Beca Regional transforma sueños en realidad en la UM
Siete jóvenes de la Región Citrícola inician su carrera profesional con el apoyo financiero de la décima edición de la beca.
“Me siento como un pavorreal, llena de orgullo y gratitud”, expresa Isabel Díaz, madre soltera de la comunidad de Gil de Leyva, Montemorelos, cuando habla sobre el momento en que su hijo, Ramiro García, fue seleccionado para recibir la Beca Regional de la Universidad de Montemorelos (UM). Para Isabel, quien desde niña soñaba con que alguno de sus hijos estudiara en esta universidad, este apoyo financiero ha sido una bendición que llegó justo a tiempo. Su hijo Ramiro, un joven con excelentes calificaciones, comenzará a estudiar Medicina este año, un sueño que parecía inalcanzable hasta que la beca abrió una puerta que Isabel pensó que nunca podría cruzar.
Olga Ríos, madre de cuatro hijos y residente de General Bravo, comparte un sentimiento similar. Su hijo menor, Adrián Mata, iniciará la carrera de Derecho con el apoyo de la misma beca que ayudó a sus hermanos mayores a estudiar en la UM. “Esta beca ha sido un alivio en tiempos difíciles”, comenta Olga. “La educación aquí no solo es académicamente sólida, sino que forma en valores. Es por eso que, a pesar de no compartir la fe adventista, decidimos que nuestros hijos estudien aquí. Esta universidad ha sido una segunda casa para mi familia, y estoy agradecida por las oportunidades que nos ha brindado”.
La Beca Regional, entregada cada año a familias de la Región Citrícola de Nuevo León, es más que un simple apoyo económico. Como explica Jacqueline Lozano, jefa del departamento de Promoción y Reclutamiento de la UM, esta beca también tiene un propósito evangelizador. “Nos sentimos privilegiados de poder formar vínculos con estas familias y de ofrecerles una educación que no solo transforma mentes, sino también corazones. A través de este programa, hemos visto cómo los estudiantes, que no son adventistas, llegan a conocer y experimentar la fe de una manera que impacta sus vidas para siempre”.
Este año, la universidad recibió más de diez solicitudes para la Beca Regional, pero solo siete cumplieron con los requisitos del programa y fueron seleccionados, cada uno con su propia historia de lucha y esperanza.

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El inspirador viaje de Erika y Erick hacia la educación y la superación.
Desde su creación en 2013, el programa Beca Regional de la UM ha beneficiado a poco más de cien jóvenes prometedores de la región citrícola, ofreciendo un apoyo invaluable para su desarrollo académico. Cada año, un pequeño grupo de estudiantes son seleccionados tras un proceso de evaluación socioeconómica. Los requisitos incluyen haber nacido en la Región Citrícola, no pertenecer a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y mantener un promedio mínimo de 8.5 durante toda la carrera. El apoyo, que comienza con un descuento del 70% en la colegiatura el primer año y disminuye progresivamente hasta el 50% en el último, ha sido una herramienta crucial para que estos jóvenes puedan alcanzar sus sueños y transformar sus vidas.
Reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.







