Una experiencia personalizada con Cristo
¿Cómo se relaciona la “experiencia de usuario” con nuestra vida espiritual?
Si te interesa el marketing, sabes que la experiencia de usuario (UX) se ha convertido en una de las principales palabras de moda desde hace algunos años, pero ¿qué es exactamente? La UX es una construcción multidimensional que se centra en las respuestas cognitivas, emocionales, conductuales, sensoriales y sociales de un cliente, a las ofertas de una empresa durante todo su viaje de compra.
Un “viaje de compra” es la serie de pasos que el cliente toma a partir de un punto de contacto con una compañía. Estos puntos de contacto pueden incluir: hacer clic en un anuncio, leer un email, realizar una compra, devolver un artículo en la tienda, hablar con un agente de servicio por teléfono, descargar un documento técnico o canjear un cupón. En resumen, los viajes de compra son las partes que integran la experiencia de cada cliente.
Diariamente las personas interactúan de cientos de formas con los negocios, a diversas horas, en un orden distinto, en medios y con tecnologías diferentes. Por eso, hoy más que nunca, las empresas están creando vínculos más profundos con sus clientes y los clientes están obteniendo una experiencia mejorada. Algunos ejemplos son:
Las bandas mágicas que Disney World otorga a todos sus invitados. Estas pequeñas pulseras -que incorporan tecnología de identificación por radiofrecuencia- permiten a los visitantes ingresar al parque, obtener acceso prioritario a los viajes, pagar por alimentos y mercancías, y desbloquear sus habitaciones de hotel. Pero, además, las bandas también ayudan a Disney a ubicar a los invitados en cualquier lugar del parque y crear experiencias personalizadas para ellos. Los actores que interpretan a personajes pueden saludar personalmente a los invitados que pasan (“¡Hola Paco, feliz día!”). De igual forma, Disney puede animar a las personas a visitar las atracciones con menos tiempo de espera (“¡Líneas cortas en Space Mountain ahora mismo!”). Incluso, en varios recorridos, las cámaras del parque pueden tomar fotografías de los invitados automáticamente y así crear libros de memorias personalizados, sin que los clientes posen para ello.
Por otro lado, McGraw-Hill Education ofrece experiencias de aprendizaje personalizadas, en lugar de solo vender libros de texto. A medida que los estudiantes utilizan los textos electrónicos de la empresa para leer y realizar tareas, las tecnologías digitales hacen un seguimiento de su progreso y transmiten datos a sus profesores y a la empresa. Si alguien está luchando con una tarea, su maestra se enterará de inmediato y McGraw-Hill dirigirá al estudiante a un capítulo o video con explicaciones útiles.
Nike también se ha metido en el juego, ya que ahora puede conectarse con los clientes diariamente, a través de un sistema de bienestar que incluye chips integrados en los zapatos, software que analiza los entrenamientos y una red social que brinda asesoramiento y asistencia. Ese nuevo modelo ha permitido a la compañía transformarse de un fabricante de equipo deportivo en un proveedor de servicios de salud, acondicionamiento físico y entrenamiento.
Es fácil ver como Disney, McGraw-Hill y Nike han usado este tipo de enfoques para mantenerse por delante de la competencia; pero muchas otras compañías ya están tomando medidas para desarrollar sus propias estrategias conectadas, invirtiendo sustancialmente en la recopilación de datos y análisis. Lo innovador aquí no son las tecnologías que incorporan estas estrategias, sino las formas en que las compañías implementan esas tecnologías para desarrollar relaciones continuas con sus clientes. Por medio de estas interacciones, se toman decisiones comerciales más inteligentes a través de datos en tiempo real y análisis avanzados.
Ahora que ya te he hablado sobre algunos términos utilizados en el marketing y algunas estrategias de mejora en la experiencia empresa-cliente, quiero hacer una metáfora sobre cómo en nuestra vida espiritual Dios es como esa gran empresa que se preocupa por que tengamos una experiencia personalizada con Él. Esta es una “relación continua” que debemos construir y desarrollar durante toda nuestra vida, y cuyo objetivo final es lograr que seamos más parecidos a Jesús para que así podamos compartir con otros el mensaje de salvación. Pero, ¿cómo podemos lograrlo?
La escritora cristiana Elena G. de White, en su libro Camino a Cristo, nos da algunas ideas:
“Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración: ¨Tómame ¡oh Señor! como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti.¨ Este es un asunto diario. Cada mañana, conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a Él, para ponerlos en práctica o abandonarlos, según te lo indicare su providencia. Podrás así poner cada día tu vida en las manos de Dios, y ella será cada vez más semejante a la de Cristo.” (Pág. 70.1)
Además, nos recuerda que si nuestro viaje se complica, no tenemos por qué luchar solos, sino que podemos acudir a nuestro Creador que siempre estará dispuesto a ayudarnos:
“La promesa de Dios es: ¨Me buscaréis y me hallaréis cuando me buscareis de todo vuestro corazón¨ Jeremías 29:13. Debemos dar a Dios todo el corazón, o no se realizará el cambio que se ha de efectuar en nosotros, por el cual hemos de ser transformados conforme a la semejanza divina.” (EGW, Camino a Cristo, p. 43.1)
Deseo que cada día podamos desarrollar nuestra vida espiritual y, al estar en continua conexión con Cristo, logremos tener una experiencia personalizada con Él, pues esa es la base del verdadero éxito.
Fuente:
Libro digital Camino a Cristo.






