“Todas las personas hablan de la mente sin titubear, pero se quedan perplejas cuando se les pide que la definan”. B. F. Skinner

En las ruinas del templo del dios Apolo, en Delfos (Grecia), se encontró la inscripción “γνωθι σεαυτόν” que traducido al español dice: conócete a ti mismo. Este famoso aforismo, atribuido a varios filósofos griegos de la antigüedad, recalca la misión tan importante y necesaria de evaluarse continuamente de manera introspectiva.

De manera conjunta, ese conocimiento individual que surge de conocerse a sí mismo, se espera que sea útil para lograr conocer al otro, al que se nos presenta como diferente y que exige de nosotros la habilidad de poder reconocer sus necesidades, así como la manera en que organiza su mundo, en el que cohabitamos. Todo esto no es una tarea sencilla. La humanidad ha representado -en diferentes épocas- maneras de vivir sumamente complejas que los individuos absorben; luchando, a su vez, por asegurarse que sus formas de expresión sean validadas por el grupo y así la existencia individual cobre un significado propio dentro de una colectividad.

La psicología, como la ciencia que se esfuerza por entender los procesos mentales, el comportamiento y las interacciones sociales, se mantiene en un constante reto por consolidarse como un campo de estudio necesario en el marco de las profesiones en México y Latinoamérica. Además de luchar contra el estigma social de que aquellos que recurren a los servicios de estos profesionales lo hacen como último recurso ante un desorden mental grave o como sinónimo de fragilidad, ante una realidad cada vez más violenta. Aunque han existido avances para desmontar estos prejuicios, aún queda mucho camino por recorrer.

Para mantener una idea del avance, en el 2017 se calculaba que existían alrededor de 350,000 estudiantes de psicología en el país y que su mayoría (72%) son mujeres y un 28% son hombres; es decir, que existe una población considerable en este terreno académico. Sin embargo, se considera que sólo 1 de cada 100 mexicanos acude a terapia psicológica. Lo anterior coloca esta labor profesional en una encrucijada, ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 1 de cada 5 personas sufre problemas de depresión y ansiedad crónica, situación que será ampliamente observable en las incapacidades laborales en los próximos años.

Existen varios factores para evitar buscar ayuda profesional en temas de salud mental (precio, falta de tiempo, estigma, desconocimiento); pero, lo que sí es palpable, es su urgente necesidad como un espacio para que las personas logren desarrollar formas de entender y desarrollar la inteligencia emocional tan necesaria en las sociedades contemporáneas, que se presentan cada vez más polarizadas y atravesadas por grandes estresores sociales. Además de ordenar, en la medida de lo posible, el diálogo interno que mantenemos con el yo.

Estas situaciones, son reflexionadas por medio de fechas importantes como el 20 de mayo (Día nacional de la profesión psicológica en México) y el 10 de octubre (Día mundial de la salud mental). Ambos momentos, permiten abordar temas importantes en materia de salud mental y de desarrollo integral de las personas, como elementos sumamente válidos en el alcance del bienestar general. Los ambientes escolares cada vez son más sensibles a la incorporación de profesionales en materia de salud mental, para incentivar una comunicación más asertiva y de empatía en aquellos que han de ser los futuros ciudadanos del mundo; estos, requerirán de todas las herramientas posibles para mantener el consenso en poblaciones cada vez más diversas y con necesidades específicas.

El aforismo “conócete a ti mismo” no ha perdido vigencia, aún cuando han pasado varios milenios desde que se pronunció como una máxima ante la complejidad de la vida misma. Es vital tener esos momentos de introspección para comprender el por qué de las reacciones, conductas, prejuicios, estereotipos o ideologías que incorporamos a la vida cotidiana; y, cuando esto se presenta con desajustes emocionales o conductas incapacitantes en lo social, es importante recurrir a profesionales en la psicología que permitan guiar en este proceso de autoconocimiento y equilibrio vivencial.

El servicio, la ayuda y la asistencia en estos temas, pueden ser misiones muy nobles para aquellos que desean incorporarse a estas profesiones. Si de alguna manera reconoces esta vocación en tu persona y mantienes un interés constante por comprender la conducta de la especie humana, sería estupendo que decidieras estudiar esta profesión para contribuir a mejorar la calidad de vida en el área de la salud mental.

En la Universidad de Montemorelos contamos con las carreras de Psicología Clínica y Psicología Educativa, por lo que puedes visitar nuestro sitio web para conocer toda la información sobre estos programas académicos.