en varias partes del país? Lo mismo en Texas, Estados Unidos, estado en el que miles de hogares se quedaron por varios días sin energía eléctrica y, al mismo tiempo, enfrentaban una gran tormenta de nieve, también histórica.

Entonces… ¿qué podemos hacer tú y yo? ¿Será válido nuestro “pequeño” aporte o no lo será? ¿Nos confiamos pensando que los únicos responsables son los gobiernos y las industrias contaminantes? Si piensas que puedes hacer algo y quieres ponerte en acción, te dejo estas recomendaciones:

  1. RECICLA. Recicla todo lo que puedas, el plástico en el que viene la comida que compraste, el frasco de la salsa, la bolsa que te dieron en el supermercado, etc. Eso ayudará a que generes menos basura.
  2. CLASIFICA LA BASURA. Papel, cartón, plástico y desechos orgánicos. Hay algunos lugares que aceptan materiales que para nosotros son basura, pero que ellos se encargan de reciclar.
  3. NO COMPRES MÁS DE LO QUE NECESITAS. Aquí entran todas las categorías, desde comida hasta electrodomésticos. Y es que, sé sincero, ¿nunca tiras a la basura nada de lo que está en tu alacena o refrigerador? Si con frecuencia lo haces, es porque estás comprando más de lo que puedes consumir. Y, en esto, no estás solo; ya que en todo el mundo se desperdicia un tercio del alimento producido que, para que te des una idea, son ¡1300 millones de TONELADAS! ¿Lo peor? Ese tercio de alimento podría alimentar a tres mil millones de personas.

¿Crees que puedes? Son tres sencillas acciones que pueden contribuir, independientemente de las acciones de los demás. Además, recordemos que -al crearnos- Dios nos dio el rol de cuidar del resto de la creación y esa debería de ser razón suficiente para cuidar, con todas nuestras acciones, este planeta.

Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1:28