Volver al deuteronomio
La Universidad de Montemorelos reafirma el fundamento de su modelo educativo en la Biblia y la inspiración divina.

Aunque la Biblia no revela lineamientos ampliamente explicados para la creación de instituciones educativas, los escritos de la señora Elena G. de White, que se consideran fueron inspirados por Dios, describen el modelo ideal de Dios para los espacios dedicados a la formación de los niños y jóvenes, un modelo que sigue vigente y su efectividad no muda con el paso del tiempo.
Considerando los errores y aciertos de las primeras escuelas adventistas impulsadas por White — Battle Creek, Madison y Abondel- y en un estudio profundo de la Biblia y los principios dejados por la profetiza, hace más de 30 años la Universidad de Montemorelos inició una importante transformación en el modelo educativo con la implementación de clases de formación general, pero fue hasta la implementación del plan de estudios 2000 que se hizo parte del currículum académico como una carga obligatoria, egresando así a profesionales de alta calidad con habilidades blandas muy bien desarrolladas y con habilidades manuales.
Aunque estos avances han significado pasos agigantados en el afianzamiento de un modelo educativo más adventista y misionero, los cambios generacionales en el personal requirieron un Deuteronomio, explica la Dra. Raquel de Korniejczuk, vicerrectora académica y líder de las actividades del Instituto de Desarrollo Profesional, jornada que se llevó a cabo del 6 al 8 de diciembre.
“Deuteronomio significa la repetición de la Ley, volver a las raíces”, dice Korniejczuk. “Tenemos muchísima gente joven que no estuvo cuando hicimos este primer ejercicio de leer y buscar la Ley para armar el primer modelo educativo. Nos dimos cuenta que con el transcurso de los años los jóvenes que van llegando, como lo ven ya hecho (un modelo educativo mucho más adventista) se preguntan el por qué de esto, entonces necesitábamos volver a ver la Ley”.
De los numerosos escritos de White, Fundamentos de la Educación Cristiana compila de manera más práctica los principios que sostienen la filosofía de la educación adventista, por lo que fue el libro de texto para las jornadas de reflexión del personal docente y de apoyo de la Universidad, en vísperas del nuevo semestre.
De este ejemplar se sustrajeron lecturas que puntualizan el rol de la Biblia en el currículum, la responsabilidad del personal docente y todos los que interactúan con los alumnos en su proceso formativo como profesionales misioneros, y los elementos de formación general que contribuyen de manera integral en el formación de los jóvenes.
A esto se sumó un viaje por la historia de la educación adventista, los desafíos que enfrentó y el legado que aún hace mella.
Con todos estos elementos, algunos de ellos trabajados en pequeños grupos, desembocaron en una radiografía y análisis de la realidad de la Universidad, pero sobre todo a destacar ideas para reforzar las áreas débiles y potenciar lo que va acorde al ideal de Dios, desde la participación individual y colectiva.
“No hay educación adventista sin el personal y docentes adventistas, porque enseñamos por lo que hacemos, y ese es el método más poderoso para hacer discípulos. Entonces si no estamos convencidos, de nada sirve que digamos lo que digamos”, afirmó Korniejczuk, acerca de la relevancia de volver al deuteronomio como familia universitaria porque todos intervienen en el desarrollo de los jóvenes.
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