Universidad de Montemorelos otorga 11 Becas Regionales en 2026
El programa ofrece apoyos del 40 al 70% a jóvenes de la Región Citrícola y ha beneficiado a más de 100 jóvenes desde 2013.
Después de ver a sus amigas terminar la universidad y, en algunos casos, comenzar una maestría, Stephany Ramírez se prepara finalmente para entrar a un salón universitario como estudiante de Terapia Física y Rehabilitación. El camino le tomó más de lo que imaginaba. Una lesión que su padre sufrió en el trabajo afectó la economía familiar y la obligó a pausar sus estudios durante tres años.
Su ingreso será posible gracias a la Beca Regional 2026 de la Universidad de Montemorelos, un programa dirigido a jóvenes admitidos que cumplen los requisitos académicos, socioeconómicos y de residencia establecidos en la convocatoria.
Este año, el programa benefició a 11 estudiantes con apoyos de entre 40 y 70% de acuerdo con información proporcionada por Jacqueline Lozano, del Departamento de Promoción y Reclutamiento de la Universidad.
“En algún momento pensé que ya no iba a volver a estudiar, pero finalmente se me dio esta oportunidad”, contó Ramírez.
La joven nació en Montemorelos y cursó la preparatoria en la Preparatoria 6. Siempre consideró a la UM entre sus opciones, por su cercanía y por las referencias que había recibido sobre su ambiente académico.
La elección de su carrera comenzó en casa. Después de una operación de espalda, su padre perdió parte de su movilidad e inició un proceso de rehabilitación. Stephany observó los ejercicios que realizaba y encontró una profesión que combinaba su interés por la salud con una manera activa y cercana de ayudar a otras personas.
Durante los tres años que pausó su formación universitaria, Ramírez estudió inglés en línea durante dos años y dedicó cerca de un año a revisar carreras y universidades. Consideró alternativas en Monterrey, aunque prefería permanecer cerca de su familia.
Cuando preguntó por opciones de apoyo económico, recibió información sobre distintas becas. Junto con sus padres, identificó la Beca Regional como la que mejor correspondía con su situación y su promedio de preparatoria.
El beneficio le permitirá retomar un proyectó que llegó a considerar perdido y responder al esfuerzo que realiza su familia para apoyar sus estudios.
“Sé el esfuerzo que están haciendo por mí y voy a echarle muchísimas ganas”, afirmó.
Un proceso que comienza con la admisión
La edición 2026 recibió alrededor de 30 solicitudes o acercamientos iniciales, explicó Lozano, quien ha sido responsable del proceso durante los últimos 12 años.
De esos casos, 12 jóvenes cumplieron todos los requisitos para llegar a la evaluación final. Uno de los aspirantes decidió después no continuar, por lo que permanecen 11 casos dentro del programa.
Cinco de ellos recibieron una beca del 70%, dos obtuvieron un apoyo del 50% y cuatro fueron beneficiados con una beca del 40%.
El primer requisito consiste en concluir el proceso de admisión y contar con un número de matrícula. Después se realiza un estudio socioeconómico que incluye una visita domiciliaria para conocer el entorno familiar, social y económico de cada aspirante.
Según Lozano, este orden requiere una decisión importante de las familias, pues deben confirmar su intención antes de conocer el porcentaje de apoyo que recibirán.
La selección considera el promedio de preparatoria, la necesidad económica y el cumplimiento de los criterios establecidos en la convocatoria. La comisión financiera determina el porcentaje de cada caso y su resolución es definitiva, sin proceso de apelación.
El beneficio se conserva durante toda la carrera si el estudiante mantiene el rendimiento académico requerido. El alumno debe cubrir el costo de cualquier materia reprobada y, dependiendo de su desempeño, el apoyo puede ponerse en riesgo.
“Con esto se busca que la beca funcione también como incentivo para sostener el esfuerzo académico”, agregó Lozano.
Cada aplicación reúne una historia familiar
Lozano explicó que las visitas domiciliarias permiten conocer el entorno de cada aspirante y comprender las circunstancias que influyen en sus posibilidades de continuar estudiando. El proceso también ayuda a identificar las necesidades particulares y el esfuerzo familiar que acompaña cada solicitud.
Stephany se prepara ahora para comenzar la etapa que esperó durante años. Su historia se suma a la de más de cien jóvenes de la Región Citrícola que han recibido este apoyo desde la creación de la Beca Regional en 2013.
En Linares, una enfermera que perdió a su esposo durante la pandemia de COVID-19 continúa trabajando para apoyar a su hijo pueda estudiar la carrera de Medicina.
Stephany está ahora frente al comienzo que esperó durante años. Su historia se suma a la de más de cien jóvenes de la región citrícola que han recibido este apoyo desde la creación de la Beca Regional en 2013. Más allá de las cifras y los porcentajes, cada beca representa la posibilidad de que un proyecto educativo, aun después de haber sido postergado por las dificultades económicas, vuelva a ponerse en marcha.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






