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Un romance misionero

En una vida dedicada al servicio Keren también encontró el amor.

Keren y Carlos, casaron por lo civil en México en julio de 2022. Fotografía por: Ingrid Gallardo.
Keren y Carlos, casaron por lo civil en México en julio de 2022. Fotografía por: Ingrid Gallardo.

La vida de Keren, marcada por milagros en las experiencias misioneras en los diferentes países donde había servido, dio paso a una segunda parte de su vida en la que Dios le preparaba una trama única. En Colombia, después de dos años de servicio misionero, Keren se encontró con su futuro esposo, Carlos.

En su viaje misionero, Keren había aprendido a levantar barreras contra la presión social que insistía en el matrimonio. Su compromiso con la misión y su desdén hacia las distracciones sentimentales la llevaron a desconfiar de las intenciones de los jóvenes a su alrededor. Sin embargo, Dios tenía planes diferentes.

La conexión con Carlos se forjó en Colombia, durante un congreso de capacitación para misioneros en 2019. Aunque inicialmente se cruzaron de manera casual, la historia de amor floreció justo luego de la graduación del curso, mientras Keren y Carlos compartían risas, sueños y el deseo común de servir.

Aunque Keren no sospechaba nada, fue en un encuentro con otras misioneras que se enteró de la admiración secreta de Carlos. Sorprendida y con un toque de incredulidad, decidió abordar la situación directamente.

Los esposos junto a la misionera Diana Jaguaco. Fotografía por: Keren Quetz.
Los esposos junto a la misionera Diana Jaguaco. Fotografía por: Keren Quetz.

La conversación con Carlos, mediada por una amiga cercana, reveló sentimientos profundos. Aunque inicialmente sorprendida, Keren recordó sus oraciones a Dios sobre la forma en que deseaba que se revelara el interés romántico. Este episodio no fue drama, sino una respuesta clara a sus oraciones.

El noviazgo se desarrolló a la distancia, ya que Carlos había sido invitado a continuar su formación misionera en Belice, mientras que Keren había aceptado la invitación para quedarse un tiempo más para fortalecer la escuela de misioneros en Colombia. Con llamadas intermitentes y mensajes en momentos en que Dios guiaba sus corazones mantuvieron su relación. La paz reinaba en sus corazones, demostrando que la distancia física no podía romper el lazo espiritual que estaban construyendo. Las familias se conocieron, el compromiso se consolidó, y se casaron por lo civil en México en julio de 2022.

La pareja ahora sirve en la Amazonia colombiana, fusionando su amor con su devoción por la misión. Enseñan en una escuela de entrenamiento misionero para jóvenes, trabajan con comunidades indígenas y llevan a cabo campañas evangelísticas y estudios bíblicos en diferentes países.

En su mensaje a los jóvenes, Keren destaca que “el propósito más grande de la vida está en el servicio”. Los anima a conocer a Dios, a confiar en Su poder y amor, y a prepararse para los tiempos difíciles. Su vida es un testimonio de cómo, a través de la conexión con Dios, se pueden superar desafíos y abrazar un propósito más elevado.

Fuente: Keren Quetz, reportera de campo: Lisandra Vicente, editora: Dámaris Salazar.

Brenda Cerón

Autor
Directora de Comunicación Institucional en la Universidad de Montemorelos.
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