Actualmente, cerca de setenta países adelantan o retrasan sus relojes dos veces al año. El horario de verano, en el cual el reloj se adelanta una hora, es un arreglo que se aplica durante la primera mitad del año -empezando en marzo o abril- para aprovechar más las horas de luz diurna y tener un ahorro de energía. Este cambio, regresa a la normalidad en septiembre u octubre, en el hemisferio norte, y a la inversa en el hemisferio sur. Pero ¿cómo surgió y desde cuándo se realiza el cambio de horario?

Uno de los primeros en plantear la idea fue Benjamín Franklin, quien en 1784 era embajador de Estados Unidos en Francia. Él acostumbraba despertar a las 6 de la mañana y le extrañaba el hecho de que -en ciertos momentos del año- el sol ya estuviera en esplendor antes de lo acostumbrado. Debido a esto, decidió enviar una carta al diario “Le Journal Paris”, proponiendo algunas medidas para el ahorro energético, entre las que se encontraban: regular el consumo de cera y velas, aplicar impuestos a las personas por cuyas ventanas no entrara luz y hacer sonar las campanas de la iglesia al amanecer para que todo el mundo se levantar a la misma hora. Sin embargo, su propuesta no prosperó.

Se tiene constancia de que algunas civilizaciones antiguas como la egipcia o la romana, también ajustaban sus actividades diarias a los cambios de luz estacionales. Pero, de forma oficial, el cambio estacional de hora se empezó a desarrollar a finales del siglo XIX y principios del XX, ya que el entomólogo neozelandés George Hudson y el constructor británico William Willett, fueron los primeros en presentar artículos en los que se planteaba el adelanto de los relojes como forma de ahorrar energía y dinero.

Y aunque sus propuestas obtuvieron mucha atención, no fue hasta la Primera Guerra Mundial cuando el cambio de horario se dio de forma generalizada. La necesidad de ahorrar todos los recursos posibles para la guerra hizo que Alemania fuera el primer país en aplicar esta norma, y después, países como Reino Unido y Estados Unidos le siguieron. Pero esta medida se dejó de aplicar tras la guerra y fue hasta la Segunda Guerra Mundial que Estados Unidos obligó a todos los estados a tener un horario de verano. Más adelante, en 1996, México también decidió implementar este cambio, con el objetivo de disminuir el consumo de energía eléctrica, aprovechando el tiempo de luz natural y evitando el desorden con las operaciones financieras y los vuelos internacionales.

Actualmente, todos los países de la Unión Europea aplican el cambio de horario, así como Marruecos, Irán, Israel, Líbano y algunas zonas de Australia. Paraguay y el sur de Brasil lo aplican de forma inversa, por estar en el otro hemisferio. Mientras que México, Estados Unidos y Canadá aunque lo siguen, no lo cambian al mismo tiempo o tienen algunos territorios que no lo aplican. Por otro lado, en México hay cerca de 30 pueblos y entidades fronterizas del norte del país, que se guían por el cambio de horario estadounidense debido a intereses económicos.

Como puedes darte cuenta, hay toda una historia y propósito detrás de estos cambios de horario y, aunque no se haya probado del todo su utilidad, se espera que esta práctica verdaderamente contribuya a lograr un ahorro de energía al aprovechar más las horas de luz natural para hacer nuestras actividades.



Con información de:

https://elordenmundial.com/cambio-de-hora-en-el-mundo/

https://es.wikipedia.org/wiki/Benjamin_Franklin