Servicio de gratitud, consolación y esperanza en memoria del Dr. Adrien Brutus

La universidad llevó a cabo servicios de gratitud, consolación y esperanza en memoria del Dr. Adrien Brutus, jubilado de la universidad, quien falleció el 3 de diciembre en horas de la madrugada, luego de tres días en cuidados intensivos por sufrir una peligrosa caída.
Por más de cuarenta años, sirvió a la educación de profesionales de la medicina en la Facultad de Ciencias de la Salud y también trabajó en el Hospital La Carlota, ofreciendo diferentes servicios.
El sábado 9 de diciembre, luego de la despedida del día de reposo, se dieron cita cientos de personas que en algún momento de su vida tuvieron cercanía con el doctor, bien fuera como alumnos, colegas, amigos o familiares.
“¡Qué testimonio tan poderoso, la vida de nuestro doctor Brutus! Un testimonio que se reflejó en todos los ámbitos”, dijo durante el programa el Dr. Nahum García, director de la Facultad de Ciencias de la Salud, refiriéndose a su vida laboral y familiar.
“Un hombre de una fe inquebrantable, a pesar de los momentos tan difíciles que le tocó vivir. Su fe se mantuvo”, agregó el doctor García.
Al inicio del programa de gratitud del sábado por la noche, los doctores Salazar y Carpintero, ex compañeros de trabajo del doctor, develaron un cuadro que se realizó pensando en lo apreciado y valorado que fue el doctor Brutus por todas las generaciones de profesionales de la salud que pasaron por sus aulas de clase en la institución.
Este cuadro pertenece a una colección, realizada por el artista Daniel Gallardo, misma que es exhibida en el edificio de la facultad, del que se entregó una réplica a la familia.
El doctor Brutus, junto a su esposa la Dra. Herlinda, se encontraban viviendo en Comitán, Chiapas, guiados por su espíritu de servicio que los llevó a unirse a un programa misionero como profesionales jubilados.
La Unión Mexicana de Chiapas envió un video en memoria del difunto doctor y como testimonio del trabajo misionero que ellos hicieron en ese lugar.
Durante más de dos horas, alrededor de 15 testimonios fueron presentados por quienes fueron sus alumnos, colegas y amigos. Además, la familia también expresó algunas palabras de esperanza para los presentes.
“Mi familia y yo tenemos esperanza, nosotros no dudamos del amor de Dios y de la providencia de Dios. Hemos decidimos no enfocarnos solamente en las últimas horas de su vida (refiriéndose a la agonía y el dolor que sufriera el doctor)… pero decidimos enfocarnos en esa vida de virtud e integridad, en esa verdad; y poder integrar esos valores en nuestras vidas y ser luz en nuestra comunidad. Para que el legado y la memoria de mi padre siga teniendo un efecto en esta generación”, dijo Rolando Oliver, hijo del doctor Brutus.
El espíritu misionero incansable del difunto, su alegría contagiosa y quien siempre dio la honra y gloria a Dios, fueron las características que resaltaron en los testimonios de los presentes, y de quienes se conectaron por medio de internet a la transmisión.
El domingo 10, se realizó el servicio de consolación en el que la alabanza a Dios y la esperanza resaltaron en los mensajes compartidos en el programa.
El Ptr. Pierre Laguerre, cuñado del doctor Brutus, presentó un mensaje especial con los presentes en el que resaltó la lealtad, el amor y el testimonio que su relación con Dios impactó en la vida de quienes lo conocieron.
“Permítaseme decir que Adrien fue un hombre grandioso, cuya vida desplegó la esencia del cristianismo”, dijo el pastor Laguerre.
El Consejo Universitario de la institución, en su sesión del 11 de septiembre del presente año, tomó el acuerdo de reconocer el trabajo de Adrien y Herlinda Brutus, a través de la presea institucional “Pasión para Servir”, misma que sería entregada durante los festejos del 75 aniversario de la institución el pasado noviembre.
Por asunto de trabajo misionero, los esposos Brutus no pudieron asistir, sin embargo, durante el servicio de consolación se llevó a cabo la entrega de la misma de manos del Prof. Ismael Castillo, rector de la universidad.
La presea fue entregada en reconocimiento al servicio generoso, abnegado y misionero en la universidad y el Hospital La Carlota durante toda su trayectoria profesional.
Su esposa la doctora Herlinda, al recibir la presea dijo que de estar su esposo en ese momento, dirían: ¡Que la gloria y la honra sea para Dios”, haciendo referencia a las palabras que su esposo acostumbraba decir cuando recibía cualquier tipo de reconocimiento.
El Ptr. Elie Henry, secretario ejecutivo de la División Interamericana (DIA), presidente de la Junta de Gobierno de la universidad, y quien fuera primo del doctor Brutus, compartió un mensaje de apoyo y reconfortó a la familia en nombre personal y de la DIA quienes comparten el sentimiento por la falta de un misionero como el doctor Brutus.
El profesor Castillo, ofreció palabras de esperanza durante el programa, invitando a los presentes y especialmente a los familiares a permanecer aferrados a la esperanza que caracteriza a los Adventistas del Séptimo Día de la resurrección para vida de los justos.
“Hoy nos hemos congregado para despedirnos de un esposo, padre, hermano, primo, tío, maestro. Vivió con la política del cielo abierto, con espíritu misionero y en el jardín de oración. Pero no fue él, sino que comió del pan de vida, a nuestro Señor Jesucristo y Él prometió resucitarlo”, concluyó Castillo.
Al finalizar el programa, parte de la familia presente del doctor Brutus compartieron testimonios del impacto de la vida del doctor en sus vidas y cómo han decidido que el evento de su muerte sea un motivo para seguir su ejemplo.
El doctor Brutus fue sepultado en el Panteón “Valle de los Ángeles”, el 10 de diciembre del presente año.






