Un camino de esperanza
El inspirador viaje de Erika y Erick hacia la educación y la superación.
Aunque parecía un sueño inalcanzable, hoy, 8 de agosto de 2023, Erick vivió su primer día de clases como alumno de primer ingreso de la carrera de Médico Cirujano. Pero volvamos un poco a atrás para ver cómo es que esto pasó.
En un fatídico día del año 2018, Erika Aguirre perdió a su esposo en medio de una redada del departamento de Migración en el estado de Luisiana, Estados Unidos, donde residía su familia. Fue detenido, deportado y finalmente, su camino se apagó en el desierto entre Chihuahua y Texas, en un intento por regresar con su familia.
Erika y su hijo Erick nunca imaginaron que su vida tomaría un giro tan dramático ese año. Quedaron solos en una tierra que les había brindado muchas oportunidades, pero también les dejaba un gran vacío y un futuro incierto.
Erick, un joven excepcional desde su juventud, encontró fuerza en medio de la adversidad. Siempre sobresaliente, su dedicación académica lo llevó a la cima de su generación en la Biomedical Carencro Middle School. El área de la salud llamaba la atención de Erick con un propósito irrefutable. En la Lafayette Healthcare High School, demostró su pasión por las ciencias médicas, incluso cuando las circunstancias de la vida se volvieron más desafiantes. La pérdida de su padre y la llegada de una pandemia global no pudieron apagar la llama que ardía dentro de él.
A pesar de los obstáculos y los sacrificios que Erika enfrentó, su determinación por brindar a su hijo la mejor educación posible nunca flaqueó, y parte de las decisiones que tuvo que tomar fue el regresar a su país natal México, a la ciudad de Linares, Nuevo León, con el objetivo de que Erick pudiera ingresar a la Universidad de Montemorelos para formarse como médico, que era su deseo.
A pesar del desafío económico que esto representaba, Erika eligió esta institución porque valoraba su enfoque en la educación integral y los sólidos valores que inculca en sus estudiantes, cosa que sabía por referencia de familiares y amigos. A pesar de los desafíos financieros, Erika estaba dispuesta a hacer todo lo posible para asegurarse de que Erick recibiera la educación que merecía.
El camino hacia la educación de Erick se volvió un esfuerzo de equipo. Por un lado, su madre inició un plan de ahorro temprano para con su trabajo y algunos trabajos extras ir reuniendo todo lo posible, pero además, la Universidad de Montemorelos también les extendió una mano amiga a través del programa Beca Regional, una oportunidad que estaba reservada para jóvenes excepcionales como Erick. Jacqueline Lozano, líder del departamento de Promoción y Reclutamiento de la Universidad, junto con su equipo, evaluaron cuidadosamente las solicitudes y visitaron los hogares de los estudiantes para verificar sus situaciones familiares y económicas.
La comunidad, el sacrificio y el amor incondicional llevaron a un resultado que parecía inalcanzable en medio de la adversidad. Erick fue uno de los cinco jóvenes seleccionados para recibir la beca regional de la Universidad de Montemorelos. Este faro de esperanza no solo les brindó un descuento en la colegiatura, sino también un camino hacia un futuro brillante.
La historia de Erika y Erick es un recordatorio conmovedor de que, incluso en las circunstancias más difíciles, el amor y la determinación pueden abrir puertas y trazar caminos hacia la superación. Juntos, enfrentaron desafíos que parecían insuperables y encontraron un lugar donde los valores, la educación y la comunidad se unieron para dar forma a un futuro prometedor.
Beca Regional
El programa de apoyo Beca Regional consiste en un descuento especial que se otorga a jóvenes prometedores de la región. El apoyo es un descuento del 70% para el primer año de colegiatura, 65% el segundo año, 60% el tercero, 55% el cuarto y 50% el último año.
Cada año cinco jóvenes son seleccionados para recibir este beneficio, luego de pasar por una evaluación socioeconómica por parte de un equipo.
Entre los requisitos que el joven debe cumplir para ser seleccionado está el haber nacido y residir en la Región Citrícola, no ser miembro activo de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, ser un estudiante destacado y mantener un promedio alto durante la carrera para conservar la ayuda.
Desde el 2013, el programa Beca Regional ha apoyado el desarrollo académico de 105 jóvenes.
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Fuente: Erika Aguirre, reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Brenda Cerón.






